Los pasajeros de la noche
Una familia parisina vuelve a encontrar su rumbo a lo largo de siete años: relato completo de los encuentros, amores y despedidas de Elisabeth, Mathias, Judith y Talulah en Los pasajeros de la noche
Título
Los pasajeros de la noche
Les Passagers de la nuit
Año / Duración
2022 · 111 minutos
Género
Drama
Dirección
Mikhaël Hers
Calificación
Reparto
Charlotte Gainsbourg (como Elisabeth), Quito Rayon Richter (como Mathias), Noée Abita (como Talulah), Megan Northam (como Judith), Emmanuelle Béart (como Vanda Dorval)
Premios
72.º Festival Internacional de Cine de Berlín: nominada al Oso de Oro en la sección oficial; Premios César 2023: nominada a mejor música original
Los pasajeros de la noche es una película dramática francesa dirigida y coescrita por Mikhaël Hers, protagonizada por Charlotte Gainsbourg, Quito Rayon Richter, Noée Abita, Megan Northam y Emmanuelle Béart. La historia abarca de 1981 a 1988. Se estrena en febrero de 2022 en el Festival Internacional de Cine de Berlín y llega a los cines franceses en mayo del mismo año, con una duración de 111 minutos.
La película tiene una calificación de 6.9 en IMDb, basada en 3 738 votos; Rotten Tomatoes reúne 31 reseñas de la crítica y registra un 90 % de aprobación. Ambos indicadores reflejan una recepción en general positiva tanto entre la crítica como entre el público.
El divorcio de 1981 y la necesidad de volver a ganarse la vida
La noche de las elecciones presidenciales francesas de 1981, las multitudes celebran en las calles de París la victoria de François Mitterrand. Para Elisabeth, que vive en un apartamento de una torre de Beaugrenelle, el cambio comienza en casa: acaba de someterse a un tratamiento contra el cáncer de mama y su esposo pone fin al matrimonio para irse a vivir con una nueva pareja. Elisabeth debe cuidar sola a su hija Judith y a su hijo Mathias, quienes todavía estudian la secundaria.

Elisabeth lleva años sin un empleo formal, no confía en sus posibilidades de encontrar trabajo y los ingresos familiares se convierten poco a poco en un problema concreto. A Judith le apasionan la política y los asuntos sociales; Mathias, de carácter reservado, quiere escribir poesía. Los tres se adaptan a la vida cotidiana sin el padre mientras siguen viviendo en el apartamento con vistas al Sena y a la ciudad de París.

Un nuevo trabajo en la radio nocturna
Cuando no puede dormir, Elisabeth suele escuchar Los pasajeros de la noche, el programa nocturno de llamadas que conduce Vanda Dorval. Tras escribirle al programa, la invitan a la emisora y consigue un trabajo atendiendo y seleccionando las llamadas de los oyentes. El espacio permite que personas desconocidas cuenten su vida durante la noche, y Elisabeth encuentra por primera vez un lugar estable fuera de su familia.

En una ocasión, el programa invita al estudio a Talulah, de dieciocho años. Ha dejado la escuela, va de las calles de París a las casas de sus amistades y también enfrenta una dependencia de las drogas. Al terminar la emisión, Elisabeth descubre que el equipo no ha previsto dónde alojarla, así que la invita a quedarse temporalmente en la pequeña habitación situada en el piso superior del edificio.

Talulah se instala con la familia
Talulah comienza a vivir con Elisabeth y su familia. Por primera vez participa de manera continua en las comidas, las conversaciones y las salidas de un hogar, mientras Elisabeth procura que coma y descanse bien. Judith acepta enseguida a la nueva integrante y Mathias se enamora de Talulah, que es mayor que él.

Los tres jóvenes recorren juntos París. Una vez pierden la película que querían ver, entran por la salida a otra sala y ven Las noches de la luna llena, de Éric Rohmer. Entre reuniones en el parque, discos y comidas alrededor de la mesa, Talulah dispone por un tiempo de un hogar relativamente estable, y la familia de Elisabeth encuentra una nueva forma de convivir.
El primer amor de Mathias
Talulah percibe los sentimientos de Mathias y le advierte que no imagine que la relación durará demasiado, pero aun así empiezan a salir. Mathias se expresa cada vez más ante ella y convierte el deseo vago de escribir poesía en una práctica constante; Talulah, en cambio, no promete un futuro estable.


Este primer amor no cambia la vida errante de Talulah. A veces participa con entusiasmo en las actividades familiares y otras veces vuelve de repente a su silencio y su inquietud; cuanto más se involucra Mathias, más difícil le resulta comprender una forma de vida marcada por la posibilidad constante de que ella se marche.
Drogas, caída al río y partida repentina
El problema de Talulah con las drogas no desaparece al instalarse en el apartamento. Cuando su estado físico empeora, Elisabeth permanece a su lado y la cuida, pero no puede resolver por ella una dependencia prolongada ni la falta de un lugar donde vivir. Más tarde, Mathias cae accidentalmente al Sena y Talulah se lanza para rescatarlo; aunque ambos salen del peligro, eso tampoco les da una vida estable en común.

Talulah abandona después el apartamento sin dejar una fecha concreta de regreso. Mathias pierde a su primer amor, y Elisabeth y Judith también pierden a la joven que llegó a formar parte de la familia; solo les queda retomar su vida cotidiana y dejar que el tiempo impulse a cada uno hacia adelante.
El reencuentro cuatro años después y los caminos de cada uno
Pasan varios años. Además de su turno nocturno en la radio, Elisabeth encuentra un empleo diurno en una biblioteca y empieza una relación con Hugo, a quien conoce allí. Ya no se limita a esperar el dinero que le deja su esposo para sostenerse, sino que construye su propio ritmo entre dos trabajos y un nuevo amor.

Judith se va de casa y dedica más tiempo al activismo político; Mathias continúa escribiendo y también empieza a organizar su vida de manera independiente. Entre el cuidado de su padre, el trabajo y un apartamento cada vez más vacío, Elisabeth afronta el hecho de que sus hijos terminarán por marcharse.

Talulah reaparece tras unos cuatro años de ausencia. Su situación sigue siendo difícil y regresa a la familia que una vez la acogió. Ni ella ni Mathias son ya los adolescentes que se conocieron; no retoman la relación, pero Talulah admite que nunca ha olvidado el tiempo que compartieron bajo el mismo techo.
El final
En 1988, Judith y Mathias ya pueden votar en las elecciones presidenciales y se preparan para hacerlo por primera vez; ambos avanzan también por separado hacia la vida adulta. Mientras tanto, el exesposo de Elisabeth propone vender el apartamento que comparten y repartirse el dinero; con sus hijos fuera de casa, ella también debe dejar el hogar que guarda siete años de su vida y mudarse a un lugar más pequeño.

Antes de la despedida, la familia vuelve a reunirse. A Elisabeth le entristecen el nido vacío y la mudanza, pero ya puede vivir de su trabajo y mantiene el vínculo con sus hijos. Talulah parte una vez más; la película no cuenta qué ocurre con ella después y solo deja su recuerdo del tiempo que compartió con la familia.

Al final, la película entrelaza los cambios de esta familia con las calles, las noches y las imágenes históricas del París de la década de 1980. En esos siete años, ninguno obtiene un futuro del todo seguro, pero Elisabeth pasa de soportar pasivamente el divorcio y el desempleo a ser capaz de trabajar, volver a enamorarse y aceptar que sus hijos se vayan de casa; Mathias y Judith también dejan atrás la adolescencia y se preparan para tomar sus propias decisiones.