Crash Landing
Dos horas de combustible para resolver una avería en el aire: recorrido completo de Crash Landing, desde el regreso del avión con el tren delantero averiado hasta el diagnóstico de la falla y el aterrizaje de emergencia exitoso
Título
Crash Landing
Año / Duración
1999 · 114 minutos
Género
Drama / Catástrofes / Thriller
Dirección
Jianya Zhang
Guion
Jian Hao
Calificación
Reparto
Bing Shao (como Li Jiatang), Yong You (como Liu Yuan), Fan Xu (como Qiu Yehua), Huaqiong Chi (como Shu Jun), Kanger Zhang (como Sha Guo), Zongwan Wei (como Wei Chaocheng)
Premios
20.ª edición de los Premios Golden Rooster del Cine Chino: premio especial a la mejor película de ficción
Crash Landing es una producción del Estudio Cinematográfico de Shanghái, escrita por Jian Hao y dirigida por Jianya Zhang, con las actuaciones de Bing Shao, Yong You, Fan Xu y Huaqiong Chi, entre otros. La película se inspira en el aterrizaje de emergencia exitoso del vuelo 586 de China Eastern Airlines en 1998 y se estrenó de manera escalonada en China continental en diciembre de 1999; las fuentes habituales registran versiones de entre 114 y 116 minutos de duración.
La película tiene una calificación de 5.8 en IMDb, con apenas 158 votos hasta el momento; en Rotten Tomatoes no se encontró una ficha que se pueda verificar de manera confiable, así que no se incluye ninguna puntuación de ese sitio. Las reseñas disponibles destacan sobre todo el ritmo tenso, el retrato coral de los personajes y el esfuerzo de efectos visuales de la época, aunque también hay opiniones que cuestionan algunos detalles técnicos y el tratamiento de género.
La familia y las despedidas de un mismo vuelo
Li Jiatang, capitán de la aerolínea Lantian, lleva años absorbido por los vuelos, y su exesposa, Qiu Yehua, es la jefa de cabina de este vuelo. Antes de entrar a trabajar vuelven a discutir por el cuidado de su hija Xixi. Cuando Li Jiatang se marcha, recuerda escenas en las que jugaba con la niña, y el conflicto que los dos no han resuelto se cuela en la jornada de trabajo.

En esa misma tripulación, la auxiliar de vuelo Shu Jun ya decidió renunciar para casarse, así que este será su último vuelo. Aun así no baja sus exigencias en el trabajo, y sus compañeras más jóvenes hacen los preparativos previos al despegue como de costumbre. Li Jiatang y Qiu Yehua terminan abordando el mismo avión, el que cubre la ruta de Shanghái a Pekín.

Ciento treinta y siete pasajeros despegan
A bordo viajan 137 pasajeros, chinos y extranjeros. Un matrimonio de ancianos que se sube a un avión por primera vez va a visitar a su nieto; Wei Chaocheng lleva una maleta con el efectivo que debe entregarles a unos obreros; Meng Fan corre para llegar a un compromiso de negocios; también están una madre con un bebé en brazos, una pareja de extranjeros y un anciano de pelo blanco que hojea un libro en silencio todo el tiempo. Los tripulantes acomodan el equipaje y atienden a los niños, y al principio la cabina no se distingue en nada de la de un vuelo cualquiera.


Tras el despegue, el avión asciende según lo previsto y los pasajeros descansan o conversan. Ni en la cabina de mando ni en la de pasajeros saben que este vuelo con destino a Pekín está a punto de interrumpirse.
La alarma del tren de aterrizaje y el regreso
Poco después de despegar, en la cabina de mando detectan una señal anómala del tren de aterrizaje. La tripulación sigue los procedimientos de verificación y opera una y otra vez el sistema hidráulico y el del tren de aterrizaje, hasta confirmar que el tren delantero no se extiende ni se retrae con normalidad y tampoco queda trabado. Seguir hasta Pekín ya no es viable: Li Jiatang informa de la falla al control de tierra de Shanghái, y el avión entra en círculos de espera y se prepara para regresar.

En tierra reúnen la documentación de un avión del mismo modelo y revisan la estructura correspondiente, con la esperanza de encontrar, desde el principio mecánico, una manera de bajar la rueda delantera. Al avión le quedan unas dos horas de combustible, y todos los intentos tienen que caber dentro de ese plazo.

El mando en tierra toma el control de la emergencia
Liu Yuan, jefe general de operaciones de vuelo, llega al centro de mando y mantiene la comunicación con Li Jiatang. Organiza a los mecánicos, a los controladores aéreos y a los técnicos para revisar punto por punto, y también le pide indicaciones al fabricante extranjero; los pasos que este envía ya los había probado la tripulación, y la falla sigue ahí.

Enseguida llegan las autoridades de la ciudad y los responsables del aeropuerto, pero la decisión concreta queda igualmente en manos del personal de vuelo y de ingeniería. Bomberos, servicios médicos y policía se concentran en el aeropuerto, mientras el equipo de tierra, frente a planos y maquetas, simula las consecuencias que podría tener cada actitud de aterrizaje: daños en el vientre del fuselaje, incendio del combustible y salida del avión de la pista.

Ninguna de las tres maniobras logra bajar la rueda delantera
Li Jiatang empieza por ejecutar, siguiendo las indicaciones de Liu Yuan, varias maniobras de gran amplitud para intentar que la gravedad y la actitud del avión hagan caer el tren de aterrizaje. El avión pica, asciende y vira en el cielo nocturno; los tripulantes les piden a todos los pasajeros que se abrochen el cinturón, y la tensión dentro de la cabina crece con cada fracaso.

La tripulación intenta después posar brevemente el tren trasero en la pista y volver a levantar el avión, con la esperanza de que el golpe y la vibración destraben la rueda delantera; ese toque tampoco funciona. Por último, un mecánico se asegura con una cuerda, entra desde el interior del avión hasta las inmediaciones del tren de aterrizaje y prueba el mecanismo de liberación manual, pero el tren delantero sigue sin bajar. Agotadas las tres maniobras para resolver la falla, el combustible continúa bajando.

Dos horas de combustible y el plan final
Li Jiatang deja de esperar una solución que nadie puede garantizar y pide formalmente autorización para realizar un aterrizaje de emergencia con la rueda delantera sin bajar. En tierra eligen y despejan una pista y disponen que los carros de bomberos rocíen espuma, para reducir el riesgo de incendio cuando el morro roce el suelo. En la cabina de mando, Li Jiatang se vuelve a poner el saco del uniforme y la gorra de piloto, y le encarga a Liu Yuan que cuide de su hija.


Qiu Yehua les explica a los pasajeros que están por realizar un aterrizaje de emergencia, dirige a los tripulantes en una nueva revisión de cinturones y asientos, hace que los pasajeros se quiten los zapatos y las medias que puedan estorbar durante la evacuación, reacomoda hacia atrás a las personas y el equipaje en la medida de lo posible y demuestra una y otra vez la posición de protección contra impactos. Shu Jun y los demás tripulantes contienen su propio miedo mientras calman a los pasajeros que pierden el control; el matrimonio de ancianos, la madre con el bebé en brazos y Wei Chaocheng, el del efectivo, se preparan tal como se les indica.
La espuma de la pista y el último imprevisto
Los reflectores, los carros de bomberos y las ambulancias se despliegan a lo largo de la pista prevista, y la espuma cubre la zona por la que el avión podría deslizarse rozando el suelo. Liu Yuan sigue informando por radio a la tripulación sobre la situación en tierra, mientras los equipos de rescate esperan fuera de la línea de seguridad, listos para acercarse apenas el avión se detenga.

Justo cuando el avión está por entrar en la aproximación final, un vehículo de prensa vuelca cerca de la pista, y tanto el vehículo como sus ocupantes se convierten en un obstáculo imprevisto. El personal de tierra empuja rápidamente el vehículo fuera de la pista y despeja el lugar, con lo que la ventana de tiempo, ya de por sí muy ajustada, se estrecha todavía más; una vez retirado el obstáculo, el avión continúa el descenso según el plan de aterrizaje de emergencia.

El final
Li Jiatang maneja el avión de modo que toquen primero los trenes traseros, que están intactos, y mantiene el morro levantado tanto como puede. El tren principal entra deslizándose en la zona cubierta de espuma y la espuma blanca se arremolina junto a las ruedas; cuando la velocidad sigue cayendo, el morro, sin la rueda delantera que lo sostenga, se posa sobre la pista, y el vientre del fuselaje saca chispas al rozar el suelo. Los carros de bomberos avanzan de inmediato detrás; al final el avión no se sale de la pista ni se produce ninguna explosión.

Cuando el avión queda detenido, los tripulantes abren las salidas, los 137 pasajeros evacuan en orden y la tripulación sale al final: todos se ponen a salvo. Li Jiatang y Qiu Yehua se abrazan en el lugar del rescate, y el momento límite entre la vida y la muerte vuelve a acercarlos. No se quedan en medio de la multitud que los recibe, sino que salen juntos del aeropuerto y luego regresan junto a su hija.
