La forma del agua
Un rescate secreto que trasciende las especies: recorrido completo por la historia de Elisa y el hombre anfibio del laboratorio, desde que establecen un vínculo y escapan del cautiverio hasta el desenlace en el canal
Título
La forma del agua
The Shape of Water
Año / Duración
2017 · 123 minutos
Género
Drama / Romance / Fantasía
Dirección
Guillermo del Toro
Guion
Guillermo del Toro, Vanessa Taylor
Calificación
Reparto
Sally Hawkins (como Elisa Esposito), Doug Jones (como el Hombre Anfibio), Michael Shannon (como Richard Strickland), Richard Jenkins (como Giles), Octavia Spencer (como Zelda Fuller), Michael Stuhlbarg (como el Dr. Robert Hoffstetler)
Premios
90.ª edición de los Premios Óscar: mejor película, mejor dirección, mejor banda sonora original y mejor diseño de producción
La forma del agua es una película de fantasía romántica dirigida por Guillermo del Toro y escrita por él junto con Vanessa Taylor, protagonizada por Sally Hawkins, Doug Jones, Michael Shannon, Richard Jenkins, Octavia Spencer y Michael Stuhlbarg. Se estrena en el Festival de Cine de Venecia el 31 de agosto de 2017 y llega a los cines de Estados Unidos el 1 de diciembre del mismo año; dura 123 minutos. Recibe 13 nominaciones en la 90.ª edición de los Premios Óscar y gana cuatro estatuillas: mejor película, mejor dirección, mejor banda sonora original y mejor diseño de producción.
Al 8 de octubre de 2026, la película tiene una calificación de 7.3 en IMDb, basada en 481 103 votos; en Rotten Tomatoes registra un 92 % de aprobación de la crítica, a partir de 464 reseñas, y un 73 % en el índice de audiencia, con más de 25 000 valoraciones. La recepción de la crítica es mayormente positiva, mientras que la del público es más moderada.
El turno nocturno, el cine y una vida en silencio
En el Baltimore de 1962, Elisa Esposito trabaja en el turno nocturno como empleada de limpieza en un laboratorio gubernamental de alta seguridad. Es muda desde niña, tiene tres cicatrices en el cuello y se comunica mediante lengua de señas. Vive en un apartamento sobre un cine y su vida sigue una rutina invariable: cocina huevos, toma el autobús para ir al trabajo y regresa a descansar después del amanecer.

Las dos personas más cercanas a Elisa son su compañera de trabajo Zelda y su vecino Giles. Durante el trabajo, Zelda interpreta para otros las señas de Elisa; Giles es un ilustrador publicitario que ha perdido su empleo estable y suele ver películas antiguas con ella. Los tres sobrellevan su propia soledad, pero conservan una vida cotidiana en la que pueden apoyarse mutuamente.
Un gran tanque trasladado al laboratorio
Una noche, trasladan al laboratorio un gran tanque sellado y lleno de agua. Richard Strickland, encargado del proyecto, llama «el activo» a la criatura que hay dentro. Se trata de un hombre anfibio que capturó en un río de Sudamérica, capaz de vivir bajo el agua y con un cuerpo de rasgos casi humanos. Strickland lo controla con una picana eléctrica y exige al personal que lo trate como material de experimentación.

Cuando llaman a Elisa y Zelda para limpiar el laboratorio, encuentran la sangre y los dedos amputados que Strickland ha dejado atrás. Más tarde, Elisa regresa sola a la sala y observa al hombre anfibio a través del cristal. No se acerca al personal del proyecto, sino que comienza a visitarlo en secreto durante sus pausas de limpieza.
Huevos, música y lengua de señas
Elisa deja huevos cocidos junto al tanque, pone discos y usa señas para mostrar significados sencillos como «huevo». El hombre anfibio baja la guardia poco a poco, acepta la comida y comienza a imitar sus gestos. Elisa sigue visitándolo a una hora fija y ambos establecen un vínculo sin compartir una lengua oral.


Strickland continúa electrocutando y golpeando al hombre anfibio. El Dr. Robert Hoffstetler, responsable de estudiarlo, sostiene que deben mantenerlo vivo para observar su sistema respiratorio y su capacidad de adaptación; Strickland, en cambio, informa al general Frank Hoyt sobre el avance de la investigación y espera obtener cuanto antes del cuerpo de la criatura algún resultado útil para la carrera espacial.
La orden de disección y el rescate secreto
Hoyt autoriza la disección del hombre anfibio. Aunque Hoffstetler se presenta como científico del proyecto, en secreto trabaja para la Unión Soviética, y sus contactos también le ordenan matar a la criatura para impedir que Estados Unidos continúe estudiándola. Cuando Elisa se entera de que el laboratorio está a punto de ejecutarla, decide sacarla de allí antes de que cualquiera de los dos bandos actúe.
Elisa le pide ayuda a Giles. Al principio, él no quiere involucrarse en una operación dentro de una instalación gubernamental. Después, un cliente vuelve a rechazar sus ilustraciones; cuando expresa su interés por el empleado del restaurante que frecuenta, este lo rechaza, y Giles también ve cómo el empleado expulsa del local a una pareja negra. Estas experiencias lo hacen cambiar de parecer: acepta conducir la camioneta para recogerlos y ayuda a Elisa a precisar la ruta y el horario. Los dos trazan el plan en su tablero de dibujo y se preparan para mezclar el carro en el que transportarán al hombre anfibio con el flujo habitual de entregas del laboratorio.

La noche de la operación, Hoffstetler descubre el plan de Elisa, pero no la detiene; por el contrario, la ayuda en secreto a evadir la vigilancia. Zelda también se suma al rescate allí mismo. Elisa esconde al hombre anfibio en el vehículo de transporte y Giles cruza el puesto de control al volante para sacarlo del laboratorio.


Oculto en la bañera y una convivencia provisional
Elisa instala al hombre anfibio en la bañera de su apartamento y planea liberarlo cuando las lluvias torrenciales eleven el nivel del canal y la apertura de las compuertas lo conecte con el mar. Todos los días añade sal al agua, le lleva comida y sigue comunicándose con él mediante señas. Su intimidad aumenta y Elisa lo considera una pareja capaz de comprenderla como igual.

Más tarde, el hombre anfibio sale del baño y se come uno de los gatos de Giles. Cuando Giles intenta detenerlo, la criatura le araña un brazo, y Elisa la encuentra en el cine de abajo y la lleva de regreso al apartamento. Después, el hombre anfibio toca la herida y la cabeza de Giles; al día siguiente, Giles descubre que la lesión ha sanado y que le ha crecido cabello nuevo.

El cuerpo del hombre anfibio comienza a debilitarse a medida que pasa más tiempo fuera del agua. Elisa sigue esperando la fecha prevista para liberarlo, mientras la investigación del laboratorio sobre el robo se acerca cada vez más a ellos.
La doble persecución se acerca al apartamento
Hoyt exige a Strickland que encuentre al hombre anfibio dentro del plazo establecido o su carrera militar terminará. Por otro lado, a Hoffstetler le informan que pronto será evacuado de Estados Unidos. Cuando acude a reunirse con dos contactos soviéticos, uno de ellos le dispara para eliminarlo; Strickland, que lo ha seguido, mata a los dos contactos y obliga a Hoffstetler, gravemente herido, a revelar que las empleadas de limpieza participaron en el rescate.


Strickland irrumpe en la casa de Zelda para interrogarla y el esposo de ella revela que Elisa esconde al hombre anfibio. Zelda llama de inmediato para advertirle. Después de que Elisa y Giles se marchan con la criatura, Strickland entra en el apartamento de Elisa, encuentra escamas en el baño y deduce el lugar y la fecha de la liberación a partir de una marca en el calendario.

El final
Bajo una lluvia torrencial, Elisa y Giles llevan al hombre anfibio hasta el canal. Elisa se despide de él antes de separarse, pero Strickland llega poco después, derriba a Giles y dispara contra Elisa y el hombre anfibio. Giles se levanta y golpea a Strickland con un objeto, pero la criatura herida primero se cura a sí misma y luego le corta la garganta a Strickland.

Cuando Zelda y la policía llegan, el hombre anfibio carga a Elisa, que está inconsciente, y salta al canal. Bajo el agua, toca las tres viejas cicatrices del cuello de Elisa; estas se abren y se convierten en branquias, y ella recupera la respiración y abre los ojos. Elisa y el hombre anfibio se abrazan en el agua. La narración de Giles convierte este final en un cuento de hadas y expresa su creencia de que ambos viven juntos desde entonces.
