El encierro
Cómo un acuerdo de alojamiento se convierte en meses de maltrato y asesinato: explicación detallada de la estancia de las hermanas Likens, el encierro en el sótano, el juicio y el final de El encierro
Título
El encierro
An American Crime
También conocida como: An American Crime (España)
Año / Duración
2007 · 98 minutos
Género
Drama / Crimen
Dirección
Tommy O'Haver
Guion
Tommy O'Haver, Irene Turner
Calificación
Reparto
Elliot Page (como Sylvia Likens), Hayley McFarland (como Jennie Likens), Catherine Keener (como Gertrude Baniszewski), Ari Graynor (como Paula Baniszewski), Evan Peters (como Ricky Hobbs)
El encierro es una película estadounidense de drama criminal dirigida por Tommy O’Haver y escrita por él junto con Irene Turner. Está protagonizada por Elliot Page, Catherine Keener, Hayley McFarland, Ari Graynor y Evan Peters, entre otros. La película se basa en el caso de tortura y asesinato de Sylvia Likens, ocurrido en Indianápolis en 1965; se estrenó el 19 de enero de 2007 en el Festival de Cine de Sundance y dura 98 minutos.
Al 5 de noviembre de 2026, la película tiene una calificación de 7.2 en IMDb, basada en 40 432 votos. La puntuación de los usuarios supera los siete puntos y refleja una recepción general relativamente positiva; la manera en que la película presenta la experiencia de la víctima real también ha suscitado opiniones diversas.
Las hermanas quedan al cuidado de una nueva familia
En 1965, Lester y Betty Likens, trabajadores de una feria ambulante, se preparan para salir de gira y dejan temporalmente en Indianápolis a Sylvia, de 16 años, y Jennie, de 15. Jennie tiene dificultades para caminar y necesita que su hermana la cuide. Las hermanas conocen en la iglesia a Paula y Stephanie, por lo que sus padres buscan a Gertrude Baniszewski, la madre de ambas, para pedirle que cuide a sus dos hijas, y prometen pagarle 20 dólares semanales por el alojamiento.

Gertrude cría sola a varios hijos; su casa ya está muy llena y su situación económica es precaria. Aun así, acepta el acuerdo. Al principio, Sylvia y Jennie conviven con los demás niños, y Sylvia se va haciendo amiga de Paula, quien tiene una edad similar.

El retraso del pago provoca el primer castigo corporal
Una semana después de comenzar la estancia, el dinero que los Likens deben enviar no llega a tiempo. Gertrude considera que las hermanas han aumentado la carga de la familia y azota a ambas con un cinturón. El pago y una carta de sus padres llegan después, pero Gertrude arroja la carta a la basura y no les dice a las hermanas que ya recibió el dinero.

El estado de ánimo de Gertrude se vuelve cada vez más inestable. Toma medicamentos con frecuencia y descarga en los demás su frustración por el dinero, sus hijos y sus propias circunstancias. Las hermanas siguen esperando el regreso de sus padres sin saber que la carta está escondida ni comprender que el primer castigo físico marca el inicio de los maltratos posteriores.
El secreto de Paula se convierte en una acusación contra Sylvia
Paula le cuenta a Sylvia que está embarazada de su novio casado y le exige guardar el secreto. Más tarde, Sylvia ve que el hombre golpea a Paula y, para impedir que siga haciéndolo, revela el embarazo. Paula considera entonces que Sylvia la ha traicionado y, al volver a casa, le asegura a su madre que Sylvia difunde por todas partes la noticia de su embarazo.

Gertrude no comprueba lo ocurrido y obliga a Sylvia a disculparse. Hace que su hijo Johnny la sujete para que Paula la golpee. Cuanto más niega Sylvia haber difundido el rumor deliberadamente, más interpreta Gertrude sus palabras como mentiras y empieza a culparla de todos los conflictos de la casa.

Una llamada telefónica agrava los castigos
Jennie encuentra en la basura la carta de sus padres, así que las hermanas intentan hacer una llamada de larga distancia. Pagan la llamada con el dinero que obtienen al devolver botellas vacías, pero los hijos de Gertrude las descubren. Gertrude insiste en que robaron su dinero y quema a Sylvia con un cigarrillo.

Después de una comida en la iglesia, Gertrude vuelve a creer las acusaciones contra Sylvia y concluye que seduce a hombres adultos y continúa dañando la reputación de Paula. Al regresar a casa, somete a Sylvia a humillación y abuso sexual frente a los niños, y la obliga a lastimarse con una botella de vidrio. Después, Johnny y Coy arrastran por las escaleras a Sylvia, que se resiste, y la encierran en el sótano.
El sótano queda aislado y los niños del vecindario también participan
Gertrude exige que todos los niños digan que Sylvia fue enviada a un reformatorio juvenil. Jennie permanece arriba, bajo amenazas, sin poder sacar a su hermana por sí sola. Johnny empieza a llevar a los niños del vecindario al sótano y les dice que su madre les permite castigar a Sylvia.

Sylvia permanece encerrada durante mucho tiempo en el oscuro sótano, donde sufre golpes, quemaduras de cigarrillo, hambre y humillaciones. Gertrude no solo participa en el maltrato, sino que también concede a sus hijos y a los vecinos permiso para lastimarla. La vida cotidiana continúa en la planta superior, mientras las visitas no alcanzan a ver lo que sucede en el sótano.

Paula llega a sentirse inquieta y considera que Sylvia ya ha recibido suficiente castigo, pero Gertrude le recuerda que ella también participó en el daño. A veces, los demás niños observan desde la puerta o la escalera, pero no cuentan la verdad a los adultos de fuera.

Los testimonios en el juicio revelan lo que se ocultó
La película alterna constantemente entre los hechos de 1965 y el posterior juicio por asesinato. A medida que Ricky Hobbs y otras personas comparecen ante el tribunal, se va identificando a quienes participaron y observaron lo ocurrido en el sótano. Los testimonios demuestran que los niños no perdieron el control por casualidad y sin que nadie lo supiera: Gertrude sabía que entraban repetidamente al sótano y les daba permiso y pretextos para hacerlo.

Paula le confiesa al pastor que está embarazada y sus palabras también revelan que Sylvia sufre maltratos. El pastor visita la casa de los Baniszewski para preguntar, pero Gertrude miente y afirma que Sylvia fue enviada lejos por ser una mala influencia para los niños. Después de que el pastor se marcha, Gertrude reúne a todos en el sótano y graba una frase insultante en inglés sobre el abdomen de Sylvia con una aguja caliente; como no termina, Ricky completa lo que falta.

Durante el juicio, Gertrude niega haber dirigido el maltrato y culpa a sus hijos y a los amigos de estos. La fiscalía, en cambio, reconstruye mediante los relatos de Jennie y otros testigos la secuencia que conecta el retraso del pago, las mentiras, el encierro en el sótano y la participación de varias personas.

El final
El cuerpo de Sylvia está ya extremadamente debilitado. La película la muestra viviendo una alucinación en la que logra escapar: Paula la deja salir del sótano y Ricky la lleva en auto hasta la feria donde trabajan sus padres. Al ver sus heridas, ellos regresan de inmediato con ella a la casa de los Baniszewski para rescatar a Jennie.

Sylvia entra en la casa, pero ve su propio cuerpo tendido en el suelo. La alucinación termina así: en realidad no escapa del sótano, sino que muere mientras Stephanie y Ricky intentan ayudarla. Ricky llama entonces a la policía; cuando los agentes llegan, Jennie dice que contará todo lo ocurrido si la sacan de esa casa.

Jennie testifica ante el tribunal que su hermana no hizo nada de lo que Gertrude la acusa y explica que antes no se atrevió a pedir ayuda porque la amenazaron con someterla al mismo trato. El jurado finalmente declara a Gertrude culpable de asesinato en primer grado y la condena a cadena perpetua. Mediante la voz en off de Sylvia, la película relata los castigos que reciben los demás participantes y muestra a Gertrude viendo brevemente la figura de Sylvia en su celda. Al final, Sylvia regresa a la feria de sus recuerdos y se sienta sola en el carrusel; la imagen se desvanece mientras se oye su serena narración.