Cartas de Van Gogh
Una carta tardía para Theo: Armand indaga en las últimas seis semanas de Van Gogh y en su herida de bala mortal, mientras los recuerdos encontrados de varios testigos dejan la causa de la muerte sin resolver.
Título
Cartas de Van Gogh
Loving Vincent
También conocida como: Loving Vincent (España)
Año / Duración
2017 · 95 minutos
Género
Animación / Drama / Biografía / Misterio
Dirección
DK Welchman, Hugh Welchman
Guion
DK Welchman, Hugh Welchman, Jacek Dehnel
Calificación
Reparto
Douglas Booth (como Armand Roulin), Robert Gulaczyk (como Vincent van Gogh), Jerome Flynn (como el doctor Paul Gachet), Saoirse Ronan (como Marguerite Gachet), Eleanor Tomlinson (como Adeline Ravoux)
Cartas de Van Gogh (Loving Vincent) es una película de animación de 2017, coproducida por Polonia y Reino Unido, dirigida por DK Welchman y Hugh Welchman, y protagonizada por Douglas Booth, Robert Gulaczyk, Jerome Flynn, Saoirse Ronan y Eleanor Tomlinson, entre otros. Los actores graban primero sus actuaciones, que luego más de un centenar de pintores transforman fotograma a fotograma en óleos; la película usa en total unos 65 000 cuadros, y con ellos incorpora a las personas y los paisajes de la obra de Van Gogh en una investigación que transcurre después de su muerte.
La película dura 95 minutos y se estrena en la China continental el 8 de diciembre de 2017. Al 5 de agosto de 2026, tiene una calificación de 7.8 en IMDb; de las 160 reseñas que reúne Rotten Tomatoes, el 84 % son positivas, y su índice de audiencia (Popcornmeter) llega al 87 %. La crítica coincide sobre todo en elogiar el logro visual de la animación en óleo, aunque considera que la trama sobre la causa de la muerte resulta menos contundente que las imágenes. A continuación se repasa el argumento completo siguiendo la cronología de la película, con spoilers del desenlace incluidos.
La última carta en manos del cartero
Corre el año 1891 y hace ya uno que murió Vincent van Gogh. El cartero Joseph Roulin, que lo conoció en vida, todavía conserva una carta que Van Gogh le escribió a su hermano Theo: el primer intento de envío falló y la carta le fue devuelta. Joseph recuerda, por las cartas que Van Gogh le mandaba en vida, que poco antes de morir este decía sentirse tranquilo, así que no entiende por qué de pronto se disparó y puso fin a su vida.

Joseph le pide a su hijo Armand que lleve la carta en persona a París. Al principio, Armand no quiere aceptar el encargo: vio el escándalo que se armó cuando Van Gogh se cortó la oreja, y solo lo tiene por un pintor forastero, borracho y descontrolado, del que todo el pueblo hablaba mal. Su padre insiste en que esa última carta llegue a la familia de Van Gogh, y Armand termina por partir con su llamativo abrigo amarillo.

En París, Theo ya no espera la carta
Al llegar a París, Armand se entera de que Theo murió de una enfermedad medio año después que Van Gogh, así que la carta se ha quedado sin el destinatario que le correspondía. El marchante de materiales de pintura Père Tanguy le cuenta cómo era la situación de Van Gogh en el círculo artístico parisino: no era un fracasado al que nadie hubiera entendido, pues su obra ya había llamado la atención de algunos pintores, y Theo siempre le había pasado dinero y materiales para pintar. Como Van Gogh seguía pintando hasta el final, su suicidio repentino resulta difícil de explicar.

Père Tanguy le sugiere a Armand que vaya a Auvers a buscar al doctor Paul Gachet. Tras salir del sanatorio, Van Gogh pasó allí sus últimas seis semanas; Gachet lo atendía, hablaba de pintura con él y asistió a su funeral. Armand deja de pensar solo en entregar la carta y empieza a indagar qué pasó de verdad en los últimos días de Van Gogh.

La posada Ravoux y los testigos junto al río
Como el doctor Gachet está fuera por el momento, Armand se hospeda en la posada Ravoux, donde Van Gogh se alojaba. Adeline, la hija del posadero, guarda un buen recuerdo de él: dice que solía andar solo, pero salía con regularidad a pintar; el día de los hechos volvió por su propio pie a la posada con un disparo en el vientre y reconoció que la herida se la había hecho él mismo. La herida resultó mortal y, poco más de un día después, Van Gogh murió en su cuarto.

Adeline también cree que los Gachet no han contado toda la historia, y le dice a Armand que pregunte al barquero que suele trabajar junto al río. Este le cuenta que Van Gogh tenía trato cercano con Marguerite, la hija de Gachet, y que además los jóvenes del pueblo se burlaban de él; uno de ellos, René Secretan, tenía una pistola y hasta la había enseñado presumiendo tras haber bebido. Es la primera vez que Armand relaciona el disparo con otra persona armada.

Negativas y silencios en casa de los Gachet
Armand llega a la casa de los Gachet y lo primero que encuentra es al ama de llaves, Louise Chevalier. Louise detesta a Van Gogh y desconfía de que Armand vuelva a remover el pasado: lo considera alguien que solo trajo problemas a la familia y no quiere que Marguerite vuelva a verse envuelta en habladurías por su culpa. Su hostilidad choca de frente con la simpatía de Adeline, y eso le dificulta a Armand saber en qué relato confiar.

Al principio, Marguerite niega haber tenido un trato cercano con Van Gogh. Cuando Armand insinúa que Van Gogh pudo perder el control tras discutir con el doctor Gachet, ella corta la conversación furiosa. Más tarde admite que sí eran cercanos, aunque nunca fueron pareja. Sabe que René se burlaba de Van Gogh, pero no cree que fuera capaz de matarlo a propósito. Lo que añade no descarta un disparo accidental, pero tampoco confirma el suicidio.

El ángulo del disparo y la sospecha sobre René
Armand sigue revisando los detalles del disparo. El doctor Mazery, que examinó a Van Gogh, opina que el ángulo y la distancia de entrada de la bala no encajan con un suicidio habitual: el arma habría estado a varios pies del cuerpo y el ángulo de entrada era demasiado bajo. Este dictamen médico coincide con la pista de que René tenía una pistola y solía molestar a Van Gogh, lo que lleva a Armand a sospechar que a Van Gogh le dispararon y que él decidió encubrir a quien lo hizo.

Por otro lado, el gendarme a cargo del caso dice que el propio Van Gogh afirmó con claridad que se trataba de un suicidio y pidió que no se investigara a nadie más. La película muestra, a través de distintos recuerdos, el estado de Van Gogh tras recibir el disparo: vuelve herido a su alojamiento, alguien lo sostiene porque ya no puede tenerse en pie, y después el médico y sus conocidos lo acompañan junto a la cama. Lo único que tiene Armand son testimonios que se contradicen entre sí, sin lograr unir en una cadena probada la pistola de René, la trayectoria anómala de la bala y lo que el propio Van Gogh dijo.


El doctor Gachet cuenta la última discusión
Cuando el doctor Gachet regresa a Auvers, se reúne con Armand y promete hacerle llegar la carta a Johanna, la viuda de Theo. Reconoce que discutió con Van Gogh: este lo acusó de no tener valor para sostener sus propios ideales artísticos, y Gachet replicó que la dependencia constante de Van Gogh hacia Theo le suponía a su hermano, ya débil de salud, una carga excesiva. Dos semanas después, mientras vela a Van Gogh moribundo, Gachet cae en la cuenta de que aquel reproche pudo haberle causado un daño que ya no tenía remedio.

A partir de ahí, Gachet propone una explicación: Van Gogh pudo haber llegado a creer que su propia existencia era una carga para Theo y se disparó para liberar a su hermano de ese peso. Esta versión explica el cambio de ánimo tras la discusión, pero no despeja las dudas que dejan el ángulo del disparo y la pistola de René. Al final, Armand no encuentra pruebas suficientes de un asesinato ni de un disparo accidental, y tampoco toma la explicación de Gachet como la única respuesta.
El final
Al terminar el encuentro, Gachet le entrega a Armand la copia de otra carta: una que Van Gogh le había escrito a Theo años atrás y que Johanna, al ordenar la correspondencia de los dos hermanos, encontró tan conmovedora que se la copió y envió a Gachet. Gachet deja que Armand se la lleve, y después reenvía a Johanna la última carta que Armand ha llevado durante todo su viaje.

De vuelta en casa, Armand habla con su padre bajo el cielo nocturno sobre todo este viaje. Poco después, Joseph recibe desde Holanda una respuesta de Johanna: confirma que Gachet sí hizo llegar la última carta, agradece a padre e hijo todo lo que hicieron por entregarla y les copia el texto completo. Al llegar al final de la carta, padre e hijo leen que Van Gogh la firmaba «tu querido Vincent» (Loving Vincent en el original), la frase de la que la película toma su título. La investigación de Armand no logra demostrar si Van Gogh se suicidó, si le dispararon o si murió por accidente, y las distintas explicaciones siguen conviviendo sin resolverse.

Los créditos finales cuentan qué fue de cada personaje: Armand siguió toda su vida una carrera militar; Adeline se casó con un posadero local; Marguerite nunca se casó y conservó durante más de cuarenta años el cuadro que Van Gogh le había pintado. René, ya en su lecho de muerte, reconoció que se había burlado de Van Gogh, pero sostuvo que este le había robado el arma para suicidarse, una versión que tampoco despeja las dudas sobre la causa de la muerte. Un último texto señala que Van Gogh pintó más de ochocientos cuadros en ocho años, de los que solo vendió uno en vida, y que más tarde los historiadores del arte lo llamarían el padre de la pintura moderna.