Unsettled Case
Dos casos sin resolver que encadenan veintidós años de persecución: el recorrido completo de Unsettled Case, con el reportero y el detective que siguen la cadena de asaltos a joyerías y con las dos generaciones de policías que identifican al asesino de la pensión Bianji a partir de huellas de zapatos, huellas dactilares y ADN
Título
Unsettled Case
Año / Duración
2026 · 17 episodios (de unos 43 a 60 minutos cada uno)
Género
Drama / Misterio / Crimen
Dirección
Lao Suan, Zhu Musheng
Guion
Yujie Qiu, Jixi Yuan, Gezi Kong, Shining Wei
Calificación
Reparto
Qilin Jiang (como Xu Liang), Shuo Yang (como Shi Zhanjun), Yunpeng Yue (como Bai Lang), Yueting Lang (como Zhou Li), Chuan-jun Wang (como Liu Yongkun), Guannan Jiang (como Li Gan), Jue Huang (como Lu Zhifeng), Chloe Maayan (como Gan Cuidi), Lei Gong (como Lu Minxue), Yang Liu (como Wang Xiangqian)
Unsettled Case es una serie policial de 17 episodios dirigida por Lao Suan y Zhu Musheng, con guion de Yujie Qiu, Jixi Yuan, Gezi Kong y Shining Wei. La serie parte de varios casos resueltos durante la ofensiva contra homicidios sin esclarecer que la Oficina de Investigación Criminal del Ministerio de Seguridad Pública organiza en 2016, y adapta dos hechos ocurridos en la década de 1990 en sendas unidades: «la cadena de asaltos a joyerías» y «el asalto a la pensión Bianji». Qilin Jiang, Shuo Yang, Yunpeng Yue y Yueting Lang protagonizan la primera unidad, mientras que Chuan-jun Wang, Guannan Jiang, Jue Huang, Chloe Maayan y Lei Gong, entre otros, aparecen en la segunda.
La serie se estrena el 3 de julio de 2026 y cada episodio dura entre 43 y 60 minutos aproximadamente. Hasta el 23 de agosto de 2026, IMDb ya tiene registrada la serie, pero todavía no muestra una calificación disponible. La historia sigue, por un lado, al reportero Bai Lang y al detective Shi Zhanjun y, por otro, a dos generaciones de policías formadas por Lu Zhifeng, Lu Minxue y Li Gan, para mostrar cómo ambos casos vuelven a investigarse con el avance de la tecnología después de que las primeras pesquisas no dan resultado. Lo que sigue contiene la trama completa y el final de la serie.
El cambio de rumbo de Bai Lang y el caso de la joyería Haishan
En 1995, la composición por computadora desplaza poco a poco al diseño hecho a mano, y Bai Lang, diagramador del Diario Metropolitano de Qianzhou, empieza a buscar un nuevo rumbo profesional. El jefe de redacción Yan nota que es audaz y que reacciona rápido, y lo manda a ayudar a la policía en una investigación encubierta en el hotel Banshan. Durante el operativo llevan a Bai Lang a la comisaría confundido con un cliente de prostitución, y el detective Shi Zhanjun verifica después su condición de periodista. La policía consigue pruebas, el diario obtiene material de primera mano y Bai Lang pasa así a ser reportero de planta.

En noviembre de ese mismo año, la joyería Haishan, en la ciudad de Yingdu, sufre un asalto a mano armada. Tiempo atrás, Xu Liang lleva a su novia Zhou Li a ver joyas al local y memoriza en secreto la ubicación del pasillo de obra, la entrada del personal, la sala de descanso de los guardias y el hueco del ascensor. De noche entra en la joyería por el hueco del ascensor, mata al guardia y se lleva las joyas de oro. El perito en indicios Ye Haiqing dirige la inspección: en el lugar quedan huellas de zapatos, vestigios microscópicos y las pistas que deja un cuchillo con mango de hueso, pero no alcanzan para identificar de inmediato al asesino.

El cuchillo con mango de hueso une al reportero y al detective
Shi Zhanjun le pide a Bai Lang que siga investigando de incógnito el tráfico ilegal en el KTV Dihao. Bai Lang descifra las claves con que se cierran las transacciones y colabora con la policía para desmantelar el local, mientras Shi Zhanjun consigue, desde los márgenes del caso, una pista sobre el origen del cuchillo con mango de hueso. Después de verse en peligro, Bai Lang piensa dejar el trabajo encubierto, pero se entera de que el robo del centro comercial Longda que cubrió tiempo atrás terminó con la detención de la persona equivocada: Li Yuanjie no es el culpable. Bai Lang quiere disculparse con él, pero por el momento no reúne el valor para enfrentarlo.

Shi Zhanjun viaja a Yunnan para rastrear el cuchillo con mango de hueso, y el agente Gao Kepan, que lo acompaña, resulta herido durante la investigación. Bai Lang, por su parte, pasa a publicar una serie de reportajes sobre los problemas del sector del taxi y sigue con el tema pese a los tropiezos: represalias contra sus informantes, notas frenadas antes de salir. Más adelante, sus superiores autorizan que Bai Lang cubra in situ el asalto a la cooperativa de suministros de Yuankou; Ye Haiqing, por el modo de operar y los rastros, concluye que ese caso puede unificarse con el de la joyería Haishan. La colaboración entre Bai Lang y Shi Zhanjun deja de ser algo puntual y se convierte en una investigación de largo plazo.

Tres casos unificados y un sospechoso equivocado
Años después, Xu Liang se cuela en los Almacenes N.º 1 de la ciudad de Zhujin y, en un nuevo asalto, hiere de gravedad al guardia Lao Xia; al huir abandona el arma. Bai Lang acompaña a Shi Zhanjun en la inspección del lugar, y la policía deduce, por las huellas de zapatos, la ruta de escape y el modo de operar, que el caso de Zhujin es obra de la misma persona que los de Haishan y Yuankou. El joven agente Yu Hongfei encuentra además el pasamontañas y el arma, y con eso el grupo especial identifica a dos sospechosos.

Esa conclusión tampoco lleva a la captura del verdadero asaltante enmascarado. Durante el operativo, Bai Lang entra por su cuenta en la zona acordonada y uno de los sospechosos lo toma como rehén; Shi Zhanjun negocia sobre la marcha con él y la unidad especial rescata después a Bai Lang. Aunque a Shi Zhanjun le molesta esa imprudencia, le deja de todos modos la oportunidad de cubrir lo que venga. La policía vuelve a ordenar los tres casos —Yingdu, Yuankou y Zhujin— y Bai Lang expone públicamente en sus notas la magnitud temporal del caso y las dificultades de la investigación.

Xu Liang sigue delinquiendo mientras cambian los tiempos
Tiempo después, Xu Liang lleva a su hija a Qianzhou para una competencia y se cruza por casualidad con Bai Lang en la puerta del diario. No tiene ingresos estables y las joyas que robó años atrás son difíciles de convertir en dinero, así que la mayor parte del botín sigue enterrada en la casa familiar. El registro de identidad con nombre real y las cámaras de vigilancia urbana se generalizan poco a poco, y ya no puede alojarse, comprar armas ni moverse con la libertad de antes; aun así, se prepara para volver a delinquir.

Una noche de lluvia, Xu Liang fabrica un dispositivo conductor y trata de aprovechar la tormenta y una fuga de corriente para neutralizar al guardia mientras asalta la joyería Jiafu de la ciudad de Zhujin, pero el intento fracasa. De ese caso la policía obtiene una muestra de ADN relacionada con su hija y un video de vigilancia borroso, y empieza a recurrir a internet para ampliar la recolección de pistas. Al mismo tiempo, el matrimonio de Xu Liang se deteriora sin pausa; él desentierra un collar de perlas en la casa familiar con la esperanza de calmar el descontento de Zhou Li y decide además buscar un trabajo.

La captura de Xu Liang veintidós años después
En 2017, los órganos de seguridad pública reactivan la ofensiva contra los casos sin resolver. La restauración de imágenes mejora la nitidez de los rasgos faciales del sospechoso en los viejos videos de vigilancia y la policía vuelve a desplegar sus dispositivos de búsqueda. Xu Liang consigue un puesto de guardia en una joyería, pero su identificación falsa no pasa la verificación y no le queda más remedio que tramitar la cédula de identidad de segunda generación; entra en la comisaría, se deja fotografiar y registra sus huellas dactilares, con lo que entrega el material de cotejo que la policía lleva años esperando.
Bai Lang sospecha que el collar de perlas es parte del botín y sigue a Zhou Li; aunque durante un tramo apunta en la dirección equivocada, ese mismo día ve cómo suben a Xu Liang a una patrulla. El caso se resuelve después de veintidós años. Bai Lang y Shi Zhanjun, que se sostienen el uno al otro, alcanzan por fin el final de la persecución.

Bai Lang recibe luego autorización para entrevistar a Xu Liang. Xu Liang admite que el robo del Longda de 1994 también es obra suya. Esa confesión confirma que el reportaje que Bai Lang publicó entonces señalaba por error a Li Yuanjie como el culpable; la primera unidad se cierra con la captura de Xu Liang y, al mismo tiempo, vuelve al caso mal resuelto que Bai Lang nunca logró reparar.
Liu Yongkun y Wang Xiangqian van al pueblo a conseguir dinero
La segunda unidad regresa a 1995. Liu Yongkun, de la aldea de Fengzhou, en el condado de Nanqiu, lleva mucho tiempo jugando, se niega a trabajar el campo y no deja de repetir que va a ser escritor. Tras una pelea familiar, él y Wang Xiangqian, vecino de la misma aldea, se van al pueblo de Shangxiu dispuestos a conseguir dinero mediante un asalto. Primero le echan el ojo al jefe de fábrica Zhou, afilan un cuchillo y en el camino compran una soga y un martillo, pero lo siguen varias veces y dejan pasar la ocasión de actuar.

A la mañana siguiente, Liu Yongkun y Wang Xiangqian siguen esperando a que el jefe de fábrica Zhou deje la partida de cartas, pero la patrulla de seguridad local llega antes para detener a los jugadores y el objetivo se les escapa otra vez. Ya casi no les queda dinero y tampoco quieren volver a la aldea con las manos vacías, así que regresan a la pensión Bianji, donde se hospedan, y dirigen sobre la marcha su nuevo objetivo hacia los huéspedes y la familia de los dueños.
Cuatro muertos en la pensión Bianji
La pensión Bianji la atiende el matrimonio dueño del lugar; con ellos vive su nieto pequeño, Aguang, y la empleada Gan Cuidi ocupa otra habitación. Esa noche, tras un corte de luz, el huésped Wu Qigao vuelve al cuarto triple. Liu Yongkun y Wang Xiangqian suponen que acaba de cobrar una suma de dinero y deciden asaltarlo a él primero; en medio del forcejeo, Wang Xiangqian golpea a Wu Qigao con el martillo. El asalto se sale todavía más de control: Wu Qigao, el matrimonio dueño de la pensión y Aguang mueren uno tras otro, y Gan Cuidi se salva del ataque.

A la mañana siguiente, Gan Cuidi descubre los cuerpos y llama a la policía. Lu Minxue, de la brigada municipal de investigación criminal, llega al lugar con el joven agente Li Gan y otros compañeros, y Lu Zhifeng también participa en la investigación. Por el sitio pasa mucha gente y los rastros están revueltos, pero la policía preserva pruebas materiales como huellas de zapatos, colillas y huellas dactilares, y empieza a reconstruir los movimientos de los dos asesinos dentro de la pensión.
La testigo y las setenta y dos horas de oro
Gan Cuidi es la testigo más importante. Recuerda una y otra vez el aspecto de los dos hombres para ayudar a la policía a elaborar los retratos hablados, y en cierto momento está a punto de derrumbarse de tanto revivir lo ocurrido. Lu Minxue organiza controles policiales en las vías principales, visitas a los comercios y la atención de las denuncias que llegan, mientras que Lu Zhifeng, que conoce bien a los comerciantes del pueblo de Shangxiu, se encarga del contacto con los familiares de las víctimas y con los vecinos. La policía completa además el recorrido de los dos desconocidos con los datos que aporta el tercer hijo de la familia Mao.

Alguien denuncia que dos hombres sospechosos venden lo robado en el «mercado fantasma» de la calle de las antigüedades; el grupo especial los detiene y comprueba que son otros dos «corredores» dedicados a revender mercancía robada, y no Liu Yongkun ni Wang Xiangqian. Con las setenta y dos horas de oro a punto de agotarse, el grupo especial decide ampliar el radio: un equipo va al sur de Anhui y a otras zonas a revisar una por una las fichas dactilares, y otro, encabezado por Lu Minxue, recorre los grandes mercados en busca de suelas iguales a las huellas del lugar del crimen.

Lu Zhifeng aplaza su boda para sumarse a la revisión de huellas dactilares. Mientras consuela a los familiares de las víctimas, confirma además que el anillo que se llevaron los asesinos tiene una placa de jade cuadrada. En ese momento Liu Yongkun intenta vender ese anillo de oro con incrustación de jade en una casa de empeños, pero la pista todavía no alcanza para llevar a tiempo a la policía hasta la aldea de Fengzhou.
Las huellas de zapatos llevan a la policía a la fábrica de calzado
Con el ritmo extenuante de trabajo, Li Gan envía mal un lote de fichas dactilares y la revisión pierde más de un día. Él mismo reconoce el error y se suma después al equipo de Lu Minxue que busca el calzado. Los agentes recorren casi por completo el mercado de calzado de Shuiximen hasta dar con el mismo modelo de bota de caña alta y rastrean su origen hasta la fábrica de calzado Shuguang.

En la fábrica hay robos de zapatos, reventa e incendios provocados para destruir mercancía; los directivos y los obreros se acusan entre sí, y la policía no logra filtrar al asesino en medio de esa maraña de relaciones. Cuando Liu Yongkun se entera de que el grupo especial investiga en la fábrica, recuerda que los zapatos que llevaba puestos durante el crimen venían de Wang Guofang y acuerda con Wang Xiangqian atraerlo hasta el río. El plan no les sale; Wang Guofang contrae neumonía tras meterse al agua y deja la fábrica por decisión propia, de modo que Liu Yongkun baja la guardia por un tiempo.

Durante la persecución, el «corredor» Wang Bing se cruza con Liu Yongkun en la aldea de Fengzhou y ve también el anillo de oro con incrustación de jade. Apenas cae en la cuenta de que el hombre que tiene delante puede ser el sospechoso de la orden de captura, lo atropella un camión. Más adelante, cuando Erbaozi acompaña a Liu Yongkun a vender un cuchillo a la cabecera del condado, también nota su parecido con el retrato hablado, pero Liu Yongkun acalla las sospechas con amenazas y engaños. Liu Yongkun y Wang Xiangqian se van distanciando a partir de entonces, y el caso pierde su vía inmediata de avance.
Pasan veinte años y llega la sexta reapertura
Después de consultar el código penal, Liu Yongkun concluye que le basta con esconderse veinte años para librarse de la persecución. Se modera, dedica el tiempo a escribir y con los años llega a ser un escritor de cierto renombre local. Bian Guoqiang, que ha perdido a sus padres y a su hijo, vive con dificultades; Lu Zhifeng quiere ayudarlo de forma directa, pero él lo rechaza, así que alquila la pensión Bianji: por un lado le pasa un ingreso a la familia Bian y, por otro, conserva el lugar de los hechos como recordatorio de que el caso sigue sin resolverse.

En 2017, el caso de la pensión Bianji se reabre por sexta vez. Los técnicos vuelven a extraer ADN de las colillas y demás pruebas conservadas desde entonces y, combinándolo con las huellas dactilares y la búsqueda por linaje familiar, estrechan el círculo. Li Gan, convertido ya en una pieza clave de la investigación, encabeza al equipo que regresa a la tierra natal de Liu Yongkun: del árbol genealógico del clan Liu llegan a la aldea de Fengzhou y, de ahí, a Liu Yongkun, que vive en la cabecera del condado.
El final
Li Gan entra en la casa de Liu Yongkun con el pretexto de recoger muestras para la Academia de Ciencias Sociales y obtiene su sangre y sus huellas dactilares. Cuando las huellas coinciden con las pruebas del caso antiguo, la investigación de veintidós años identifica por fin a un sospechoso concreto. Liu Yongkun intuye que la policía está cerca de la verdad, se comunica con Wang Xiangqian, le advierte que lo delatará en cuanto lo detengan y deja arreglados de antemano los asuntos de su casa; poco después, los dos caen uno tras otro.

La policía lleva a Liu Yongkun de vuelta al lugar de los hechos de veintidós años atrás para la reconstrucción. Lu Zhifeng conserva la pensión Bianji desde hace mucho, pero Liu Yongkun ya no recuerda muchos detalles del sitio. Iniciado el juicio, Liu Yongkun declara al principio de forma colaborativa y después se retracta y le carga la responsabilidad principal a Wang Xiangqian. El tribunal condena finalmente a Liu Yongkun y a Wang Xiangqian a muerte, con privación de los derechos políticos de por vida y confiscación de todos sus bienes personales. Con eso se cierra el caso de la pensión Bianji, y Lu Minxue, Lu Zhifeng, Li Gan y los agentes que a lo largo de los años se hicieron cargo de las pruebas y de las pesquisas completan por fin una persecución que abarca dos generaciones.