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Con M de muerte

Una llamada calculada al segundo y una llave escondida bajo la alfombra de la escalera: el resumen completo de la trama de Con M de muerte, el clásico de suspenso de Alfred Hitchcock, sobre un extenista retirado que planea un asesinato casi perfecto y termina delatado por una llave

Título

Con M de muerte

Dial M for Murder

También conocida como: Crimen perfecto (España)

Año / Duración

1954 · 105 minutos

Género

Crimen / Misterio / Thriller

Dirección

Alfred Hitchcock

Guion

Frederick Knott

Calificación

Reparto

Ray Milland, Grace Kelly, Robert Cummings, John Williams, Anthony Dawson

Obra original

Basada en la obra de teatro de 1952 de Frederick Knott, Dial M for Murder

Con M de muerte
Fotograma de Con M de muerte Fotograma de Con M de muerte Fotograma de Con M de muerte Fotograma de Con M de muerte Fotograma de Con M de muerte
Aviso de spoilers: Lo que sigue cuenta la trama completa, los giros clave y el final. Puedes saltar por capítulos a la parte que quieras recordar.

Londres. Tony Wendice (Ray Milland), un extenista profesional retirado, vive con su esposa Margot (Grace Kelly) en un apartamento respetable. A primera vista, son un matrimonio feliz. Pero Tony guarda un secreto: sabe que Margot tiene un amante, el escritor estadounidense de novelas policiacas Mark Halliday (Robert Cummings).

Tony ya no ama a Margot, pero necesita su dinero. Si se divorcia, se queda sin nada. Si Margot muere, hereda toda la fortuna.

Así que Tony empieza a planear el asesinato perfecto.

Fotograma de Con M de muerte

El plan perfecto

Tony se pone en contacto con Charles Swann (Anthony Dawson), un viejo compañero de la universidad convertido en un estafador venido a menos. Con calma, Tony le muestra las pruebas que tiene en su poder: evidencia de las estafas que Swann cometió en el pasado. Luego le propone un trato: Swann mata a Margot por él a cambio de mil libras. Si Swann se niega, Tony entrega las pruebas a la policía.

El plan está calculado hasta el último detalle:

Una noche, Tony llevará a Mark a una cena para asegurarse una coartada. A las once en punto, Tony llamará a casa desde fuera. El timbre del teléfono despertará a Margot, que caminará hasta la sala para contestar; para entonces, Swann ya estará escondido detrás de las cortinas y la estrangulará con una bufanda en cuanto ella le dé la espalda.

La pieza clave es una llave. Tony esconde de antemano la llave de la puerta principal de su apartamento bajo la alfombra de la escalera; Swann la usará para entrar, y después de cometer el crimen la dejará de nuevo en su sitio. Así no habrá señales de forzamiento y todo parecerá obra de un intruso.

El imprevisto

Fotograma de Con M de muerte

Llega la noche de la acción. Todo transcurre según lo planeado. Tony lleva a Mark a un bar y, puntual, marca el número de casa a las once en punto. El timbre despierta a Margot, que va hasta la sala y levanta el auricular. Swann sale de detrás de las cortinas y le ciñe el cuello con la bufanda.

Pero Margot no muere como estaba previsto.

En su lucha desesperada, la mano de Margot busca a tientas sobre el escritorio y encuentra unas tijeras. Con todas sus fuerzas, se las clava a Swann en la espalda. Swann cae al suelo, muerto.

Tony escucha todo esto al otro lado de la línea. Se sobresalta unos segundos, pero enseguida recupera la calma. Corre de inmediato al apartamento y empieza a montar la escena: mete en el bolsillo de Swann la carta de amor que Margot le escribió a Mark, para que la policía crea que Swann atacó a Margot después de que ella se negara a pagarle el chantaje. Al mismo tiempo, saca discretamente del bolsillo de Swann la llave del apartamento (la que en realidad era de Tony) y la cambia por la que hay en el bolso de Margot.

Fotograma de Con M de muerte

La incriminación

Cuando llega la policía, Tony interpreta el papel del esposo desconsolado. Pero su plan va más allá: no piensa dejar que todo termine en un caso de «legítima defensa».

En la investigación que sigue, Tony dirige con habilidad las pruebas hacia Margot: hace creer a la policía que fue ella quien citó a Swann en el apartamento, porque este la había estado chantajeando con la carta de amor que tenía en su poder. Esa noche, Swann fue a cobrar el dinero, discutieron y Margot lo mató con las tijeras.

La cadena de pruebas parece impecable: Swann tenía en el bolsillo la llave de Margot (lo que sugiere que ella se la había dado de antemano), la carta de amor (prueba del chantaje), y Margot admite haber retirado una suma de dinero del banco (que se interpreta como el pago que preparaba para silenciarlo).

Margot es arrestada, acusada de asesinato y condenada a muerte.

Fotograma de Con M de muerte

El inspector Hubbard

Mark nunca cree que Margot sea culpable. Intenta reconstruir el caso por su cuenta y hasta llega a una teoría cercana a la verdad, pero Tony la desmonta sin esfuerzo.

El verdadero giro llega con el inspector jefe Hubbard (John Williams). Este veterano policía de gesto impasible sospecha que algo no encaja desde el principio. Repara en un detalle que todos los demás han pasado por alto: la llave.

¿Cómo entró Swann al apartamento? Si fue con la llave que le dio Margot, entonces ella se habría quedado sin la suya. Pero en el bolso de Margot hay una llave del apartamento. Entonces, ¿de dónde salió la que llevaba Swann en el bolsillo?

Hubbard tiende una trampa. Le pide a Tony que abra la puerta del apartamento con su propia llave, pero la llave no funciona, porque la que lleva en el bolsillo es en realidad la de Swann (las dos habían sido intercambiadas por Tony en la escena del crimen). La verdadera llave del apartamento sigue escondida bajo la alfombra de la escalera, la misma que Tony había dejado ahí para Swann.

Hubbard aleja a Tony a propósito y luego lo hace volver. Tony descubre que la llave de su bolsillo no abre la puerta y, casi por instinto, busca bajo la alfombra de la escalera. Encuentra la llave escondida, abre la puerta… y al entrar se encuentra con Hubbard, Mark y la policía esperándolo en la sala.

Fotograma de Con M de muerte

Tony mira los rostros a su alrededor y guarda silencio un instante. Sabe que todo ha terminado. Se acerca con calma al mueble bar, se sirve un whisky y le pregunta a Hubbard: «¿Le apetece una copa?».

Un plan casi perfecto, arruinado por una llave.