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El culpable

Una llamada de auxilio por secuestro cambia el juicio de un operador de emergencias: un repaso completo de la búsqueda de una camioneta blanca, la verdad sobre una tragedia familiar y la confesión final de Asger en El culpable

Título

El culpable

Den skyldige

También conocida como: The Guilty

Año / Duración

2018 · 85 minutos

Género

Drama / Thriller / Crimen

Dirección

Gustav Möller

Guion

Gustav Möller, Emil Nygaard Albertsen

Calificación

Reparto

Jakob Cedergren (como Asger Holm), Jessica Dinnage (voz de Iben Østergård), Omar Shargawi (voz de Rashid), Johan Gotthardt Olsen (voz de Michael Berg), Katinka Evers-Jahnsen (voz de Mathilde Østergård)

Premios

Festival de Cine de Sundance 2018: Premio del Público de la sección World Cinema Dramatic

El culpable
Un hombre uniformado está sentado ante un escritorio y sostiene un bolígrafo Un hombre uniformado con auriculares está de pie entre unos monitores y una pantalla en la pared Un hombre uniformado con auriculares se inclina y mira hacia delante Un hombre uniformado con auriculares escucha de perfil; detrás de él hay otro empleado sentado Varios empleados ocupan puestos separados por paneles de vidrio en una sala de emergencias con poca luz Un hombre uniformado está sentado ante un puesto con una luz roja de advertencia encendida
Aviso de spoilers: Lo que sigue cuenta la trama completa, los giros clave y el final. Puedes saltar por capítulos a la parte que quieras recordar.

El culpable (Den skyldige) es un thriller policial danés dirigido por Gustav Möller y coescrito con Emil Nygaard Albertsen. Está protagonizado por Jakob Cedergren, con Jessica Dinnage, Omar Shargawi y Johan Gotthardt Olsen, entre otros, en actuaciones de voz. La película se estrenó en el Festival de Cine de Sundance el 21 de enero de 2018 y llegó a los cines daneses el 14 de junio de ese mismo año. Dura 85 minutos y su historia transcurre casi por completo en un centro de llamadas de emergencia de Copenhague.

Al 3 de octubre de 2026, la película tiene una calificación de 7.5 en IMDb, basada en 70 108 votos; en Rotten Tomatoes alcanza un 98 % de aprobación a partir de 122 reseñas profesionales y una puntuación del público de 87 %. Tanto la crítica como el público la valoran muy favorablemente, por lo que la recepción general es positiva.

El policía reasignado a la central de emergencias

Asger Holm, policía de Copenhague, está bajo investigación por haber disparado durante un operativo. Mientras tanto, lo retiran temporalmente del servicio en las calles y lo asignan a atender el número 112 en un centro de llamadas de emergencia. Al día siguiente debe comparecer en el juicio por el incidente y ya ha acordado con Rashid, su antiguo compañero, lo que declararán. Asger considera este trabajo una tarea temporal antes de volver a las calles y responde con impaciencia a varias llamadas de auxilio rutinarias.

Un hombre uniformado está sentado ante un escritorio y sostiene un bolígrafo

Un hombre uniformado con auriculares está de pie entre unos monitores y una pantalla en la pared

Cuando el turno nocturno está a punto de relevarlo, llama una mujer llamada Iben Østergård. No explica directamente qué sucede, sino que contesta las preguntas con un tono parecido al de alguien que intenta calmar a un niño. Asger percibe que algo anda mal y empieza a formular preguntas que ella solo puede responder de manera afirmativa o negativa, hasta confirmar que alguien se la lleva por la fuerza.

La camioneta blanca se dirige al norte

Bajo el control de su captor, Iben consigue revelar que está dentro de una camioneta blanca que avanza hacia el norte, pero la llamada se corta. Asger se comunica con la policía de Selandia del Norte basándose en la antena a la que está conectado el teléfono, aunque ellos necesitan una ubicación más precisa o la matrícula para identificar el vehículo. Una patrulla detiene una camioneta de color claro, pero no encuentra a Iben durante la inspección y debe dejar que continúe su camino.

Un hombre uniformado con auriculares se inclina y mira hacia delante

Asger consulta los datos de Iben y encuentra el teléfono fijo de su casa. En ese momento interpreta el caso como un episodio de violencia familiar en el que un esposo secuestra a su esposa, y empieza a sobrepasar las atribuciones de un operador de emergencias al contactar por iniciativa propia a policías de distintas jurisdicciones y a otras personas para rastrear el vehículo.

Un hombre uniformado con auriculares escucha de perfil; detrás de él hay otro empleado sentado

Mathilde, sola en casa

Quien contesta el teléfono de la casa es Mathilde, la hija de seis años de Iben. La niña cuenta que sus padres están separados y que su padre, Michael, llegó de improviso esa noche, entró primero en el cuarto de su hermano Oliver y luego discutió con su madre antes de llevársela. Michael no dejó que Mathilde entrara en la habitación de su hermano; ella también recuerda el número telefónico de su padre y explica que normalmente él no tiene permitido visitarlos.

Varios empleados ocupan puestos separados por paneles de vidrio en una sala de emergencias con poca luz

Asger le pide a Mathilde que desobedezca la prohibición de su padre y entre en la habitación para acompañar a su hermano; inmediatamente después, solicita a la policía de Selandia del Norte que envíe agentes a la casa. Cuando descubre que Michael tiene antecedentes penales, se convence aún más de que es peligroso. El turno nocturno ya ha llegado y Asger podría irse, pero traslada el caso de Iben a una sala de llamadas más tranquila para seguir investigando por su cuenta.

Sangre en la casa y una investigación al margen

Los policías que llegan a la casa de los Østergård encuentran a Mathilde manchada de sangre y descubren que el niño está muerto en la habitación de Oliver. Asger queda consternado al escuchar el informe desde el lugar y de inmediato concluye que Michael no solo secuestró a Iben, sino que también asesinó a su hijo. Sin esperar los resultados de una investigación formal, llama a Rashid, que está de descanso, y le exige que entre por la fuerza en la vivienda de Michael para buscar pistas sobre su destino.

Un hombre uniformado está sentado ante un puesto con una luz roja de advertencia encendida

Rashid vuelve a mencionar el juicio del día siguiente y teme que las versiones que ambos acordaron no coincidan. Su conversación revela que habían planeado presentar testimonios coincidentes para ayudar a Asger a enfrentar el proceso por el disparo. Asger insiste en que Rashid actúe y, por su parte, llama al celular de Michael para acusarlo y amenazarlo basándose en su conclusión previa.

En una habitación oscura, un hombre uniformado sostiene un teléfono celular junto al oído

Michael no da una explicación detallada. Asger interpreta sus dudas como una señal de culpabilidad y logra restablecer el contacto con Iben, que está en la parte trasera del vehículo. Le pide que busque algún objeto para defenderse y que ataque a Michael y escape cuando tenga la oportunidad.

Iben revela la verdad sobre Oliver

Iben le dice entonces a Asger que Oliver ya no llora. Explica que el niño tenía serpientes en el vientre y que ella se las sacó. Solo entonces Asger comprende que la sangre en Mathilde y la muerte de Oliver ya no pueden explicarse como él suponía: Iben atraviesa una grave crisis de salud mental y fue ella quien hirió al niño.

Los ojos y el puente de la nariz de un hombre con auriculares ocupan el centro de la imagen

Los documentos que Rashid encuentra en la casa de Michael cambian aún más la interpretación del caso: Iben estuvo internada en un hospital psiquiátrico de Helsingør, mientras que Michael perdió el derecho de visita debido a sus antecedentes penales. Michael se llevó a Iben esa noche no para matarla, sino para regresarla al hospital. Ante la muerte de su hijo tras la crisis de Iben, tampoco confía en que la policía ni otras instituciones comprendan lo que ocurrió.

El juicio equivocado y el secreto de Asger

Al haber alentado a Iben a defenderse, Asger provoca que Michael sea atacado en la camioneta. Michael informa después dónde se encuentra y dice que Iben escapó del vehículo. La policía comienza a buscarla con los nuevos datos, mientras Asger debe afrontar las decisiones sucesivas que tomó con información insuficiente y las posibles consecuencias de sus instrucciones.

Un hombre uniformado baja la cabeza y se cubre parte del rostro con una mano

También cambia de decisión sobre el juicio del día siguiente: le pide a Rashid que cuente lo que en verdad ocurrió, que ya no respalde la declaración que habían preparado y que no lo encubra. El incidente del disparo explica por qué Asger fue reasignado al centro de emergencias y vincula sus prejuicios contra Michael con su propia conducta policial.

El final

Cuando Iben vuelve a llamar, ya está sobre un puente y comienza a comprender que Oliver murió por sus actos. Se dispone a saltar. Asger deja de dirigir la situación con órdenes y le confiesa que mató de un disparo a un joven de diecinueve años, admitiendo que no actuó en defensa propia. Al mismo tiempo, distingue lo que hizo cada uno: le dice a Iben que ella no pretendía matar a su hijo mientras atravesaba la crisis y la convence de no saltar y de aceptar la ayuda de los policías que se aproximan.

Un hombre uniformado está sentado con la mirada baja en una habitación de tonos azul grisáceo

Tras el corte repentino de la llamada, la policía de Selandia del Norte se comunica para confirmar que encontró a Iben y que ella no saltó. Los compañeros de Asger también escucharon su confesión por teléfono. Asger abandona su puesto y luego sale lentamente de la sala.

Un hombre uniformado con auriculares mira hacia atrás, hacia un puesto iluminado por una luz roja

La película no muestra qué ocurre después con Iben en el ámbito judicial o médico, ni revela el resultado del juicio de Asger. Antes de salir del edificio, él hace una última llamada; no se revela a quién llama ni se muestra que alguien conteste, y la historia termina allí.