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The Sinking of the Lisbon Maru

Una historia olvidada durante ochenta años, un rescate que cruzó fronteras en plena guerra: repaso completo de la trama del documental The Sinking of the Lisbon Maru, sobre cómo pescadores chinos salvaron la vida de más de mil prisioneros de guerra británicos durante la Segunda Guerra Mundial

Título

The Sinking of the Lisbon Maru

Año / Duración

2024 · 122 minutos

Género

Documental

Dirección

Fang Li

Calificación

Reparto

Fang Li, Tony Banham, Lin Agen, Dennis Morley, William Beningfield

Premios

37.ª edición de los Premios Golden Rooster del Cine Chino: mejor documental o película científico-educativa

The Sinking of the Lisbon Maru
Una fotografía en blanco y negro de la Segunda Guerra Mundial: jóvenes soldados británicos, muchos de los cuales luego abordarían el Lisbon Maru El director Fang Li junto a descendientes de pescadores de Zhoushan y el anciano Lin Agen, a bordo de un barco, en busca de testigos de la historia Fang Li entrevista en Reino Unido a descendientes de sobrevivientes, mientras la cámara registra este proceso de reconstrucción histórica Descendientes de sobrevivientes británicos y de pescadores chinos se reencuentran en la isla de Zhoushan: un apretón de manos que cruza ochenta años Un anciano descendiente de sobrevivientes británicos esparce flores sobre las aguas donde se hundió el barco
Aviso de spoilers: Lo que sigue cuenta la trama completa, los giros clave y el final. Puedes saltar por capítulos a la parte que quieras recordar.

En octubre de 1942, en pleno apogeo de la Guerra del Pacífico, el Lisbon Maru, un carguero japonés, zarpa de Hong Kong rumbo a Japón. Además de soldados japoneses, el barco lleva en secreto a 1816 prisioneros de guerra británicos —oficiales y soldados capturados durante la defensa de Hong Kong, procedentes del Royal Scots, el Middlesex Regiment y el Royal Artillery.

Los prisioneros son hacinados en tres bodegas estrechas en el fondo del barco, con cientos de hombres apretados en cada una. No se cuelga ninguna señal que identifique a los prisioneros en el exterior del casco, en violación de la Convención de Ginebra. En alta mar, el Lisbon Maru es solo un carguero japonés más: nadie sabe que en sus bodegas hay casi dos mil vidas encerradas.

Una fotografía en blanco y negro de la Segunda Guerra Mundial: jóvenes soldados británicos, muchos de los cuales luego abordarían el Lisbon Maru

El torpedo

El 1 de octubre, cuando el Lisbon Maru navega frente al archipiélago de Zhoushan, en la provincia china de Zhejiang, el submarino de la Marina de Estados Unidos USS Grouper lo detecta. Sin saber que a bordo hay prisioneros aliados, el Grouper lo confunde con un transporte japonés cualquiera y dispara sus torpedos.

Uno de ellos impacta en el casco del Lisbon Maru. El barco no se hunde de inmediato, pero empieza a inundarse lentamente. Los japoneses tienen tiempo de sobra para evacuar a su propia tripulación. Sin embargo, toman una decisión atroz: en lugar de evacuar a los prisioneros, clavan tablones y lonas sobre las escotillas de las tres bodegas, con la intención de que todos se hundan junto con el barco.

En la oscuridad, el calor sofocante y la falta de aire de las bodegas, los 1816 prisioneros británicos comprenden que los están enterrando vivos.

Escapar del casco

Los prisioneros no se resignan. En condiciones extremas, logran forzar las escotillas selladas a base de bayonetas y herramientas. En cuanto salen a cubierta, los reciben las ametralladoras japonesas. Muchos caen abatidos apenas asoman la cabeza por la escotilla; los cuerpos se amontonan en la cubierta y sobre el agua.

Aun así, un gran número de prisioneros logra saltar al mar helado. Muchos de ellos, debilitados tras meses de hambre y enfermedad en los campos y en las bodegas del barco, luchan por mantenerse a flote entre las olas.

El director Fang Li junto a descendientes de pescadores de Zhoushan y el anciano Lin Agen, a bordo de un barco, en busca de testigos de la historia

Los pescadores de Zhoushan

Es entonces cuando ocurre el milagro.

Pescadores chinos de los alrededores del archipiélago de Zhoushan presencian el desastre. Aunque la costa china está bajo ocupación japonesa, los pescadores se lanzan en sus rústicas embarcaciones de madera, arriesgando la vida, hacia la zona del naufragio. Sacan del agua a un soldado británico moribundo tras otro, y con sus propias redes, cuerdas y manos logran arrancar a cientos de prisioneros de las garras de la muerte.

Cuando llegan los japoneses, intentan detener el rescate y recapturar a los prisioneros ya rescatados. Pero los pescadores ya han salvado a 384 prisioneros británicos. En total, 828 prisioneros británicos perdieron la vida en el desastre: ahogados, fusilados o asfixiados en las bodegas selladas.

Esta historia permanecería casi desconocida durante los ochenta años siguientes.

Fang Li entrevista en Reino Unido a descendientes de sobrevivientes, mientras la cámara registra este proceso de reconstrucción histórica

La búsqueda de Fang Li

En 2014, el productor chino Fang Li, durante un viaje en ferri por el archipiélago de Zhoushan, escucha por casualidad la historia del Lisbon Maru de boca de un capitán. Desde ese momento, la historia no lo suelta.

Fang Li emprende una investigación que dura diez años. Con tecnología de sonar y equipos submarinos, localiza los restos del Lisbon Maru, que reposan a 30 metros de profundidad en aguas de Zhoushan. Viaja entre el Reino Unido, Japón y China para entrevistar a sobrevivientes y a sus descendientes. Encuentra a los descendientes de los pescadores chinos que participaron en el rescate, y también a los pocos veteranos británicos que aún viven —Dennis Morley y William Beningfield, aquellos jóvenes soldados convertidos ahora en ancianos de cabello blanco.

Recupera grabaciones de historia oral de archivos militares, fotografías de aquellos rostros jóvenes en álbumes familiares, y reconstruye a partir de documentos olvidados cada detalle de la tragedia.

Descendientes de sobrevivientes británicos y de pescadores chinos se reencuentran en la isla de Zhoushan: un apretón de manos que cruza ochenta años

Un reencuentro después de ochenta años

El pasaje más conmovedor del documental es el reencuentro, propiciado por Fang Li, entre familiares de sobrevivientes británicos y descendientes de los pescadores chinos. Más de ochenta años atrás, sus antepasados se cruzaron entre la vida y la muerte en ese mismo tramo de mar; ochenta años después, se dan la mano, se abrazan y lloran junto a esas mismas aguas.

Los descendientes de los veteranos británicos llegan al archipiélago de Zhoushan y conocen a Lin Agen, el pescador que arriesgó su vida para salvar a los náufragos y que ya ha superado los cien años. De pie junto al mar, contemplan las aguas donde sus antepasados se hundieron y fueron rescatados.

Sobre las aguas donde yacen los restos del naufragio, se esparcen pétalos y coronas de flores en una ceremonia tardía en memoria de los 828 soldados británicos que descansan en el fondo del mar.

Un anciano descendiente de sobrevivientes británicos esparce flores sobre las aguas donde se hundió el barco

Una historia que no debía olvidarse

The Sinking of the Lisbon Maru no es solo un documental sobre una tragedia de guerra. Habla de la luz de la humanidad en su momento más oscuro: pescadores chinos que, bajo la bota del ejército japonés, arriesgaron la vida por rescatar a extranjeros desconocidos, sin ningún cálculo de por medio, solo porque vieron a alguien ahogándose.

El documental tuvo una enorme repercusión tras su estreno en China y recaudó más de 45 millones de yuanes en taquilla, una cifra excepcional para un documental. La película ganó el premio a mejor documental en la 37.ª edición de los Premios Golden Rooster del Cine Chino y fue presentada a la competencia por el Óscar a mejor largometraje documental.

Fang Li tardó diez años en lograr que esta historia, casi olvidada por el tiempo, volviera a ser vista por el mundo.