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The Legend of Bayi's Grandpa

Unos dados de hueso humano arrastran al joven heredero a un delirio tejido con la liana de la muerte: el repaso completo de The Legend of Bayi's Grandpa, desde la ruina de la familia Hu y la boda fantasma con la novia de papel hasta el ingreso de Hu Guohua en la escuela Mojin

Título

The Legend of Bayi's Grandpa

Año / Duración

2024 · 88 minutos

Género

Drama / Fantasía / Terror

Dirección

Yin Bo

Guion

Zhang Boda, Di Er, Zhao Ruochen

Calificación

Reparto

Long Chang (como Hu Guohua), Zhao Jiamin (como Xiaohua), Ziqian Wei (como Hu San), Wang Lu (como Hu Changshou), Ben Liu (como Wang Erganzi), Wang Kan (como Sun Guofu), Xuanru Shi (como la bruja)

Obra original

Tramas de la precuela de la novela Gui Chui Deng, de Tianxia Bachang

The Legend of Bayi's Grandpa
Un ataúd colocado en una capilla ardiente rodeada de estandartes blancos y figuras de papel Tres dados de hueso humano sobre una mesa de madera tallada con motivos de aves en vuelo Un hombre con gafas redondas habla de pie ante un puesto de flores Un hombre levanta el cubilete ante la mesa de juego mientras la multitud lo observa Dos personas, frente a frente, se pasan un objeto alargado En una cámara funeraria rodeada de velas y farolillos de papel, un hombre se inclina para examinar un ataúd abierto
Aviso de spoilers: Lo que sigue cuenta la trama completa, los giros clave y el final. Puedes saltar por capítulos a la parte que quieras recordar.

The Legend of Bayi’s Grandpa es una película de terror folclórico producida por la compañía Hangzhou Xinpianchang Yingye Chuanmei y dirigida por Yin Bo, con guion de Zhang Boda, Di Er y Zhao Ruochen, y protagonizada por Long Chang, Zhao Jiamin y Ziqian Wei, entre otros. Parte de las tramas de la precuela de Gui Chui Deng y sitúa en el centro del relato a Hu Guohua, el abuelo de Hu Bayi. Se estrenó el 6 de enero de 2024 en las plataformas iQiyi y Youku, con una duración de 88 minutos.

Hasta el 31 de agosto de 2026, la película tiene una puntuación de 5.0 en IMDb, basada en 11 votos. Es una cifra situada en un rango medio-bajo, pero la muestra de IMDb es tan pequeña que solo sirve como referencia limitada.

Hu Changshou acepta un encargo funerario en contra de su costumbre

La historia se remonta primero a los años anteriores al nacimiento de Hu Guohua. Hu Changshou, carpintero del pueblo de Changle, es de salud frágil y por eso se niega a fabricar ataúdes y evita en lo posible cualquier trabajo relacionado con funerales. Cuando el señor Hao muere de forma violenta y accidental y de su cuerpo no queda la cabeza, el mayordomo de la casa le ofrece una suma cuantiosa para que talle una cabeza de madera y complete así el cadáver. Aunque el retrato del difunto y la capilla ardiente le resultan extraños, Hu Changshou termina el encargo.

Un ataúd colocado en una capilla ardiente rodeada de estandartes blancos y figuras de papel

Cuando Hu Changshou regresa a casa, su mujer atraviesa un parto complicado, y poco después nace Hu Guohua. Muchos años más tarde, ya anciano, Hu Guohua le cuenta el episodio a su nieto Hu Bayi y relaciona la fortuna que los Hu amasaron de repente con aquella única vez que su padre aceptó dinero de los muertos. A partir de esa conversación entre abuelo y nieto, la película retrocede cuarenta años para contar cómo la familia Hu se arruinó en sus manos.

Los dados de hueso humano y el tabú de la tercera vigilia

De joven, Hu Guohua ya es el hombre más rico del pueblo de Changle. En la cámara de comercio de los Hu abre las puertas para tasar objetos y desprecia todos los supuestos amuletos y piezas malditas que le llevan, hasta que una bruja saca tres dados tallados en hueso humano. La mujer asegura que los dados hacen ganar cualquier partida, pero que arrastran una prohibición: la víspera de la Fiesta de los Fantasmas no se puede jugar más allá de la tercera vigilia, o el espíritu encerrado en ellos se volverá contra quien los use.

Tres dados de hueso humano sobre una mesa de madera tallada con motivos de aves en vuelo

En la calle, Xiaohua, una vendedora de flores ciega, le advierte de que su destino lo empuja a dilapidar el dinero y de que, si no frena su codicia, hacia los treinta años correrá peligro de muerte. Hu Guohua la toma por alguien que pide limosna, le lanza una moneda de plata y se marcha. No escucha el consejo de Xiaohua y también considera cobardía la inquietud que Hu San muestra ante los dados.

Un hombre con gafas redondas habla de pie ante un puesto de flores

Apostar más allá de la tercera vigilia y perder el patrimonio de los Hu

Hu Guohua lleva los dados de hueso a la casa de juego Yongxing, propiedad de Wang Erganzi, y apuesta toda su hacienda: monedas de plata, las escrituras de sus casas y los títulos de sus tierras. Antes de la tercera vigilia, los dados le hacen ganar una mano tras otra; cuando la varilla de incienso está a punto de consumirse, se niega a retirarse y acuerda con Wang Er una última jugada que lo decida todo. Al levantar el cubilete, las caras que deberían mostrar puntos aparecen en blanco, y Hu Guohua pierde así el patrimonio de la familia.

Un hombre levanta el cubilete ante la mesa de juego mientras la multitud lo observa

Wang Er se queda de inmediato con la plata y las escrituras de los Hu. Hu Guohua ya no puede ni pagar una comida en el restaurante, y quienes antes lo rodeaban dejan de tratarlo como al joven señor. Él sigue culpando a la mala suerte y piensa que le bastará con reunir un nuevo capital para recuperarlo todo.

Dos personas, frente a frente, se pasan un objeto alargado

El préstamo en la tumba familiar y la novia de papel

El día de la Fiesta de los Fantasmas, Hu Guohua acude a la tumba de su padre en busca del dinero enterrado con él. Abre la cámara funeraria y, en medio de una alucinación, juega al mahjong con tres muertos, hasta que finalmente solo encuentra un pagaré escondido en un compartimento secreto. El documento indica que su padre dejó una suma en monedas de plata al cuidado de su tío materno, pero que Hu Guohua solo podrá cobrarla cuando se case.

En una cámara funeraria rodeada de velas y farolillos de papel, un hombre se inclina para examinar un ataúd abierto

Hu Guohua le encarga a un artesano de figuras de papel una novia de papel de apariencia muy realista, con la que pretende fingir una boda y engañar a su tío. Por la noche, la figura cobra forma de mujer; no solo le ayuda a salir del paso ante el tío, sino que durante el banquete anuncia su intención de marcharse del pueblo de Changle y consigue para él las monedas de plata. Cuando Hu Guohua se niega a casarse de verdad con ella, la novia de papel provoca un incendio y lo tienta con las riquezas enterradas en un ataúd rojo que hay en la fosa común.

A la luz de las velas, un hombre toma comida con los palillos junto a una mesa cubierta de figuras de papel

En la ruina, vendiendo flores con Xiaohua

Las monedas de plata que le deja la novia de papel no devuelven la riqueza a Hu Guohua. Acaba convertido en mendigo, con un ratón por única compañía, y vuelve a encontrarse con Xiaohua en la calle. Le reclama la moneda de plata que le había lanzado; Xiaohua solo tiene unas pocas monedas de cobre y, cuando él se las lleva, le advierte de que ese dinero queda como una deuda suya.

Al mismo tiempo, Wang Er y la bruja hablan de cerrar la trampa que habían preparado. La película aclara más adelante que deciden acabar con Hu Guohua porque él sigue empeñado en recuperar lo perdido.

En una habitación iluminada con luz roja, un hombre abraza a una mujer de vestido negro

Hu Guohua se pone entonces a pregonar la mercancía de Xiaohua y se le ocurre vender las flores junto con las macetas. Gana dinero con sus propias manos por primera vez y decide retomar el oficio de carpintero que le dejó su padre; le pide a Xiaohua que lo espere en el templo del Dios de la Ciudad mientras él va a buscar madera.

Ante el puesto de flores, una mujer está sentada con las manos entrelazadas y, a su lado, un hombre sostiene un cuenco pequeño

Antes de que Hu Guohua regrese, la bruja tiende una nueva trampa con el cebo de la riqueza: le dice que en la fosa común está enterrada la hija única de un gran general y que, si celebra una boda fantasma con la difunta, obtendrá diez mil taeles de oro. Después va al templo del Dios de la Ciudad, encuentra a Xiaohua y le miente diciéndole que Hu Guohua ya no volverá. Xiaohua reconoce en ella el olor de la liana de la muerte, y con eso la bruja comprende que la muchacha puede haber descubierto el incienso alucinógeno.

La boda fantasma del ataúd rojo

Siguiendo las instrucciones de la bruja, Hu Guohua enciende tres varillas de incienso en la fosa común y ante él aparecen los alguaciles del inframundo, unos soldados y la mansión del gran general. Carga a la espalda a la novia que yace en el ataúd rojo y lo conducen a una boda siniestra. La ceremonia le exige someterse a cada uno de los ritos, y negarse significa la muerte; ante la última prueba, que consiste en beber el agua de lavar los pies, por fin se rebela, y los soldados fantasma y la mansión que lo rodean empiezan a desmoronarse.

Un grupo de personas uniformadas de pie en una cueva iluminada por farolillos rojos

Una figura cubierta con el velo nupcial rojo entre velas y farolillos rojos

La estafa de la liana de la muerte y la muerte de Xiaohua

Cuando la alucinación se disipa, aparecen Hu San, Wang Er y la bruja. Hu San reconoce que, mientras se ocupaba del entierro de Hu Changshou, se quedó en secreto con una liana de la muerte capaz de provocar visiones y la convirtió en varillas de incienso. La bruja empezó usando dados cargados con plomo y ese incienso alucinógeno para empujar a Hu Guohua a apostar su hacienda, y después lo fue arrastrando hacia la muerte con la novia de papel, el espíritu agraviado de la señorita de familia rica y las visiones de la boda fantasma; toda la brujería que hasta entonces parecía eficaz no era más que una estafa montada por los tres en torno a la liana.

Una mujer con traje ceremonial rojo yace con los ojos cerrados dentro de un ataúd, con flores rojas alrededor de la cabeza

Wang Er abre el ataúd: dentro yace Xiaohua, ya muerta. La mataron para silenciarla porque había reconocido el olor de la liana de la muerte en la bruja. Hu Guohua intenta resistirse, pero vuelven a reducirlo; Wang Er y los suyos hacen estallar entonces la tumba con la intención de enterrarlo bajo tierra junto a Xiaohua.

El rescate del ratón y Sun Guofu acepta a un discípulo

Hu Guohua no muere en la tumba derrumbada. El ratón que lo ha acompañado todo este tiempo cava un túnel y lo saca de aquella trampa mortal. Sun Guofu, hombre de la escuela Mojin, encuentra a Hu Guohua y concluye que ese ratón de comportamiento casi humano tiene que ver con el mérito oculto acumulado por la familia Hu; también le hace notar que ya ha superado el trance fatal de los treinta años.

Sun Guofu se ofrece a enseñarle juegos de manos, doma de animales y el arte de detectar timos, para que use esas habilidades en castigar el mal y hacer el bien. Hu Guohua acepta sus enseñanzas y deja de pensar únicamente en recuperar la fortuna familiar; relaciona la muerte de Xiaohua con su propia codicia y decide acabar primero con el negocio con el que Wang Er sigue esquilmando a los vecinos del pueblo desde la casa de juego.

En una cueva en penumbra, un hombre está sentado con las piernas cruzadas y mira hacia lo que tiene en las manos

Un año después, de vuelta en la casa de juego Yongxing

Un año más tarde, la casa de juego Yongxing aprovecha el aniversario de su apertura para repartir dinero entre los vecinos y atraer clientes. Hu Guohua les da la vuelta a la liana de la muerte y al ratón para provocar él mismo las alucinaciones, y la bruja pierde el control presa del pánico delante de todos. Ante la gente, la mujer confiesa que Wang Er mató a Xiaohua y que después intentó matar a Hu Guohua; los jugadores empiezan a marcharse y la autoridad que Wang Er mantenía desde hacía años se tambalea.

En la sala de juego, un hombre ríe a carcajadas mientras varias personas se agolpan alrededor de la mesa

Dos personas yacen sobre el suelo de madera mientras varios ratones trepan por la pechera de la que está en primer plano

El enfrentamiento final en la casa de juego Yongxing

Hu Guohua se enfrenta cara a cara con Hu San en la casa de juego y, siguiendo las indicaciones de Sun Guofu, localiza el punto débil de la técnica que su rival ha entrenado y le arrebata la destreza con la que ejercía su violencia. Al ver que la situación se ha invertido, Wang Er suplica clemencia y promete devolver el dinero que había estafado. Hu Guohua está dispuesto a perdonarle la vida, pero Wang Er abre de un tajo la estatua del dios de la riqueza para sacar el dinero escondido dentro; las monedas de plata se derraman por el suelo y los ratones se abalanzan sobre el montón. La película confirma después que Wang Er ha muerto; Sun Guofu se limita a señalar que al final murió por el dinero, sin explicar con más detalle cómo se produjo esa muerte.

En el salón de la casa de juego, un hombre permanece de pie con los brazos abiertos junto a alguien tendido en el suelo

Numerosas monedas de plata y fragmentos esparcidos por el suelo de madera

El final

Hu Guohua no se queda con el dinero recuperado, sino que reparte las monedas de plata entre los pobres del pueblo de Changle. Vuelve a la tumba de Xiaohua, guarda en la memoria su consejo de vivir de un oficio y asume formalmente la regla de la escuela Mojin de no tomar nunca las riquezas de los muertos.

Unas manos sostienen un cuenco pequeño lleno de monedas de plata

Un hombre de pie ante una lápida en un bosque de bambú, con otra persona agachada en el suelo a su lado

La historia regresa a 1963. Ya anciano, Hu Guohua le cuenta a Hu Bayi que después viajó junto a Sun Guofu y heredó el legado de su maestro; tras la muerte de Sun Guofu a causa del veneno de un cadáver, él siguió transmitiendo a sus descendientes las reglas de la escuela Mojin. Hu Bayi, en cambio, usa el Arte secreto de geomancia yin-yang en dieciséis caracteres para avivar el fuego en el que queman papel, y por suerte solo se quema la última página, que está en blanco. Antes de que abuelo y nieto se marchen del lugar de la ofrenda, Hu Guohua vuelve a advertirle que haga el bien y renuncie a la codicia, y le transmite la regla Mojin de encender una vela al entrar en una tumba y retirarse en cuanto se apague.

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Otros fotogramas

Un anciano de cabello blanco está sentado en el interior de una estancia y mira al frente