La última casa
Una tormenta convierte el hogar en una prisión sin salida: recorrido completo por los cinco años de supervivencia de la familia Delgado en La última casa y por su final
Título
La última casa
The Last House
Año / Duración
2026 · 112 minutos
Género
Acción / Ciencia ficción / Misterio / Thriller / Terror
Dirección
Louis Leterrier
Guion
Matthew Robinson
Calificación
Reparto
Greta Lee, Wagner Moura, Riley Chung, Noah Alexander Sosnowski, Emma Ho, Gabriel Barbosa
La última casa es una película de ciencia ficción y suspenso dirigida por Louis Leterrier y escrita por Matthew Robinson, con Greta Lee y Wagner Moura en los papeles de Ann y Jason Delgado. Se estrenó en Netflix el 7 de agosto de 2026 y dura 112 minutos. Hasta la fecha de publicación de este artículo, tiene una calificación de 5.5 en IMDb; de las 61 reseñas profesionales que reúne Rotten Tomatoes, el 25 % es positivo, y la calificación del público es del 28 %.
La historia gira en torno a la familia Delgado, que vive en Seattle. Después de que Jason se queda sin trabajo, la situación económica de la casa se vuelve cada vez más difícil; junto con Ann cuida de Graham, de doce años, de Ruth, de ocho, y de Cassidy, el viejo perro de la familia. Una tormenta repentina encierra a todo el vecindario dentro de sus propias casas, y los Delgado pasan de esperar el rescate a valerse por sí mismos, hasta enfrentarse cinco años después a las criaturas marinas que controlan la lluvia.
La tormenta sella la casa
Mientras pesca fuera de casa, Jason ve que se aproxima una tormenta y recoge sus cosas para volver. Cuando empieza a caer el aguacero, la familia se dispone a salir, pero descubre que todas las puertas y ventanas están como pegadas por una barrera invisible. Jason intenta romper los cristales y perforar la pared, y la materia que forma el agua de lluvia vuelve a sellar el hueco de inmediato; el teléfono y el internet también se cortan por completo.
A través de los cristales observan la calle y ven que los vecinos están igual de atrapados. Al principio todos pueden todavía levantar pizarras y hojas de papel para pasarse mensajes de ventana a ventana, y eso lleva a Ann y a Jason a creer que el rescate oficial llegará tarde o temprano. Sin embargo, afuera no aparece nunca ningún equipo de rescate y el vecindario tampoco vuelve a la normalidad.

Las sombras bajo la lluvia
A medida que el encierro se prolonga, Ruth empieza a fijarse en unas siluetas desconocidas que se mueven tras la cortina de lluvia. Una vecina que se quedó afuera cuando llegó la tormenta es atacada por una de esas sombras delante de la ventana y arrastrada lejos, mientras que otras familias atrapadas van muriendo una tras otra cuando se les acaba la comida. Así entienden los Delgado que en la lluvia no solo hay una barrera, sino también criaturas que rastrean el paso de los seres humanos.
Con el tiempo descubren un patrón: las criaturas se mueven por el vecindario cuando llueve. Para no delatarse, la familia debe tapar las ventanas, bajar la voz y esconderse por completo cada vez que una sombra se acerca. Cada ventana que antes los conectaba con el exterior se convierte poco a poco en una entrada capaz de atraer el peligro.

Las provisiones se agotan y Cassidy muere
Las reservas de comida son cada vez más escasas y también se termina el medicamento que Cassidy necesita tomar de forma permanente. Su estado se deteriora sin parar y Jason acaba usando un arma para poner fin a su sufrimiento. Ann quiere incinerar a Cassidy, pero Jason teme que la familia se quede sin comida muy pronto, así que no le queda más remedio que preparar el cuerpo y conservarlo en el congelador.
La crisis alimentaria tensa todavía más la relación entre ellos y los obliga a replantearse para qué sirve cada objeto de la casa. Para Ruth, que es pequeña, las criaturas del otro lado de la ventana, la muerte de los vecinos y la pérdida de Cassidy rompen una tras otra la vida familiar que conocía; para Ann y Jason, cuidar de los hijos se ha convertido en alargar el tiempo de supervivencia de todos sin suministros ni ayuda externa.

La chimenea, la única abertura
La casa se hunde sin descanso y su estructura se va deformando; la tapa de la chimenea se suelta de manera imprevista y deja al descubierto una pequeña abertura que la barrera no llega a sellar del todo. El hueco no alcanza para que nadie escape, pero se convierte en el único paso por el que la familia puede tener contacto con el exterior. Jason empieza usando como cebo la carne que quedó de Cassidy: baja por la chimenea cuerdas y trampas caseras, atrapa una ardilla y después pasa a cazar animales salvajes más grandes.
La familia además convierte piezas de bicicleta, la aspiradora, la ropa, los muebles y los utensilios de cocina en equipo de supervivencia, y aprovecha las tuberías del interior para recoger agua de lluvia y regar los cultivos. Los días de esperar el rescate terminan ahí, y empiezan a construir un nuevo orden de vida alrededor de la chimenea, las trampas y las escasas fuentes de agua.

Cinco años de autosuficiencia
Ann levanta parte del piso y siembra verduras en la tierra que hay debajo de la casa. Jason sigue cazando desde la chimenea y toda la familia reutiliza una y otra vez cualquier material que pueda desmontar. Pasan varios meses y el relato salta cinco años hacia adelante: Graham tiene ya diecisiete años y Ruth, trece; el interior está cubierto de plantas, y las paredes, el piso y los muebles conservan las huellas de un largo proceso de desmontaje y reconversión.
Han sobrevivido gracias al cultivo, la caza y la recolección de agua de lluvia, pero del resto de habitantes del vecindario no queda ninguna señal de vida. Cinco años de encierro también cambian las relaciones dentro de la familia: los dos hijos crecen dentro de la casa, Ann y Jason cargan durante todo ese tiempo con el hambre, el agotamiento y la presión de proteger a sus hijos, y la vivienda misma sigue hundiéndose.

La criatura marina entra en la casa
Una de las criaturas termina por abrir ella misma una entrada y se mete en la casa de los Delgado. La familia se esconde y procura no hacer ningún ruido. A su paso por el interior, la criatura deja gran cantidad de agua salada que contamina el agua potable y arruina la tierra donde crecen los cultivos. A partir de esa agua salada, Ruth deduce que las criaturas de afuera no vienen del espacio, sino de las profundidades del océano terrestre.
En su opinión, esas antiguas criaturas marinas abandonaron su hábitat porque los seres humanos pescaron en exceso, contaminaron el mar y elevaron la temperatura global. Son capaces de controlar la lluvia y también de abrir en cualquier momento las puertas que mantienen encerrada a la gente. Hasta ese momento los Delgado creían que la casa era una fortaleza para defenderse de ellas, y es entonces cuando descubren que las criaturas siempre tuvieron el control de las entradas y las salidas.

Ruth resulta herida
Una trampa de Jason atrapa un hurón que parece doméstico; Ruth no quiere que lo maten e intenta soltarlo, pero el animal la muerde. La herida se infecta enseguida y la familia necesita antibióticos con urgencia. En la casa no queda ningún medicamento útil, y seguir escondidos significa ver cómo Ruth pierde toda posibilidad de sobrevivir.
El hundimiento de la casa desplaza la barrera subterránea, y Jason aprovecha ese desajuste para excavar un paso hasta las alcantarillas del vecindario. Él y Ann deciden arriesgarse a buscar el medicamento. Ann se mete por un conducto estrecho y oscuro rumbo a la casa de un vecino ya fallecido que trabajaba como dentista; es la primera vez en cinco años de encierro que alguien de la familia cruza por voluntad propia los límites de la casa.

Los antibióticos del alcantarillado
Ann entra en la casa del vecino por el sistema de alcantarillado, encuentra los antibióticos y logra volver después de toparse con una criatura marina. El medicamento salva a Ruth, pero la salida de Ann también les confirma a las criaturas que los Delgado siguen vivos. Al mismo tiempo, el agua salada que dejó la criatura ya destruyó el sistema de comida y de agua potable que los sostuvo durante cinco años, y quedarse dentro de la casa deja de ser una opción sostenible.
Jason decide capturar una criatura para obligarla a abrir una salida. La familia se reparte las tareas, prepara cuerdas, arpones y otras armas caseras, y espera la próxima lluvia. Ann se encarga de atraerla, Graham sigue su posición, Ruth ayuda a colocar las cuerdas y Jason se prepara para cerrar la trampa una vez que la criatura entre.

El contraataque en medio de la inundación
El aguacero vuelve y las tuberías rotas hacen que el agua entre a toda velocidad en la casa. La familia espera en guardia frente al acceso, pero el nivel del agua sube sin parar y los obliga a retroceder hacia lo más alto. Las criaturas marinas irrumpen detrás, el plan de captura falla varias veces y el interior de la vivienda se sigue derrumbando entre la inundación y los golpes.
Ann, Jason, Graham y Ruth se cubren unos a otros y se repliegan hacia el ático con los arpones y las cuerdas. Ya no pueden recuperar el sistema de supervivencia de los últimos cinco años ni les queda espacio donde seguir escondidos: solo les resta completar una última captura antes de que la casa quede totalmente sumergida.

El final
La familia consigue por fin acorralar a una criatura en el ático. Jason levanta el arma con la intención de matarla y le exige que abra una salida. Ruth impide que su padre siga atacando y sostiene que la criatura es capaz de entenderlos. Jason baja el arma y decide perdonar a la criatura ya reducida. Esta abre entonces la salida y, además, impide que sus congéneres ataquen a la familia Delgado.
Cuando la lluvia se detiene, la familia sale por fin de la casa que la mantuvo encerrada durante cinco años. A sus espaldas la vivienda termina por derrumbarse, mientras ellos suben a un velero y se alejan navegando del hogar que quedó bajo la inundación.
