La lección de piano
Un piano abandonado en la playa decide el destino de tres personas: recorrido completo por la trama de La lección de piano, desde el matrimonio concertado de Ada en Nueva Zelanda y la recuperación del instrumento hasta la mutilación que sufre y su decisión de seguir viviendo
Título
La lección de piano
The Piano
También conocida como: El piano (España)
Año / Duración
1993 · 121 minutos
Género
Drama / Romance / Música
Dirección
Jane Campion
Guion
Jane Campion
Calificación
Reparto
Holly Hunter (como Ada McGrath), Harvey Keitel (como George Baines), Sam Neill (como Alisdair Stewart), Anna Paquin (como Flora McGrath), Kerry Walker (como la tía Morag)
Premios
Festival de Cannes 1993: Palma de Oro (ex aequo) y mejor interpretación femenina; 66.ª edición de los Premios Óscar: mejor actriz, mejor actriz de reparto y mejor guion original
La lección de piano fue escrita y dirigida por Jane Campion, y está protagonizada por Holly Hunter, Harvey Keitel, Sam Neill y Anna Paquin. En 1993 entró en la competencia oficial del Festival de Cannes y tiene una duración de 121 minutos; con ella Campion se convirtió en la primera mujer en ganar la Palma de Oro. La película obtuvo después tres Premios Óscar, entre ellos el de mejor actriz para Holly Hunter y el de mejor actriz de reparto para Anna Paquin.
Hasta el 25 de agosto de 2026, la película tiene una calificación de 7.5 en IMDb, con unos 102 000 votos; en Rotten Tomatoes, el 90 % de las 73 reseñas profesionales que reúne es positivo, y la calificación del público es del 86 %, basada en más de 25 000 valoraciones según indica la página. Tanto la crítica profesional como la respuesta del público son positivas. A continuación se recorre, siguiendo el orden temporal de la película, toda la trama y su desenlace.
Ada y Flora llegan a Nueva Zelanda
A mediados del siglo XIX, la escocesa Ada McGrath viaja a Nueva Zelanda con su hija Flora y un piano para cumplir con el matrimonio concertado que la une al colono Alisdair Stewart. Ada dejó de hablar a los seis años, por un motivo que nunca se explica. Se comunica en el día a día con la lengua de señas y Flora traduce lo que dice, mientras que el piano es su principal manera de expresar lo que siente.
Los marineros dejan a madre e hija con todo su equipaje en una playa apartada y se marchan. Nadie llega a recogerlas a tiempo, así que pasan la noche en un refugio improvisado entre los bultos. Al día siguiente, Stewart aparece en la playa con una cuadrilla de cargadores maoríes y con su vecino George Baines.

Stewart considera que no hay suficientes hombres, se niega a cargar el pesado piano y solo deja que se lleven el resto del equipaje. Ada se opone una y otra vez, pero no logra cambiar la decisión. Ella y Flora siguen a Stewart a través del bosque hasta la casa, y el piano se queda en la orilla húmeda.

El piano que queda en la playa
Ada no acepta que el piano siga abandonado. Busca a Baines, que trata de cerca con los maoríes de la zona, y le pide que las lleve a ella y a Flora de vuelta a la playa. Baines al principio no quiere hacer el viaje solo por eso, pero termina llevándolas. Ada se sienta otra vez frente al instrumento y toca, Flora se entretiene en la arena y Baines las observa desde un costado.

Baines cambia después una parcela de su tierra a Stewart por el piano y pide que Ada vaya a darle clases. A Stewart le interesa la tierra y acepta el trato sin consultarlo con ella. Baines hace trasladar el piano desde la playa hasta su casa y manda afinarlo; cuando Ada se entera de que su marido ha dispuesto del instrumento se enfurece, pero de todos modos se le exige que cumpla con las clases.

Las clases que se pagan con teclas
Baines no aprende a tocar de verdad: hace que Ada toque mientras él la mira y la escucha desde muy cerca. Le propone otro trato: por cada clase en la que ella le permita acercarse y tocarla, irá recuperando el piano tecla por tecla. Ada limita primero el acuerdo al número de teclas negras, con la intención de recobrar el instrumento entero cuanto antes; ante las exigencias cada vez mayores de Baines, se niega varias veces o da por terminada la clase antes de tiempo.


El contacto entre los dos va poco a poco más allá del trato inicial. Baines llega después a la conclusión de que usar el piano para conseguir las visitas de Ada nunca hará que ella se le acerque de verdad, así que interrumpe el acuerdo y le devuelve el instrumento completo. Stewart cree que fue él quien consiguió ese desenlace y no conoce la verdadera razón por la que Baines renuncia al piano.
Stewart descubre la relación
Con el piano de vuelta en casa, Ada sigue pensando en Baines. Va por decisión propia hasta la casa de él y los dos tienen relaciones. Stewart la sigue, los ve desde afuera y después arrastra a Ada de regreso. Intenta tener un acercamiento íntimo con ella, pero Ada se resiste con fuerza; entonces Stewart tapia puertas y ventanas, le impide salir y le exige que prometa no volver a ver a Baines.


Ada se queda un tiempo en la casa e incluso intenta tocar a Stewart por iniciativa propia; cuando él responde, ella lo detiene de inmediato. Stewart cree que va a cumplir su promesa y deja de encerrarla. Ada no va directamente a buscar a Baines, sino que se prepara para hacerle llegar un mensaje por medio de Flora.
El mensaje en la tecla y el dedo cortado
Ada saca una tecla del piano, graba en ella un mensaje de amor para Baines y le encarga a Flora que se lo lleve. Flora ya empezó a ver a Stewart como un padre y tampoco acepta la relación de su madre con Baines. En lugar de ir a casa de Baines, da media vuelta y le entrega a Stewart la tecla con el mensaje.

Stewart lee el mensaje, toma un hacha y alcanza a Ada. La arrastra afuera, la sujeta contra el tocón que sirve para partir leña y le corta el dedo índice de la mano derecha, de modo que ya no puede tocar como antes. Le ordena a Flora que le lleve el dedo a Baines y le advierte a este que, si los dos siguen viéndose, Ada sufrirá más daño.

Mientras Ada duerme entre la fiebre y el dolor de la herida, Stewart la toca y escucha en su mente la voz de ella exigiéndole que la deje libre. Stewart va después a preguntarle a Baines si Ada alguna vez le habló; Baines responde que no. Stewart decide finalmente poner fin al matrimonio y deja que Baines se lleve a Ada y a Flora.
El final
Baines organiza el viaje de madre e hija con su equipaje en una canoa hasta el barco fondeado mar adentro, y Ada insiste en llevarse también el piano. Cuando la canoa ya avanza por el mar, ella pide de pronto que echen el instrumento al agua. Los hombres cortan las cuerdas que lo sujetan y el piano se hunde hacia el fondo; Ada mete el pie en el lazo de la cuerda que se arrastra por el piso de la embarcación y deja que el instrumento la lleve consigo bajo el agua.

Ya sumergida, Ada cambia de decisión, se libera de la cuerda que le rodea el tobillo, vuelve a la superficie y la suben a la canoa. No muere con el piano, sino que empieza una nueva vida en Nelson junto a Baines y Flora. Baines le fabrica un dedo postizo de metal, ella vuelve a tocar y se dedica a dar clases, y también empieza a practicar la voz. A veces todavía sueña con el piano en el fondo del mar y con ella misma atada a él por la cuerda, pero en la vida real ya eligió seguir viviendo.
