Will I Be Single Forever?
Cuatro mujeres de ciudad vuelven a elegir entre las expectativas del matrimonio, el reparto de las tareas domésticas y la vida independiente: repaso completo del compromiso que Mami acepta y después cancela y de los cambios de vida de Yukino, Ayaka y Miho en Will I Be Single Forever?
Título
Will I Be Single Forever?
ずっと独身でいるつもり?
Año / Duración
2021 · 94 minutos
Género
Drama / Romance
Dirección
Momoko Fukuda
Guion
Fumi Tsubota
Calificación
Reparto
Minami Tanaka (como Mami Honda), Miwako Ichikawa (como Yukino Sato), Sayuri Matsumura (como Miho Suzuki), Eri Tokunaga (como Ayaka Takahashi), Yû Inaba (como Kōhei Hashida), Takumi Matsuzawa (como Yūsuke Takahashi)
Obra original
Adaptación del manga homónimo de Mari Okazaki, cuya idea original es el ensayo homónimo de Mami Amemiya
Will I Be Single Forever? es una película dramática japonesa dirigida por Momoko Fukuda y escrita por Fumi Tsubota, que adapta el manga homónimo que Mari Okazaki creó a partir de un ensayo de Mami Amemiya. Minami Tanaka interpreta a la escritora Mami Honda, y Miwako Ichikawa, Sayuri Matsumura y Eri Tokunaga dan vida a Yukino Sato, Miho Suzuki y Ayaka Takahashi, respectivamente. La película se estrenó en Japón el 19 de noviembre de 2021 y dura 94 minutos.
Hasta el 24 de agosto de 2026, la película tiene una calificación de 5.9 en IMDb, con 60 votos. Rotten Tomatoes ya abrió una página de la película, pero ni las reseñas profesionales ni las calificaciones del público alcanzan por ahora una nota que se pueda mostrar. La muestra de valoraciones disponible es pequeña y la nota de IMDb se ubica en una zona media-baja. Lo que sigue repasa la trama completa y el final siguiendo la línea de tiempo del montaje cruzado de la película.
Cuatro vidas en un programa de internet
Mami Honda tiene 36 años y se hizo conocida hace diez con un ensayo que animaba a las mujeres a vivir de manera independiente; desde entonces no ha vuelto a escribir nada con una repercusión parecida. Acepta la invitación de un programa de internet para opinar sobre la soltería, el matrimonio y la vida de las mujeres jóvenes. El programa espera que siga haciendo de escritora soltera de lengua afilada, pero Mami reconoce que ella también se siente sola y que ha empezado a pensar en casarse.

El programa conecta a cuatro mujeres con vidas muy distintas. Yukino Sato tomaba el antiguo libro de Mami como un apoyo moral, y al oír que ahora cambia de postura se siente decepcionada y la critica en una publicación en redes sociales; ella misma, sin embargo, sigue viviendo en la casa grande que había preparado para compartir con su exnovio. Ayaka Takahashi se ocupa de las tareas domésticas y de su hijo mientras lleva una cuenta en redes que muestra una vida familiar cuidada hasta el último detalle, y su marido, Yūsuke, asume muy poco de la crianza. Miho Suzuki, de 26 años, se mantiene acompañando a hombres mayores en comidas y fiestas, y teme perder esa fuente de ingresos a medida que cumpla años.

Mami acepta la propuesta de Kōhei
Mami sale con Kōhei Hashida, un empleado de 31 años de una empresa comercial. Kōhei tiene muchas aficiones y es capaz de dedicar horas a preparar un curri partiendo de las especias; ella no está libre de dudas sobre el ritmo de vida de los dos, pero se esfuerza por sostener una imagen de pareja ligera y encantadora. Cuando él saca el tema del matrimonio en casa, como de pasada, Mami acepta la propuesta sin haber hablado a fondo del trabajo de cada uno, de los hijos ni del reparto de las tareas domésticas.

El compromiso no disipa la inquietud de Mami. Kōhei la lleva a una reunión con amigos y estos, al enterarse de que ella es mayor que él, lo presentan como el que está dispuesto a pasar por alto la diferencia de edad. Pensando en la posibilidad de tener hijos después de la boda, Mami propone que ambos se hagan un chequeo médico prematrimonial, pero Kōhei considera que los hombres no necesitan hacérselo y se limita a decirle que pida ella su cita. Mami no discute en ese momento, aunque esas reacciones le van mostrando que los dos no entienden igual las responsabilidades del matrimonio.

Yukino y Ayaka vuelven a verse de verdad
Yukino se encuentra en una reunión de excompañeros de la universidad con Ayaka, que llega con su bebé. Ayaka le había pedido a su marido que cuidara al niño, pero él cambió el plan a última hora alegando trabajo. Yukino cuenta que ya rompió con su pareja y que aun así sigue viviendo en la casa que había preparado para los dos; defiende la vida en soltería con palabras cortantes y propone, medio en broma, que las amigas que no se hayan casado vivan juntas cuando sean viejas.

Yukino vuelve a ver más adelante a Ryōtarō, su exnovio, y por un momento se ilusiona con la idea de que quizá puedan volver, pero el tono irónico de siempre le recuerda por qué se separaron. Cuando habla a solas con Ayaka, esta admite que ni el matrimonio ni el hijo le han quitado la soledad; se arrepiente de haber dejado el trabajo por completo y tampoco se atreve a expresarle su malestar de manera directa al marido de cuyos ingresos depende. Yukino creía que casarse bastaba para resolver la soledad, y la situación de Ayaka la obliga a renunciar a esa idea.

Miho pierde la vida que conseguía a cambio de su juventud
Miho se ve con regularidad con Masuda, que está casado. Él le plantea que o pasa a ser su amante, con relación íntima incluida, o dejan de verse. Miho intenta retenerlo sin conseguirlo y solo puede pedirle algo de dinero al despedirse; cuando recibe la transferencia, lo primero que piensa es que por fin va a poder seguir pagando el alquiler. Las marcas, los cosméticos y la vida de fiestas que exhibe no le dan ingresos estables, y su cuarto está en realidad lleno de cosas amontonadas.

Un periodista consigue pruebas del trato entre Masuda y Miho. La amenaza con hacerlo público y además le exige favores sexuales. Miho piensa por un momento en aguantar, pero al final escapa del hotel y sale corriendo a la calle descalza y en ropa interior, hasta quebrarse. Así pierde la fuente de dinero que tenía y ya no puede sostener la juventud y el aspecto físico como un plan de vida a largo plazo.

Dos familias dejan al descubierto la desigualdad del compromiso
Mami lleva a Kōhei a su casa para presentárselo a sus padres. Su padre y sus parientes toman como un alivio que por fin se case, pero su madre, Kyōko, nota que su hija no está tranquila. Mami le reprocha que antes la presionara para casarse y que ahora dude, y Kyōko le explica que incluso casada hay que estar preparada para vivir por cuenta propia; con el ejemplo de su propia vida, en la que se plegó durante años a su marido, le advierte que no le entregue a su pareja el derecho a decidir.

Mami visita después a los padres de Kōhei. La madre de él le pregunta, como si fuera lo natural, si va a dejar el trabajo cuando se casen; antes de que Mami termine de responder, Kōhei contesta por ella que sí lo dejará. De vuelta en casa, Mami dice con claridad que no va a renunciar a escribir, y él vuelve a pasar el asunto por alto y solo le pide que no se enoje. A partir de ahí, la boda y la vida familiar dejan de ser una presión abstracta y se convierten en un arreglo concreto en el que Mami es la única que cede su profesión y su capacidad de elegir.

La ruptura del compromiso y la declaración pública
Mami termina por plantear que ya no se casará. Kōhei le pregunta por qué aceptó la propuesta si no quería; ella admite que dijo que sí empujada por la presión de su entorno y por un momento de duda. Los dos discuten con dureza, y la película corta enseguida a Mami participando en un programa en vivo con un parche en el ojo, sin explicar con claridad cómo se produjo la lesión alrededor del ojo.

Ya en el aire, Mami anuncia públicamente que el compromiso se canceló. Se quita el parche y muestra el moretón, y deja de prestarse a la forma en que el programa explota la ansiedad de las mujeres solteras. Explica que preguntar una y otra vez por la fecha de la boda, la edad y las decisiones de vida no le sirve de ayuda a nadie, porque quien las toma ya pensó en todo eso con más seriedad que la gente de afuera. Yukino, Ayaka y Miho ven esa transmisión cada una por su lado y empiezan también a encarar la situación que llevaban tanto tiempo evitando.

El final
Yukino decide mudarse de la casa grande que guardaba por su exnovio y le cuenta a Ayaka que va a empezar una vida nueva; Ayaka, por su parte, le plantea a su marido que quiere volver a trabajar. Miho tira al río el teléfono con el que contactaba a los hombres a los que acompañaba y se despide de esa manera de ganarse la vida. El día de la mudanza, Yukino descubre que Mami vivía justo al lado y le pide disculpas en persona por los ataques que le dedicó en internet; Mami acepta su explicación.
La película cierra contando el siguiente paso de cada una. Ayaka, ya con ropa de oficina, empuja el carrito del bebé junto a su marido, y Mami, que pasa por ahí, los ayuda a bajarlo por unos escalones; Yukino deja su antigua vivienda; Miho consigue trabajo como taxista y arranca por la calle llevando a una joven que sigue dedicándose a acompañar hombres. Las cuatro no quedan convertidas en un grupo de amigas que celebra unido, ni reciben una única respuesta sobre el matrimonio: tras cruzarse un momento en la ciudad, cada una sigue adelante con la vida que ya volvió a elegir.
