The Witness
El crimen al otro lado de la ventana y los vecinos que callan: recorrido completo de la película surcoreana The Witness, en la que un vecino común oculta lo que ha visto, queda en la mira del asesino y termina obligado a proteger a su familia
Título
The Witness
목격자
Año / Duración
2018 · 111 minutos
Género
Misterio / Thriller
Dirección
Jo Kyu-jang
Guion
Jo Kyu-jang / Lee Young-jong
Calificación
Reparto
Lee Sung-min (como Han Sang-hoon), Kim Sang-ho (como Jang Jae-yeop), Jin Kyung (como Soo-jin), Kwak Si-yang (como Song Tae-ho), Park Bom (como Eun-ji)
The Witness (목격자) es una película surcoreana de misterio y suspenso dirigida por Jo Kyu-jang, quien también participa en el guion, y protagonizada por Lee Sung-min, Kim Sang-ho, Jin Kyung y Kwak Si-yang. Se estrenó en Corea del Sur el 15 de agosto de 2018 y tiene una duración de 111 minutos.
Hasta el 9 de septiembre de 2026, la película tiene una calificación de 6.5 en IMDb, con unos 3000 votos. Rotten Tomatoes reúne muy pocas reseñas profesionales y calificaciones del público: las dos reseñas profesionales son positivas y la aprobación de los espectadores es del 60%. Más allá de esa muestra limitada, la valoración general de la película se mantiene en un rango intermedio en las principales plataformas de calificación.
El crimen del estacionamiento a las dos de la madrugada
Song Tae-ho conduce hasta la ladera de un monte con una mujer atada en el auto, dispuesto a enterrarla. Ella logra soltarse y huye pidiendo auxilio hacia el conjunto residencial que está al pie del monte. Han Sang-hoon, que viene de una cena de la empresa, regresa al departamento que compró hace poco, donde vive con su esposa Soo-jin y su hija Eun-ji en el sexto piso. Esa noche oye los gritos que llegan desde abajo, se acerca a la ventana y ve a Tae-ho alcanzar a la mujer en el estacionamiento y atacarla con un martillo.

Cuando Sang-hoon toma el celular para llamar a la policía, Soo-jin enciende la luz de la sala. Tae-ho levanta la vista hacia la ventana iluminada y va contando los pisos con la mano para deducir en cuál se encuentra el testigo. Sang-hoon apaga la luz de inmediato y se aparta; por miedo a que el asesino se vengue de su familia, al final no hace la llamada. Tae-ho regresa entonces junto a la mujer tendida en el suelo y continúa el ataque.

Los vecinos anteponen el precio de sus departamentos a la investigación
Al día siguiente, la policía encuentra el cuerpo de la mujer en el estacionamiento del conjunto. El detective Jang Jae-yeop, encargado del caso, concluye que entre tantos edificios tan juntos alguien tuvo que ver u oír algo extraño, pero casi todos los vecinos niegan saber nada. Sang-hoon observa la investigación desde fuera del cordón policial y tampoco reconoce que es testigo.


Durante las visitas casa por casa de Jae-yeop, Soo-jin menciona que la noche del crimen su marido apagó la luz de repente. Sang-hoon sigue negando haber visto al asesino y se pone especialmente nervioso porque su familia pegó volantes para buscar a «Ppippi», el perro de la casa, y dejó el número de teléfono a la vista de todos. Al mismo tiempo, el representante de los propietarios teme que el homicidio afecte el precio de los departamentos y pide a los vecinos que firmen un documento colectivo para no colaborar con la investigación policial. Sang-hoon llega a plantearse contarle la situación a la policía, pero desiste al ver una foto de su familia.
Un sospechoso al que hacen pasar por suicida
La policía descubre que la víctima había sido acosada por su exnovio, Park Sang-tae, y lo señala como principal sospechoso. Tae-ho, el verdadero asesino, se le adelanta, lo localiza y lo mata, y monta la escena como un suicidio por envenenamiento. La policía anuncia después la muerte del sospechoso y se dispone a cerrar la investigación.

Jae-yeop nota que las pruebas dejadas en la casa de Sang-tae son demasiado completas y desconfía de esa conclusión. Sigue revisando las huellas de neumáticos y las cámaras de vigilancia cercanas al lugar del crimen, y rastrea un vehículo robado que apareció la noche del asesinato. Sang-hoon, por su parte, reconoce en las imágenes del sospechoso que muestran las noticias que el difunto Sang-tae no es el hombre que vio aquella noche.

La vecina del cuarto piso también vio al asesino
Choi Seo-yeon, que vive en el cuarto piso, busca a Sang-hoon, le explica que ella también vio lo ocurrido y le propone que vayan juntos a la comisaría. Sang-hoon, con miedo de que Tae-ho siga vigilando la zona, asegura que no sabe nada y le cierra la puerta. Al irse, Seo-yeon olvida su celular en casa de Sang-hoon.

Tae-ho entra al edificio siguiendo a Seo-yeon. Cuando Sang-hoon baja al cuarto piso para devolver el celular, ve por la rendija de la puerta que Tae-ho está limpiando la escena dentro del departamento y se lleva a Seo-yeon a rastras. El timbre del celular delata dónde está Sang-hoon, y Tae-ho lo persigue por las escaleras y los pasillos.

Sang-hoon baja huyendo hasta la planta baja para pedir ayuda, pero ve que Soo-jin y Eun-ji están entrando al vestíbulo. Tae-ho observa a madre e hija desde cierta distancia y amenaza a Sang-hoon con la seguridad de ambas. Ante Jae-yeop, que llega poco después, Sang-hoon vuelve a negar que conozca al sospechoso.
El tercer testigo es atacado
Tras la desaparición de Seo-yeon, su esposo pega carteles de búsqueda por todas partes y algunos vecinos los arrancan alegando otra vez que perjudican el precio de los departamentos. La policía no encuentra en casa de Seo-yeon rastros suficientes para probar un homicidio, así que por el momento solo puede tratarlo como una desaparición. Jae-yeop continúa rastreando el auto robado y su recorrido, y busca cerca del edificio a alguien que haya podido ver a Tae-ho.

Sang-hoon descubre que un hombre que recoge material reciclable en el conjunto y al que todos llaman «Cola» también recuerda lo que ocurrió la noche del crimen. Tae-ho se da cuenta y se le adelanta: ataca a Cola y lo derriba. Los ataques encadenados le hacen entender a Sang-hoon que el silencio no ha hecho desaparecer el peligro. Por fin le admite a Jae-yeop que vio al asesino y le da datos sobre el aspecto y los movimientos de Tae-ho.

Tae-ho irrumpe en casa de Sang-hoon
La policía llega al escondite de Tae-ho, pero él provoca una explosión con un aparato electrónico y un tanque de butano, y escapa aprovechando la confusión. Sang-hoon corre de vuelta al edificio y en el camino lo intercepta el esposo de Seo-yeon. Tae-ho había llamado por teléfono a ese hombre para engañarlo, asegurándole que dejaría volver a Seo-yeon si mataba a Sang-hoon. Sang-hoon le dice que Seo-yeon ya está muerta, y Jae-yeop llega a tiempo para detener la agresión.
Tae-ho ya se ha colado en el edificio y ha atacado al policía encargado de proteger a la familia de Sang-hoon. Soo-jin esconde a Eun-ji, bloquea la puerta con muebles y, cuando Tae-ho entra por la fuerza, toma un martillo para defenderse. Madre e hija consiguen huir escaleras abajo; Soo-jin pide auxilio a los vecinos que tienen la luz encendida, pero nadie sale de su casa.


Sang-hoon llega al conjunto y grita para atraer a Tae-ho. Tae-ho deja a madre e hija y huye hacia el bosque del monte que hay detrás del edificio; Sang-hoon toma una herramienta y sale tras él.
El final
Bajo una lluvia torrencial, Sang-hoon y Tae-ho forcejean en la ladera. El terreno que pisan cede en un derrumbe y el lodo y los árboles quebrados los arrastran y los separan. Al amanecer, Sang-hoon despierta en el barro y descubre que a Tae-ho lo ha atravesado una rama rota y que ha muerto a causa de las heridas.
El derrumbe saca además a la luz varios cuerpos que Tae-ho había enterrado en el monte, entre ellos el de la desaparecida Seo-yeon. La policía confirma así que el crimen del estacionamiento no fue el primer asesinato cometido por Tae-ho.

Cerrado el caso, la familia de Sang-hoon decide mudarse del edificio. Antes de la mudanza, él se para abajo y grita pidiendo auxilio, repitiendo a modo de prueba la escena de aquella noche en que nadie respondió. Los edificios de alrededor siguen en silencio y ningún vecino sale a ver qué pasa. Sang-hoon mira el edificio en medio de ese silencio y después se marcha.
