Los otros
Una mansión sin luz solar y la verdad de una casa embrujada donde las identidades se invierten: un recorrido detallado por la llegada de tres sirvientes, la aparición de visitantes desconocidos, la revelación de una sesión espiritista y el desenlace de Los otros
Título
Los otros
The Others
Año / Duración
2001 · 104 minutos
Género
Drama / Misterio / Terror
Dirección
Alejandro Amenábar
Guion
Alejandro Amenábar
Calificación
Reparto
Nicole Kidman (como Grace Stewart), Fionnula Flanagan (como Bertha Mills), Christopher Eccleston (como Charles Stewart), Alakina Mann (como Anne Stewart), James Bentley (como Nicholas Stewart)
Los otros es una película de terror psicológico escrita y dirigida por Alejandro Amenábar, protagonizada por Nicole Kidman, Fionnula Flanagan, Christopher Eccleston, Alakina Mann y James Bentley. Se estrena en Estados Unidos en agosto de 2001, dura 104 minutos y su historia transcurre en la isla de Jersey justo después del final de la Segunda Guerra Mundial.
Al 6 de noviembre de 2026, la película tiene una calificación de 7.6 en IMDb, con 435 638 votos; Rotten Tomatoes reúne 176 reseñas profesionales, con un 85 % de aprobación, y una puntuación del público del 77 %. Los indicadores de la crítica profesional y del público son, en general, positivos.
Puertas y ventanas cerradas y tres nuevos sirvientes
En 1945, Grace Stewart vive con su hija Anne y su hijo Nicholas en una mansión aislada mientras espera el regreso de su esposo Charles, quien ha ido a la guerra. Los dos niños padecen una grave enfermedad de fotosensibilidad, por lo que Grace debe impedir el paso de la luz del día con cortinas gruesas y exige que las puertas entre las habitaciones se cierren con llave una tras otra: antes de abrir la siguiente, hay que cerrar la anterior. También educa a sus hijos según una estricta doctrina católica.

Después de que los antiguos sirvientes se marchan de repente, la señora Bertha Mills, el jardinero Edmund Tuttle y Lydia, una joven sirvienta que no habla, llegan a la mansión en busca de trabajo. Dicen que trabajaron allí muchos años atrás, así que Grace contrata a los tres. La señora Mills pronto se familiariza con las reglas de la casa, Tuttle comienza a arreglar el jardín y Lydia los acompaña en silencio mientras realizan sus tareas.

Anne dice que hay otra familia en la casa
Anne le cuenta a su madre que en la casa también viven un niño llamado Víctor, sus padres y una anciana ciega. Dibuja a los cuatro e insiste en que los ha visto; Nicholas teme lo que afirma su hermana, pero Grace considera que todo es una mentira y castiga a Anne por ello.

Después, las puertas se abren sin que nadie las toque, se oyen pasos y voces en el piso de arriba, y un piano suena dentro de una habitación cerrada con llave. Grace recorre la mansión con una escopeta, pero nunca encuentra a los intrusos. Cuando oye las voces con sus propios oídos, por fin comienza a creer que Anne no se ha inventado todo.

Fotografías de los difuntos y el hombre que regresa entre la niebla
Grace encuentra en el almacén un álbum de fotografías del siglo XIX. Las personas retratadas están colocadas como si durmieran, y la señora Mills explica que son fotografías póstumas tomadas por los familiares de los difuntos. También menciona que una epidemia de tuberculosis en 1891 obligó a muchas personas a abandonar la mansión. Mientras tanto, Tuttle desentierra unas lápidas en el jardín y, por orden de la señora Mills, vuelve a cubrirlas con hojas secas.

Grace decide atravesar la espesa niebla para buscar al sacerdote y pedirle que bendiga la casa. Se pierde en el bosque, pero allí encuentra a Charles, a quien creía muerto en el campo de batalla, y lo lleva a casa. Charles parece aturdido y ni siquiera está seguro de dónde se encuentra; solo permanece un día en la mansión y luego insiste en regresar al frente, aunque la guerra ya ha terminado, antes de desaparecer de nuevo entre la niebla.

La anciana con el vestido de primera comunión
Grace ve a Anne con el vestido blanco y el velo de su primera comunión, pero bajo el velo descubre el rostro de una anciana que habla con la voz de la niña. Se abalanza sobre esa persona y la sacude, pero la figura que tiene delante vuelve a ser Anne. La niña cree que su madre la ha atacado y comienza a evitarla, mientras Grace insiste en que realmente vio a la anciana.

La señora Mills le cuenta en privado a Anne que ella también puede ver a esos desconocidos, pero que Grace todavía no está preparada para aceptar la verdad. Anne le cuenta a Charles lo que le hizo su madre, y él se vuelve aún más distante después de escucharla. Tras la partida de Charles, la señora Mills se limita a insinuarle a una Grace destrozada que a veces los mundos de los vivos y los muertos pueden mezclarse.

Las cortinas desaparecidas y la verdad de las lápidas
Una mañana, todas las cortinas de la casa desaparecen de repente y la luz del día entra en cada habitación. Grace esconde a los niños en un lugar oscuro y acusa a los tres sirvientes de estar involucrados. Cuando se niegan a ayudarla a buscar las cortinas, los expulsa de la mansión; poco después, una sucesión de fuertes estruendos resuena en el piso de arriba.

Esa noche, Anne y Nicholas salen de la casa a escondidas para buscar a su padre y encuentran en el jardín tres lápidas con los nombres de la señora Mills, Tuttle y Lydia. Al mismo tiempo, Grace encuentra en las habitaciones de los sirvientes una fotografía póstuma de los tres y confirma que murieron durante la epidemia de tuberculosis de 1891.

Los tres sirvientes aparecen y persiguen a los niños hasta el interior de la casa. Grace les cierra el paso con una escopeta, pero la señora Mills explica que ellos siempre han sabido que están muertos y también conocen lo que realmente ocurrió en la mansión; los vivos y los muertos no pueden permanecer separados para siempre, sino que deben aprender a coexistir.

La sesión espiritista revela quiénes son los intrusos
Anne y Nicholas se esconden en el piso de arriba, pero descubren que la anciana dirige una sesión espiritista y que los padres de Víctor están sentados a su lado. Grace por fin comprende la verdad: quienes supuestamente invadieron la mansión son en realidad una familia viva, mientras que ella, sus hijos y los tres sirvientes son los fantasmas de la casa. Los vivos no pueden oír sus conversaciones normales; la sesión espiritista emplea la escritura automática para registrar las respuestas procedentes de la casa. Grace, enfurecida, rasga y arroja los papeles usados para la escritura automática que hay sobre la mesa; los vivos ven cómo los papeles se rasgan y se mueven por sí solos, lo que confirma que en la casa hay una presencia invisible.

La sesión también deja por escrito la experiencia que Grace ha olvidado. Después de que Charles muere en la guerra, ella pierde el control a causa del aislamiento y la desesperación, asfixia a Anne y Nicholas con una almohada y luego se suicida de un disparo. Cuando vuelve a oír las voces de sus hijos, cree que Dios le ha dado una segunda vida a toda la familia y confunde su existencia en la mansión después de la muerte con la realidad; Charles regresa brevemente porque él también está muerto, pero no puede quedarse allí.

El final
Grace admite ante sus hijos lo que hizo y los tres se abrazan. Anne y Nicholas descubren que la luz del sol ya no puede hacerles daño y, por primera vez, se colocan frente a una ventana luminosa sin ninguna restricción. La familia de Víctor no soporta más los sucesos extraños de la mansión, recoge sus pertenencias y se marcha; la señora Mills le dice a Grace que en el futuro llegarán otros habitantes vivos y que ellos deberán aprender poco a poco a convivir con quienes ocupen la casa.
La mansión vuelve a exhibir un letrero de venta. Grace y los dos niños permanecen ante la ventana y repiten que la casa les pertenece y que no se irán. Después de que el automóvil de la familia viva sale de la propiedad, la madre y sus dos hijos siguen dentro de la mansión, y así termina la película.
