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Camino salvaje

La felicidad solo es real cuando se comparte: la historia completa de la película Camino salvaje, sobre un joven brillante egresado de una universidad de élite que renuncia a todo para adentrarse en la naturaleza salvaje, y las últimas palabras que dejó escritas en el autobús abandonado de Alaska donde vivió sus últimos días

Título

Camino salvaje

Into the Wild

También conocida como: Hacia rutas salvajes (España)

Año / Duración

2007 · 148 minutos

Género

Aventura / Biografía / Drama

Dirección

Sean Penn

Guion

Sean Penn

Calificación

Reparto

Emile Hirsch, Hal Holbrook, Catherine Keener, Vince Vaughn, Kristen Stewart

Obra original

Basada en Hacia rutas salvajes, el libro de no ficción de 1996 de Jon Krakauer, inspirado en la historia real de Christopher McCandless

Premios

Globo de Oro 2008: mejor canción original; Premios Gotham 2007: mejor película; nominada al Óscar 2008 a mejor actor de reparto y mejor montaje

Camino salvaje
Fotograma de Camino salvaje Fotograma de Camino salvaje Fotograma de Camino salvaje Fotograma de Camino salvaje Fotograma de Camino salvaje
Aviso de spoilers: Lo que sigue cuenta la trama completa, los giros clave y el final. Puedes saltar por capítulos a la parte que quieras recordar.

Esta es una historia real.

En mayo de 1990, Christopher McCandless (Emile Hirsch) se gradúa con honores de la Universidad Emory, obteniendo dos títulos. Sus padres, Walt (William Hurt) y Billie (Marcia Gay Harden), lo observan con orgullo desde las gradas, listos para celebrar a su hijo. Planean regalarle un auto nuevo y costearle la facultad de Derecho en Harvard.

Pero Chris tiene otros planes.

Fotograma de Camino salvaje

La partida

El verano después de graduarse, Chris dona los veinticuatro mil dólares de su cuenta bancaria a una organización benéfica. Corta en pedazos sus tarjetas de crédito, quema el efectivo de su billetera y abandona su auto —un Datsun amarillo—. Ni siquiera le dice a su familia hacia dónde va. Se pone un nuevo nombre: «Alexander Supertramp».

Chris está cansado del mundo. Su familia parece respetable, pero en realidad está llena de mentiras: su padre tuvo otro matrimonio y otra familia en secreto, y su madre soportó el dolor en silencio. Desde niño, Chris fue testigo de las peleas y la hipocresía de sus padres, y llegó a creer que la sociedad material corrompe el alma humana. Cree en el mundo de Thoreau, Tolstói y Jack London; cree que la verdadera libertad solo existe en la naturaleza salvaje.

Emprende un viaje errante que lo llevará a través de todo Estados Unidos.

Fotograma de Camino salvaje

La gente del camino

Chris viaja haciendo autostop, subiéndose a trenes de carga y remando en kayak. Se encuentra con toda clase de personas, y cada encuentro es breve pero cálido.

En un granero de Dakota del Sur conoce a Wayne Westerberg (Vince Vaughn), un granjero jovial. Wayne le da trabajo y los dos se hacen amigos. Chris se queda allí un tiempo, pero el llamado interior no le permite quedarse demasiado.

En el desierto de California conoce a una pareja de hippies, Jan y Rainey (Catherine Keener interpreta a Jan), que viven errantes en una casa rodante. Jan es una madre que perdió a su hijo, y ve en Chris la sombra del suyo; le duele por él, pero sabe que no podrá retenerlo.

Fotograma de Camino salvaje

En el río Colorado, se cuela con su kayak hasta México, cruzando rápidos peligrosos. En Slab City, una comunidad de nómadas en el desierto, conoce a la joven Tracy (Kristen Stewart), que se siente atraída por el espíritu libre de Chris, pero él rechaza sus sentimientos: todavía no está listo para atarse a ninguna relación.

El encuentro más conmovedor ocurre en el desierto del sur de California. Ron Franz (Hal Holbrook), un jubilado de más de ochenta años —un veterano solitario que perdió a su esposa y a su hijo—, entabla con Chris una amistad que trasciende la edad. Ron le enseña a trabajar el cuero; Chris le enseña a escalar montañas. Al final, Ron le propone adoptarlo como su nieto. Chris no acepta, pero le dice: «Cuando vuelva de Alaska, lo hablamos».

Chris nunca vuelve.

Alaska

En abril de 1992, Chris llega haciendo autostop hasta Fairbanks, Alaska, y luego se interna solo, con su mochila, en la naturaleza salvaje. En un sendero cerca del Parque Nacional Denali encuentra un autobús abandonado: el «Bus Mágico 142». Este autobús oxidado se convierte en su hogar.

Los primeros días son la vida con la que Chris siempre soñó. Caza, recolecta frutos y plantas silvestres, se baña en arroyos helados y anota cada día en su diario. El verano de Alaska es de una belleza imponente, y se toma una foto sonriendo frente al autobús: será su última foto feliz.

Pero la naturaleza salvaje no es piadosa.

Fotograma de Camino salvaje

Le cuesta conservar la carne de las grandes presas: el alce que caza con tanto esfuerzo termina pudriéndose antes de poder secarlo. No logra distinguir del todo las plantas silvestres, y come por error semillas de una arveja venenosa; la toxina va destruyendo su cuerpo poco a poco, hasta impedirle digerir cualquier alimento. Se va debilitando cada vez más.

Cuando por fin decide partir y regresar a la civilización, descubre que el pequeño río que antes pudo vadear se ha convertido, por el deshielo del verano, en un río caudaloso y violento. Queda atrapado.

Las últimas palabras

Chris muere de hambre lentamente dentro del autobús. En sus últimos días, abre un libro que lleva consigo —una novela de Borís Pasternak— y escribe en el margen, con letra temblorosa, su última revelación:

«La felicidad solo es real cuando se comparte».

Por fin lo comprende. Después de dos años vagando en busca de la libertad y la verdad, descubre, en el último momento de su vida, que el vínculo entre las personas es lo más preciado que existe. Aquellos que encontró en el camino —Wayne, Jan, Ron, Tracy— y la calidez que le dieron: eso era lo que en verdad estaba buscando.

Fotograma de Camino salvaje

El 6 de septiembre de 1992, un grupo de cazadores encuentra el cuerpo de Chris dentro del autobús 142. Tenía veinticuatro años.

La última imagen de la película muestra a Chris tendido en su bolsa de dormir, mirando con sus últimas fuerzas el cielo azul a través de la claraboya del autobús. En su rostro hay una sonrisa, y en sus ojos se refleja la luz.