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Pacto siniestro

Un encuentro casual, un desquiciado convencido de que cerraste con él un pacto de asesinato: el resumen completo de la trama de Pacto siniestro, el clásico de Hitchcock donde una estrella del tenis se topa con un desconocido en el tren que le propone el descabellado plan de «intercambiar asesinatos».

Título

Pacto siniestro

Strangers On A Train

También conocida como: Extraños en un tren (España)

Año / Duración

1951 · 101 minutos

Género

Crimen / Thriller / Cine negro

Dirección

Alfred Hitchcock

Guion

Raymond Chandler / Czenzi Ormonde

Calificación

Reparto

Farley Granger, Robert Walker, Ruth Roman, Patricia Hitchcock

Obra original

Patricia Highsmith (novela homónima, 1950)

Pacto siniestro
Fotograma 1 Fotograma 2 Fotograma 3 Fotograma 4 Fotograma 5
Aviso de spoilers: Lo que sigue cuenta la trama completa, los giros clave y el final. Puedes saltar por capítulos a la parte que quieras recordar.

Un desconocido en el tren

La estrella del tenis Guy Haines (Farley Granger) viaja en tren de vuelta a su ciudad natal, Metcalf, dispuesto a pedirle el divorcio a su esposa infiel, Miriam. Quiere terminar cuanto antes con ese matrimonio para poder estar oficialmente con Anne Morton, la hija de un senador.

En el vagón, un desconocido llamado Bruno Antony (Robert Walker) se acerca a conversar. Bruno viste con elegancia y tiene una labia encantadora, pero hay algo inquietante y obsesivo en su manera de hablar. Es evidente que ha hecho su tarea: conoce la profesión de Guy, su situación matrimonial, e incluso su relación con Anne.

En medio de la charla, Bruno lanza una propuesta que parece una broma: intercambiar asesinatos. Bruno odia a su padre, Guy quiere librarse de su esposa. Si Bruno mata a Miriam por Guy, y Guy mata al padre de Bruno a cambio, ninguno de los dos crímenes tendría un móvil rastreable: el crimen perfecto.

Guy, por supuesto, no se lo toma en serio; responde con evasivas educadas y baja del tren. Pero Bruno habla en serio.

Fotograma 1

La acción de Bruno

Bruno sigue a Miriam hasta un parque de diversiones. Bajo las luces del carrusel y la rueda de la fortuna, la persigue hasta una isla apartada y la estrangula. Hitchcock usa los lentes caídos de Miriam como espejo para reflejar el asesinato: un plano clásico que sigue helando la sangre.

Bruno ha cumplido «su mitad del trato»; ahora le toca a Guy. Se pone en contacto con él, le informa que Miriam ha muerto y lo presiona para que mate a su padre.

Guy queda aterrado. Nunca aceptó ningún pacto, pero Bruno tiene en sus manos una prueba mortal: el encendedor que Guy dejó olvidado en el tren. Bruno lo amenaza con dejarlo en la escena del crimen para incriminarlo como el asesino de su esposa si no cumple.

Fotograma 2

La presión aumenta

Guy queda atrapado en una pesadilla. No puede acudir a la policía, porque en efecto tenía un móvil para matar a su esposa y ya es sospechoso. No puede aceptar el trato de Bruno: él no es un asesino. Y Bruno, cada vez más desquiciado, empieza a aparecer en los eventos sociales de Guy, siguiéndolo, vigilándolo, amenazándolo con la mirada.

En una fiesta, mientras Bruno le muestra a una anciana cómo estrangular a alguien, ve de pronto a Barbara, la hermana de Anne, que lleva los mismos lentes que usaba Miriam. Esto desencadena un recuerdo en Bruno, que entra en trance y comienza a apretar de verdad el cuello de la anciana.

Anne nota el parecido entre su hermana y Miriam y lo entiende todo. Confronta a Guy, que finalmente confiesa toda la historia.

Fotograma 3

Una carrera contra el tiempo

Guy finge aceptar el plan de Bruno y le promete por teléfono que irá a matar a su padre. Esa noche se cuela en la casa de Bruno, pero no para matar a nadie: quiere advertirle al señor Antony que su hijo es peligroso. Sin embargo, al entrar al dormitorio, no encuentra al viejo Antony esperándolo, sino al propio Bruno.

Bruno descubre las intenciones de Guy y decide incriminarlo él mismo. Se lleva el encendedor de Guy y corre hacia el parque de diversiones de Metcalf, decidido a dejarlo en el lugar donde mataron a Miriam.

Al enterarse, Guy corre desesperado hacia el parque. Comienza una carrera contra el tiempo: debe alcanzar a Bruno antes de que llegue a la escena del crimen.

Fotograma 4

El enfrentamiento en el carrusel

Los dos se enfrentan en un último forcejeo sobre el carrusel del parque. En medio de la pelea, un empleado de la feria intenta detener el carrusel, pero activa por error los controles equivocados y el carrusel se descontrola y empieza a girar cada vez más rápido.

A esa velocidad, el carrusel se desprende de su base y se derrumba estrepitosamente. Bruno queda atrapado bajo los restos, con heridas mortales.

Cuando llega la policía, el empleado de la feria identifica a Bruno como el hombre que vio la noche en que mataron a Miriam. Bruno se niega a confesar hasta el final, pero cuando su mano se afloja tras morir, de su palma cae el encendedor de Guy: la prueba clave que demuestra su inocencia y la culpa de Bruno.

Guy por fin se libra de la pesadilla. La última escena de la película tiene un humor muy propio de Hitchcock: Guy y Anne viajan en tren, y un sacerdote que reconoce a Guy intenta entablar conversación con él. Guy recuerda la amarga lección de su última charla con un desconocido y, sin perder un segundo, se lleva a Anne y abandona el vagón.

Fotograma 5