En el silencio
Un encargo temporal para vigilar a una rehén altera la rutina de dos limpiadores al servicio del crimen: el relato completo de lo que viven Tae-in, Chang-bok y Cho-hee, una niña de once años, desde la entrega tras el secuestro hasta la identificación en la escuela
Título
En el silencio
소리도 없이
Año / Duración
2020 · 99 minutos
Género
Drama / Comedia / Crimen
Dirección
Hong Eui-jeong
Guion
Hong Eui-jeong
Calificación
Reparto
Yoo Ah-in (como Tae-in), Yoo Jae-myung (como Chang-bok), Moon Seung-ah (como Cho-hee), Lee Ka-eun (como Moon-ju)
Premios
Premios de Cine Blue Dragon, 41.ª edición: mejor actor y mejor dirección novel; Premios Baeksang Arts, 57.ª edición: mejor actor de cine y mejor dirección de cine
En el silencio (소리도 없이, título internacional: Voice of Silence) es una película surcoreana de drama criminal escrita y dirigida por Hong Eui-jeong. Se estrenó en Corea del Sur el 15 de octubre de 2020 y dura 99 minutos. Yoo Ah-in interpreta a Tae-in, un hombre que nunca habla, y Yoo Jae-myung da vida a su compañero Chang-bok; Moon Seung-ah y Lee Ka-eun interpretan, respectivamente, a Cho-hee, la niña secuestrada de once años, y a Moon-ju, la hermana menor de Tae-in.
Al 2 de octubre de 2026, la película tiene una calificación de 6.5 en IMDb, basada en 2 132 votos; en Rotten Tomatoes, alcanza un 100 % de aprobación entre la crítica, a partir de 8 reseñas, y un 67 % en la puntuación del público, aunque la muestra de espectadores es muy pequeña. Las reseñas profesionales son en general positivas, mientras que la valoración de los usuarios se sitúa en un nivel medio-alto.
La limpieza, además de vender huevos
Chang-bok y Tae-in suelen recorrer las calles en una pequeña camioneta para vender huevos. Chang-bok atiende a los clientes y cobra, mientras Tae-in lo acompaña y carga la mercancía; este negocio común es solo una parte de sus vidas.

Su verdadera fuente de ingresos estable proviene de una organización criminal. Después de que los gánsteres terminan de interrogar y matar a sus víctimas, ellos se ponen impermeables, guantes y botas de goma, limpian el suelo, recogen las herramientas y llevan los cadáveres al bosque para enterrarlos. Tae-in nunca habla y se limita a seguir los gestos y las indicaciones de Chang-bok; este, mientras se ocupa de los cuerpos, mantiene los hábitos cotidianos de un creyente devoto.

La custodia temporal de una rehén de once años
Al terminar un trabajo, Yong-seok, uno de los jefes de la organización, les asigna de improviso una tarea adicional: vigilar por él a Cho-hee, una niña secuestrada de once años, hasta que su padre pague todo el rescate, y después llevarla de vuelta. Chang-bok y Tae-in no pueden negarse a una orden de su superior, así que van a buscarla.
Cho-hee lleva uniforme escolar y una mochila, y al principio tiene una máscara de conejo sobre el rostro. Sabe que la han secuestrado, no toma las palabras tranquilizadoras de Chang-bok como una garantía y observa sin cesar si sus dos vigilantes podrían lastimarla.

Chang-bok primero se lleva a Cho-hee del lugar de la entrega y luego la conduce a una zona rural apartada. Ella conserva la calma durante todo el trayecto y solo pregunta si va a morir cuando no logra saber adónde la llevan.

Una rehén sin custodio tras la muerte del jefe
Cho-hee queda alojada en la vivienda deteriorada de Tae-in. Al día siguiente, Chang-bok y Tae-in acuden como de costumbre a limpiar una nueva escena, pero descubren que el muerto del que deben encargarse esta vez es Yong-seok. La organización ha eliminado al responsable del secuestro y ya no queda nadie que vaya a recoger a Cho-hee, de modo que la custodia prevista para un solo día pasa a no tener fecha de término.
Los dos regresan con la banda que había retenido inicialmente a la rehén para preguntar qué pueden hacer. Sus integrantes se niegan a hacerse cargo de ella gratis y solo proponen seguir exigiendo el rescate a la familia de Cho-hee; si no reciben el dinero, venderán a la niña a unos traficantes de personas. Chang-bok no tiene más opción que mantener el contacto con la familia y preparar una nueva forma de entregar el pago.

Cho-hee entra en la vida de Tae-in y Moon-ju
Tae-in vive con su hermana pequeña Moon-ju en una choza desordenada. La primera vez que Cho-hee entra, descubre que nadie cuida de Moon-ju y que la habitación está llena de ropa y objetos amontonados. En vez de esperar instrucciones, comienza a ordenar, lava la ropa y también le enseña a Moon-ju las normas cotidianas que ella conoce.

Cho-hee dibuja y lee con Moon-ju, y le enseña a ordenar sus útiles escolares y a comportarse en la mesa. Poco a poco, las dos niñas empiezan a jugar juntas, y Tae-in también comienza a notar los cuidados que hasta entonces le han faltado a su hermana.

Cuando Chang-bok va de visita, los cuatro comen y se toman fotos fuera de la casa. Cho-hee parece haberse adaptado a esa vida, pero sigue consciente de que es una rehén y permanece atenta a cualquier oportunidad de escapar.

El pago del rescate y la muerte de Chang-bok
El padre de Cho-hee finalmente acepta pagar el rescate. Chang-bok va solo al lugar del intercambio y se marcha con la bolsa de dinero, pero pierde el equilibrio en la escalera, cae y muere en el acto. No llama a Tae-in como habían acordado, así que este solo sabe que la espera ha superado el plazo y desconoce por qué Chang-bok ha dejado de comunicarse.
Los dos habían acordado de antemano que, si Chang-bok no llamaba, Tae-in entregaría a Cho-hee a la banda que se haría cargo de ella. Tae-in se pone el traje que siempre ha atesorado y, en un primer momento, actúa según las instrucciones que Chang-bok dejó. Sin la persona que llevaba tanto tiempo tomando decisiones por él, por primera vez debe resolver solo qué hacer con la niña que tiene delante.

La entrega, el regreso y la huida nocturna
Tae-in lleva a Cho-hee al lugar acordado. Allí le dan a la niña una bebida que la aturde y se disponen a trasladarla junto con los otros jóvenes que están en el vehículo. Poco después de marcharse, Tae-in regresa, detiene el vehículo y se lleva de nuevo a Cho-hee a su casa.
Cuando Cho-hee se siente mal, Tae-in sale a comprar medicinas y una puerta mal cerrada le da la oportunidad de escapar. En el camino oscuro se encuentra con un hombre ebrio que afirma ser policía, pero el estado y la conducta de este hacen que Cho-hee siga resistiéndose. Tae-in llega, forcejea con el hombre y luego carga a Cho-hee, herida y exhausta, para atravesar los campos y volver a casa.

La llegada de una policía y otro entierro
La pista proporcionada por el policía ebrio lleva a una agente hasta la casa de Tae-in. Ella llega para investigar e intenta llevarse a Cho-hee cuando la ve. Tae-in, presa del pánico, forcejea con la agente y la derriba. Cuando ella deja de reaccionar, Tae-in no comprueba su estado: como si fuera uno de los cadáveres que suele manejar, cava una fosa en el gallinero de la vivienda y la entierra; Cho-hee y Moon-ju también alcanzan herramientas y echan tierra.

La desaparición de Chang-bok, la búsqueda de la organización criminal y la investigación policial se acercan al mismo tiempo. Tae-in deja a Moon-ju en casa y lleva a Cho-hee al único lugar seguro que conoce: su escuela. Poco después, los traficantes encuentran la vivienda de Tae-in, confunden a Moon-ju, que está sola, con Cho-hee e intentan llevársela. La agente enterrada recupera el conocimiento y aparece desde el gallinero; los traficantes huyen de inmediato y Moon-ju no es secuestrada.
El final
Tae-in vuelve a ponerse el traje y lleva a Cho-hee a la escuela. Durante el trayecto, ambos se quedan dormidos apoyados el uno en el otro y, al llegar, caminan hacia la entrada mientras él empuja la bicicleta. Cho-hee sigue a su lado sin anticipar qué hará cuando vea a su maestra.


Cuando la maestra de la escuela reconoce a Cho-hee, la niña se suelta de inmediato de Tae-in y corre hacia ella. La maestra le pregunta quién es la persona que la ha llevado de regreso, y Cho-hee señala a Tae-in como el hombre que se la llevó. Sus padres llegan y la llaman; ella muestra una breve alegría, pero no corre a abrazarlos y se limita a inclinarse ante ellos.
Tae-in huye de la escuela mientras todos lo persiguen. A medida que corre, se quita la chaqueta del traje que tanto aprecia y la arroja junto al camino. La película no revela si después lo arrestan ni muestra qué ocurre con Moon-ju.
