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Antes de la medianoche

Dieciocho años después, el romance entra en la vida en común: recorrido completo por la trama de Antes de la medianoche, en la que Jesse y Céline enfrentan a los hijos, la carrera, las cuentas pendientes y la crisis de su relación durante el último día de sus vacaciones en Grecia

Título

Antes de la medianoche

Before Midnight

También conocida como: Antes del anochecer (España)

Año / Duración

2013 · 109 minutos

Género

Drama / Romance

Dirección

Richard Linklater

Guion

Richard Linklater, Julie Delpy, Ethan Hawke

Calificación

Reparto

Ethan Hawke (como Jesse), Julie Delpy (como Céline), Seamus Davey-Fitzpatrick (como Hank), Jennifer Prior (como Ella), Charlotte Prior (como Nina), Walter Lassally (como Patrick)

Premios

Premios Óscar: nominación a mejor guion adaptado; Globos de Oro: nominación a mejor actriz de película de comedia o musical (Julie Delpy)

Antes de la medianoche
Un hombre y un niño con mochila caminan juntos por la terminal de un aeropuerto Una mujer habla girada desde el asiento del copiloto mientras el hombre sujeta el volante y un niño va sentado atrás Tres hombres conversan en una terraza de piedra frente a la bahía, uno de ellos recostado boca arriba Seis adultos sentados alrededor de una mesa bajo un arco de piedra Una mujer y un hombre caminan uno al lado del otro por un camino rural Una mujer y un hombre de pie, frente a frente, en la luz del atardecer junto al mar
Aviso de spoilers: Lo que sigue cuenta la trama completa, los giros clave y el final. Puedes saltar por capítulos a la parte que quieras recordar.

Antes de la medianoche está dirigida por Richard Linklater, quien firma el guion junto a Julie Delpy y Ethan Hawke, y es la continuación de Antes del amanecer y Antes del atardecer. Protagonizada por Ethan Hawke y Julie Delpy, se estrenó en el Festival de Sundance en enero de 2013 y llegó a las salas de Estados Unidos en mayo de ese mismo año, con una duración de 109 minutos.

Hasta el 1 de septiembre de 2026, la película tiene una calificación de 7.9 en IMDb, con 188 049 votos. Es una puntuación alta, y varias críticas de medios importantes también valoran el guion, las interpretaciones y el retrato que la película hace de las relaciones de pareja de larga duración.

Del aeropuerto de regreso al Peloponeso

Nueve años atrás, tras reencontrarse en París, Jesse no toma el avión de regreso a Estados Unidos y empieza una vida en común con Céline. Hoy los dos viven en París y tienen unas hijas gemelas de seis años; Hank, el hijo de Jesse con su exmujer, ya tiene catorce y vive con su madre en Chicago. Al comenzar la película, la familia pasa unas vacaciones de seis semanas en la península griega del Peloponeso y Jesse lleva al aeropuerto a Hank, que está por volver solo a Estados Unidos.

Por el camino, Jesse le recuerda a Hank que siga practicando el piano y que no pierda el contacto, y le dice que quiere ir a ver su función en la escuela. A Hank, en cambio, le preocupa que el encuentro entre sus padres lo deje en medio de una situación tensa, y prefiere que su padre lo visite en otro momento. Antes de despedirse, le cuenta a Jesse que este ha sido el mejor verano de su vida. Jesse lo ve pasar el control de seguridad y después camina solo hacia el estacionamiento.

Un hombre y un niño con mochila caminan juntos por la terminal de un aeropuerto

Céline lo espera afuera del coche; las gemelas ya se durmieron en el asiento trasero. Durante el regreso, ella se entera de que el proyecto de energía eólica que venía impulsando fue rechazado en la última etapa, de modo que vuelve a considerar un puesto en el gobierno francés. Jesse, por su parte, sigue pensando en Hank y teme perderse los años decisivos del crecimiento de su hijo. Tantea la posibilidad de acompañarlo más seguido, y Céline entiende enseguida que eso podría significar mudarse con toda la familia a Chicago, algo a lo que se opone con claridad. En el trayecto pasan frente a unas ruinas que habían prometido mostrarles a las niñas, pero no las despiertan ni se detienen; bajo su aparente ligereza, esta conversación ya contiene el núcleo de la discusión de ese día.

Una mujer habla girada desde el asiento del copiloto mientras el hombre sujeta el volante y un niño va sentado atrás

La última comida en la finca de Patrick

La familia vuelve a la finca junto al mar. La propiedad pertenece a Patrick, un escritor de edad avanzada, y es donde Jesse se aloja durante estas vacaciones de escritura. Céline recoge verduras en el huerto con sus hijas, mientras Jesse se sienta con Patrick y Stefanos en una terraza de piedra frente a la bahía a hablar de escritura. Sus dos primeras novelas parten del encuentro y del reencuentro con Céline; el nuevo libro, en cambio, quiere contar un mismo día desde la mirada de personas con distintos trastornos cognitivos.

Tres hombres conversan en una terraza de piedra frente a la bahía, uno de ellos recostado boca arriba

En el almuerzo se sientan juntas varias generaciones de la casa. La pareja joven habla de la relación a distancia, y Stefanos y Ariadni, de la vida después del matrimonio; Patrick recuerda a su esposa ya fallecida y Natalia cuenta cuánto extraña a Elias, su marido muerto. La conversación pasa de cómo hombres y mujeres recuerdan una misma experiencia a si el amor cambia con el tiempo. Los amigos saben que Jesse y Céline llevan mucho tiempo sin estar a solas, así que les reservan una noche en un hotel cercano junto al mar y se ofrecen a cuidar a las niñas.

Seis adultos sentados alrededor de una mesa bajo un arco de piedra

Los dos caminan hasta el hotel junto al mar

Jesse y Céline dejan a las niñas en la finca y van caminando al hotel por caminos rurales y callejuelas del pueblo. El trayecto les devuelve por un rato la manera de estar juntos que conocen: observan las ruinas del camino, hablan de cómo eran cuando se conocieron e imaginan si se habrían atraído en caso de conocerse por primera vez a la edad que tienen ahora.

Una mujer y un hombre caminan uno al lado del otro por un camino rural

La conversación roza también una y otra vez las tensiones de la vida en común. Céline sostiene que las mujeres cargan con más cuidados y tareas domésticas, mientras que Jesse siente que lo que él aporta suele pasar inadvertido. Le cuenta a Céline que su abuela acaba de morir y que la familia va a mezclar sus cenizas con las de su abuelo, fallecido un año antes, con quien convivió más de setenta años. A partir de ahí hablan de si ellos podrán acompañarse hasta la vejez. Al llegar a la costa se sientan a ver la puesta de sol y, cuando el sol desaparece, se quedan un momento en silencio antes de entrar al hotel.

Una mujer y un hombre de pie, frente a frente, en la luz del atardecer junto al mar

La llamada en la habitación del hotel

Al registrarse, los empleados del hotel reconocen a Jesse y le piden que firme sus dos novelas; también ven en Céline a la persona en la que se inspira el personaje del libro y le piden que firme a ella también. Céline al principio se niega a poner su nombre en un libro que no escribió, pero al final acepta ante la expectativa de todos. Ese detalle mínimo vuelve a recordarle que la historia de amor que el mundo conoce la escribió sobre todo Jesse, y que su propia experiencia quedó incorporada allí.

Un hombre y una mujer conversan con los empleados frente al mostrador de recepción

En la habitación los esperan vino y un masaje para dos. Primero hablan de las niñas y de los primeros años de su relación, y después empiezan a acercarse. En ese momento suena el teléfono de Céline: Hank ya llegó a Londres para hacer escala y descubrió que dejó su tarea de ciencias en Grecia. Céline le promete enviarle el material al día siguiente y, antes de colgar, le pide que se cuide cuando esté con su madre, pero no le pasa el teléfono a Jesse, que todo el rato quiere hablar con él.

Un hombre se inclina sobre una mujer acostada en la cama

Para Jesse, Céline no debería mencionar a la madre de Hank delante del chico ni volver a cargarlo con la hostilidad entre los adultos. Céline responde que Hank conoce el conflicto desde hace tiempo y que Jesse le está traspasando a ella la culpa por haberse ido de Estados Unidos y haber perdido la convivencia diaria con su hijo. La intimidad recién iniciada se interrumpe, los dos se visten de nuevo y la discusión se extiende de esa llamada a la posibilidad de mudarse a Chicago.

La mudanza, la carrera y las cuentas pendientes

Céline sostiene que mudarse le haría perder la oportunidad profesional que acaba de aparecer y que volvería a exigirle renunciar a su vida por la familia. Jesse dice que solo quiere discutir maneras de acompañar más a Hank y que no ha decidido nada sobre la mudanza; Céline, en cambio, le señala que, mientras él siga culpándose por ausentarse del crecimiento de su hijo, ella quedará colocada en el lugar de tener que resolverle el problema, tanto si acepta el nuevo trabajo como si se queda en París.

Una mujer de espaldas a la cámara está de pie frente a la cama, donde hay un hombre sentado

La discusión retrocede a los años posteriores al nacimiento de las gemelas. Céline habla del desamparo que sintió cuidando sola a las bebés y le reprocha a Jesse haber llevado a sus libros lo que vivieron juntos y haber dispuesto de más tiempo propio en sus viajes de escritura y promoción; Jesse subraya que él también se ocupa de llevarlas, traerlas y cuidarlas, y que nunca le pidió que dejara de trabajar. El tono se suaviza por un momento, pero enseguida vuelve a subir al poner en duda la fidelidad del otro. Céline insiste en preguntarle por algo que ocurrió en una gira anterior; Jesse no le da la respuesta sencilla que ella exige y prefiere recalcar que la sigue eligiendo a ella y a sus dos hijas, y a su vez saca a relucir una visita de Céline a un antiguo novio. La película no confirma que ninguno de los dos haya sido infiel: esas acusaciones son solo las sospechas que la pelea deja a la vista.

Un hombre sentado solo en una silla de la habitación del hotel

Céline sale de la habitación y vuelve, y retoma el tema de los partos, las tareas de la casa, la carrera profesional y el malestar acumulado durante años. Al final dice que cree que ya no ama a Jesse y sale otra vez. Jesse se queda donde está, mirando el vino sin tocar, la cama revuelta y la puerta cerrada, y comprueba que esta vez ella no regresa enseguida.

El final

Jesse espera un rato solo en la habitación y luego baja a buscar a Céline en la terraza del café junto al mar. Ella está sentada a la misma mesa desde la que vieron la puesta de sol y pide que la dejen tranquila. Jesse no retoma directamente la discusión del cuarto: vuelve a interpretar el papel del desconocido que se acerca a hablarle y asegura ser un viajero del tiempo llegado desde el futuro.

Un hombre sentado solo en una cama revuelta

Toma una servilleta y finge leer una carta que la Céline de ochenta y dos años le escribe a la de ahora, para convencerla de que esta noche va a ser igualmente un momento que recordarán. Al principio ella se niega a seguirle el juego y señala que la fantasía romántica no sustituye la realidad imperfecta de los dos. Jesse entonces deja la broma y le explica que lo único que puede ofrecerle es esa vida en común, defectuosa pero real; si ella la niega por completo, él tampoco puede seguir sosteniéndola solo.

Los dos se miran en silencio. Un momento después, Céline le pregunta por su cuenta cómo funciona la máquina del tiempo y vuelve a recoger el juego de Jesse. La cámara se aleja poco a poco y ellos siguen sentados junto al mar, conversando. La película no muestra ninguna decisión definitiva sobre Chicago, el trabajo o la relación: cierra el día solamente con la disposición de ambos a volver a hablarse.

De noche, un hombre y una mujer sentados a una mesa junto al agua se miran el uno al otro