Amor sin escalas
Un hombre que despide empleados de otras empresas y hace del aeropuerto su hogar por fin acumula diez millones de millas de vuelo: guía completa de la trama de Amor sin escalas, desde la filosofía de la mochila y la reforma de los despidos por videoconferencia hasta la boda de su hermana, la verdad tras la puerta de Chicago y el desenlace final (con spoilers).
Título
Amor sin escalas
Up in the Air
Año / Duración
2009 · 109 minutos
Género
Drama / Comedia / Romance
Dirección
Jason Reitman
Guion
Jason Reitman y Sheldon Turner
Calificación
Reparto
George Clooney (como Ryan Bingham), Anna Kendrick (como Natalie Keener), Vera Farmiga (como Alex Goran), Jason Bateman (como Craig Gregory), Amy Morton (como Kara Bingham), Melanie Lynskey (como Julie Bingham), Danny McBride (como Jim Miller), Sam Elliott (como Maynard Finch)
Obra original
Basada en la novela homónima de Walter Kirn (2001)
Premios
82.ª edición de los Premios Óscar: seis nominaciones (incluidas mejor película, mejor director y mejor actor, con dos actrices nominadas a mejor actriz de reparto); 67.ª edición de los Globos de Oro: mejor guion; 63.ª edición de los Premios BAFTA: mejor guion adaptado; Sindicato de Guionistas de América: mejor guion adaptado
Amor sin escalas es una comedia dramática estadounidense de 2009 dirigida por Jason Reitman, basada en la novela homónima que Walter Kirn publicó en 2001. Kirn escribió el libro mientras una nevada lo dejaba aislado en un rancho de Montana, pensando en aeropuertos, aviones y los pasajeros de primera clase que había conocido en el camino. Sheldon Turner leyó la novela y escribió un guion que vendió a DreamWorks; Reitman, por su parte, convenció a su padre, Ivan Reitman, director de Los Cazafantasmas, de comprar los derechos cinematográficos del libro, y terminó coescribiendo el guion junto a Turner. Antes de esta película, Reitman ya había dirigido Gracias por fumar y Juno.
George Clooney interpreta a Ryan Bingham, que despide empleados por encargo de otras empresas; Vera Farmiga da vida a Alex, otra viajera frecuente; Anna Kendrick encarna a Natalie, la nueva empleada de veintitrés años, y Jason Bateman interpreta a Craig, el jefe de Ryan. El rodaje se realizó principalmente en San Luis, con escenas adicionales en Detroit, Omaha, Las Vegas y Miami. Para filmar las reacciones de los empleados despedidos, el equipo convocó a personas que de verdad acababan de perder su empleo durante la crisis económica: primero les pedían que contaran en diez minutos cómo se sentía perder un trabajo, y luego los «despedían» frente a la cámara, dejando que reaccionaran como lo habían hecho en realidad o como les habría gustado hacerlo. En total se filmó a sesenta personas, de las cuales veintidós aparecen en la versión final.
La película se estrenó el 5 de septiembre de 2009 en el Festival de Telluride y llegó a los cines de Estados Unidos en estreno amplio el 23 de diciembre de ese mismo año; dura 109 minutos y recaudó 166.8 millones de dólares en todo el mundo con un presupuesto de 25 millones. En cuanto a la recepción, tiene un 90 % de aprobación en Rotten Tomatoes (288 reseñas, puntuación media de 8.1), 83 puntos en Metacritic y 7.4 en IMDb. La cinta recibió seis nominaciones al Óscar sin ganar ninguna —Farmiga y Kendrick compitieron entre sí por mejor actriz de reparto, lo que quizás dividió los votos—, pero Reitman y Turner sí se llevaron el Globo de Oro, el BAFTA y el premio del Sindicato de Guionistas de América por el guion.
Volando la mayor parte del año
Ryan Bingham trabaja para una empresa especializada en subcontratar despidos, con sede en Omaha, Nebraska. Su trabajo consiste en volar a oficinas de todo el país en representación de empleadores que no se atreven a hacerlo ellos mismos, sentarse frente a los empleados y comunicarles que están despedidos, porque en el momento del despido la gente es capaz de cualquier cosa. La película abre con una serie de tomas aéreas de ciudades estadounidenses, todas brillantes, ordenadas y sin un alma a la vista, acompañadas de una versión rockera de This Land Is Your Land, de Woody Guthrie; cada vez que llega a una nueva ciudad, se repite ese mismo tipo de toma aérea reluciente. La historia transcurre en pleno invierno: Ryan despide gente tanto en un Detroit cubierto de nieve como en una Florida soleada.

Frente a alguien que acaba de enterarse de que perdió su trabajo, Ryan sigue un guion y un proceso muy pulidos: desliza los documentos hacia el otro lado del escritorio y le dice que todos los que alguna vez construyeron un imperio o cambiaron el mundo se sentaron alguna vez en la silla en la que él está sentado ahora. No cree estar haciendo algo malo: alguien tiene que hacer este trabajo, y él lo hace con más dignidad que otros.

«¿Qué llevas en tu mochila?»
El segundo trabajo de Ryan es dar charlas motivacionales. Usa una metáfora que llama «¿Qué llevas en tu mochila?»: pide al público que imagine una mochila en la que va metiendo todo lo de su vida, empezando por objetos pequeños de estantes y cajones, luego ropa y muebles, y por último personas —compañeros de trabajo, amigos, hermanos, parejas— hasta sentir cómo las correas se le clavan en los hombros. Su conclusión es que solo quemando la mochila uno se vuelve ligero. Y él mismo vive así: su departamento en Omaha es apenas una dirección de nombre, su verdadero hogar cabe en la maleta de mano que lleva siempre consigo, no tiene relación cercana con sus hermanas y no quiere una pareja estable.
Tiene además una meta personal: acumular diez millones de millas con American Airlines. No piensa usarlas; llegar a esa cifra es un fin en sí mismo. Su rutina en el aeropuerto está calculada al milímetro, pensada solo para ganar eficiencia; en la oficina, Kevin le organiza los itinerarios al minuto.

Alex, en el bar del aeropuerto
En el bar de un hotel de aeropuerto, Ryan conoce a Alex Goran. Empiezan hablando de las ventajas y desventajas de distintas empresas de alquiler de autos, y luego se ponen a comparar sus tarjetas de socio, encendiéndose mutuamente al presumir su «estatus élite» y su condición de «miembro preferente». Ella viaja tanto como él, y así comienzan una relación sexual casual, sin compromisos, que se organiza según coincidan sus itinerarios, encontrándose en la ciudad que sea.


Natalie, la nueva de Omaha
Ryan es llamado de urgencia a la oficina central en Omaha. Natalie Keener, una recién graduada, está proponiendo un plan para reducir costos: hacer los despidos por videoconferencia en lugar de mandar a la gente a volar por todo el país. A su jefe, Craig Gregory, la idea le encanta.

Ryan se opone. Su razón no es que le importe dejar de volar, sino que Natalie no tiene idea de cómo se hace este trabajo: nunca ha despedido a nadie ni sabe manejar a alguien que se derrumba emocionalmente. Ahí mismo se hace pasar por un empleado despedido y la deja sin saber qué responder. Craig propone entonces una solución intermedia: que Natalie viaje con Ryan en su próxima ronda de despidos para ver de cerca cómo se hace.


De viaje con la pasante
Durante el viaje, Ryan le enseña a Natalie a moverse con eficiencia: cambiar a una maleta más pequeña, elegir la fila correcta para pasar el control de seguridad más rápido. Las rondas de despidos cara a cara la incomodan visiblemente.


En los días que pasan juntos, Natalie cuestiona una y otra vez la filosofía de vida de Ryan, sobre todo en lo que se refiere a la intimidad y el amor, y él va rebatiéndola punto por punto. Durante el viaje, a Natalie su novio la deja por mensaje de texto —ella había renunciado a un puesto en San Francisco y se había mudado a Omaha justamente para seguirlo—, y Ryan y Alex la consuelan juntos.

La prueba de los despidos por videoconferencia
Los dos son llamados de vuelta a Omaha para poner en marcha el plan de Natalie. La prueba sale mal: un hombre despedido se pone a llorar frente a la cámara y Natalie, del otro lado de la pantalla, no logra consolarlo de ninguna manera. Se confirman los temores que Ryan había expresado antes.

Natalie se vuelve contra Ryan y lo acusa: él y Alex se llevan evidentemente bien, pero él no está dispuesto a comprometerse con nada. Ryan no acepta la crítica y le responde que es ella quien carece de empatía y nunca se detiene a mirar de verdad lo que la rodea.

La boda de su hermana
Antes de volver a Omaha, Ryan pasa por las afueras de Milwaukee, en Wisconsin, para asistir a la boda de su hermana Julie, y lleva a Alex como acompañante. Julie y su prometido, Jim Miller, no pueden pagar una luna de miel, así que recortan una figura de cartón de tamaño real con la foto de la pareja y le piden a Ryan y a otros invitados que la lleven de viaje y le tomen fotos en distintos lugares; es la única contribución que Ryan hace a la boda, y solo accede porque no interfiere con su itinerario.

De vuelta en casa, Ryan se siente incómodo con una familia a la que lleva años sin ver, y sus hermanas no dejan de reprocharle su ausencia constante. Justo antes de la ceremonia, Jim tiene dudas de última hora, y su hermana Kara busca a Ryan para que lo convenza. Va en contra de toda su filosofía, pero de todos modos recurre a sus habilidades de orador: le dice a Jim que todos necesitan un copiloto, que los momentos importantes de la vida casi nunca se viven en soledad. La boda se celebra sin contratiempos.


La puerta en Chicago
Después de la boda, Ryan empieza a dudar de su forma de vivir. En un evento importante en Las Vegas, sube al escenario a dar su charla de «¿Qué llevas en tu mochila?», pero a mitad del discurso se da cuenta de que ya no cree en lo que dice y se baja del escenario. Impulsivamente, toma un vuelo a Chicago para buscar a Alex.
La puerta se abre y ahí está Alex, con marido e hijos. Ryan se va sin decir una palabra.

Alex lo llama después, molesta, y se lo dice sin rodeos: su familia es su vida real, y él no es más que una válvula de escape. Le pregunta qué es lo que realmente espera de esta relación, y Ryan no sabe qué responder.

El final
En el vuelo de regreso, la tripulación anuncia que Ryan acaba de superar los diez millones de millas. El piloto principal de la aerolínea, Maynard Finch, sale de la cabina para estrecharle la mano y decirle que es la persona más joven en alcanzar esa marca. Cuando le pregunta de dónde es, Ryan se da cuenta de que no tiene un verdadero hogar y solo responde: «De aquí». Después de tanto tiempo esperando este momento, su rostro apenas muestra expresión alguna.

De vuelta en la oficina de Omaha, Ryan llama a la aerolínea y transfiere quinientas mil millas a Julie y Jim, recién casados, suficientes para que den la vuelta al mundo en su luna de miel. Craig le da entonces una noticia: una de las empleadas que él y Natalie despidieron se lanzó desde un puente, tal como ella misma les había advertido que haría; al enterarse, Natalie renuncia por mensaje de texto. Ryan dice que no recuerda en absoluto que esa empleada hubiera dicho algo así. El proyecto de despidos remotos se cancela y a Ryan lo vuelven a mandar de viaje.
Natalie va a San Francisco a una entrevista, precisamente en la empresa a la que había renunciado para seguir a su novio. El entrevistador no entiende por qué, con ese currículum, había terminado en aquella empresa de Omaha, y ella responde que fue por seguir a un chico. Gracias a una carta de recomendación entusiasta que Ryan escribió por ella, consigue el puesto.
Al final de la película, Ryan está de pie frente al enorme tablero de destinos del aeropuerto, mirando los nombres de las ciudades y pensando adónde ir después, algo que Natalie le había sugerido antes. Levanta la vista y suelta el equipaje que lleva en la mano.

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