Dulce venganza 3: La venganza es mía
Una sobreviviente cambia de identidad y vuelve a la justicia por mano propia: recorrido completo de la trama de Dulce venganza 3: La venganza es mía, desde la amistad del grupo de apoyo hasta la última fantasía tras la condena, con spoilers del desenlace.
Título
Dulce venganza 3: La venganza es mía
I Spit on Your Grave III: Vengeance Is Mine
También conocida como: Escupiré sobre tu tumba 3: La venganza es mía (España)
Año / Duración
2015 · 92 minutos
Género
Thriller / Terror
Dirección
Richard Schenkman
Guion
Daniel Gilboy
Calificación
Reparto
Sarah Butler (como Jennifer Hills / Angela Jitrenka), Jen Landon (como Marla Finch), Doug McKeon (como Oscar Kosca), Gabriel Hogan (como el detective McDylan), Harley Jane Kozak (como la terapeuta)
Dulce venganza 3: La venganza es mía es un thriller estadounidense dirigido por Richard Schenkman y escrito por Daniel Gilboy, estrenado en 2015 y con una duración aproximada de 92 minutos. Sarah Butler retoma el papel de Jennifer Hills, la sobreviviente de la versión de 2010 de Dulce venganza, mientras que Jen Landon, Doug McKeon, Gabriel Hogan y Harley Jane Kozak interpretan a las figuras clave de su nueva vida.
Al momento de publicar este artículo, la película tiene una calificación de 5.1 en IMDb y un 25 % de aprobación en Rotten Tomatoes (5 reseñas). Las críticas suelen señalar que la película traslada el foco de la victimización del filme anterior hacia la vida después del trauma y hacia las acciones de justicia por mano propia, aunque las opiniones se dividen sobre la violencia extrema y el descontrol de los personajes en el tramo final. A continuación, la trama completa, con spoilers.
La nueva identidad de Angela
Tras el ataque y la venganza de la entrega anterior, Jennifer Hills no fue procesada por esas muertes. Se muda a Los Ángeles y vive bajo el nombre de «Angela Jitrenka», trabaja en una oficina y sigue en terapia individual. El trauma la mantiene en alerta constante frente a los hombres desconocidos; su compañero de trabajo Matthew intenta conversar con ella, pero Angela suele interpretar su amabilidad como algo con otras intenciones.

La terapeuta le recomienda unirse a un grupo de apoyo para sobrevivientes de agresión sexual. Angela se sienta entre el grupo, pero le cuesta encontrar consuelo en los testimonios. No deja de imaginar actos de violencia contra quienes la amenazan, y cada vez le resulta más difícil separar esas fantasías pasajeras de sus emociones reales.

Marla, en el grupo de apoyo
Oscar, el único hombre del grupo, perdió a su hija: ella se suicidó después de ser agredida, y el responsable, Cole Watson, nunca fue condenado. Otros integrantes también relatan experiencias de denuncias o pedidos de ayuda que no llevaron a ninguna protección; una de las chicas más jóvenes sigue viviendo con Ron, el padrastro que abusó de ella.

Angela se acerca cada vez más a Marla, de carácter directo. Marla también desconfía de los hombres y no le basta con hablar dentro del grupo. Salen juntas, y Marla lleva a Angela a burlarse de hombres que faltan el respeto a las mujeres en la calle; por un momento, Angela vuelve a sentir la ligereza de una amistad.

Al enterarse de la situación de la chica, las dos siguen a Ron y lo interceptan encapuchadas en un estacionamiento. Marla lo amenaza y lo golpea con una barra de hierro; Angela la detiene antes de que las heridas empeoren. Ron se contiene por un tiempo, y ambas creen que la advertencia funcionó.


Asesinan a Marla
Marla le cuenta después a Angela que va a buscar unas cosas donde vive Nicholas Woods, su expareja, que la había maltratado en el pasado. Marla no vuelve como habían acordado, y Angela se entera de que fue agredida sexualmente y asesinada.

El detective McDylan investiga el caso, y Angela le cuenta los antecedentes de violencia de Nicholas. La policía lo detiene, pero lo libera por falta de pruebas. La poca confianza que Angela había recuperado gracias a Marla se derrumba de nuevo; deja de esperar a que actúe la justicia y empieza a buscar a sus objetivos por su cuenta.
La muerte de Nicholas
Angela se viste de forma llamativa para atraer a Nicholas hasta un lugar aislado. Él la alcanza e intenta agredirla, pero ella contraataca y lo mata con un cuchillo y una barra de hierro. La muerte de Nicholas, apenas liberado, hace que McDylan empiece a vigilar los movimientos de Angela.

El detective no la arresta de inmediato, solo le advierte que su situación es peligrosa. Angela sigue en apariencia con su trabajo y el grupo de apoyo, pero en realidad ya eligió como próximos objetivos a los agresores que se mencionaron ahí.
Ron y la chica sin protección
Tras contenerse por un tiempo, Ron vuelve a agredir a su hijastra. Al confirmar que la advertencia no cambió su conducta, Angela se hace pasar por una joven que necesita ayuda y lo atrae hasta un edificio abandonado. Lo reduce con un táser, lo ata a una silla, se venga con un tubo de metal y lo mata; después quema los objetos de la escena para borrar las pruebas.


Oscar había dicho en el grupo que quería matar a Ron, así que la policía lo convierte en sospechoso, aunque no hay pruebas para detenerlo. Angela va a verlo para saber qué sabe la policía, y de paso se entera de que Cole Watson fue quien agredió a su hija.
Cole, la policía y Oscar
Angela sigue a Cole hasta un callejón e intenta reducirlo con un cuchillo y un táser. Cole se da cuenta y logra dominarla, listo para agredirla. Sus acciones anteriores ya habían puesto a la policía sobre su pista; cuando llegan los agentes, Cole los ataca y termina abatido a tiros.


La policía lleva a Angela a la comisaría y descubre que en realidad es Jennifer Hills; la interrogan vinculándola con las muertes de Nicholas y Ron y con casos de desaparición de su pasado. Mientras intentan sacarle una confesión, Oscar llega a la comisaría con las muñecas cortadas, confiesa públicamente los dos asesinatos y muere poco después por la pérdida de sangre. Su confesión impide que la policía acuse a Jennifer con las pruebas que tiene.

El final
Tras salir en libertad, Jennifer sigue bajo vigilancia policial. La muerte de Oscar no la detiene; al contrario, le cuesta cada vez más distinguir una amenaza real de un simple acercamiento. Se pone un vestido rojo, se ata un cuchillo a la pierna y, tras librarse de la vigilancia, va primero a buscar a Matthew. Se muestra repentinamente muy directa con él; Matthew nota que algo no está bien, la rechaza y se va en su auto.

Después busca al hombre que suele acosarla y trata de llevarlo a un lugar donde le resulte fácil atacarlo. Se enfrentan, y el detective McDylan, que la había seguido, le dispara y la arresta. La policía sigue sin poder probar los dos asesinatos anteriores, así que solo la condena por el intento de homicidio de este último ataque, y Jennifer recibe dos años de prisión.

Con esto se completan algunas de las sesiones de terapia intercaladas a lo largo de la película: parte de ellas ocurren durante su condena, como tratamiento obligatorio antes de terminar la pena. Después de la última sesión, Jennifer sale del consultorio y vuelve a separar las letras del cartel en inglés de la puerta, de modo que la palabra que decía «terapeuta» pasa a leerse «el violador». De inmediato imagina que mata a las dos reclusas que la atacaron y también a la terapeuta que llega a intervenir; la escena vuelve entonces a la realidad, dejando claro que esa masacre solo ocurrió en su imaginación. Sale de la prisión, pero el impulso violento no ha desaparecido.
