Sting: Araña Asesina
Una araña alienígena convierte un edificio sitiado por la tormenta de hielo en un coto de caza: recorrido completo por Sting: Araña Asesina, desde la crianza secreta de Sting por parte de Charlotte hasta la desaparición de su familia y el contraataque en el sótano
Título
Sting: Araña Asesina
Sting
También conocida como: Sting. Araña asesina (España)
Año / Duración
2024 · 92 minutos
Género
Ciencia ficción / Thriller / Terror
Dirección
Kiah Roache-Turner
Guion
Kiah Roache-Turner
Calificación
Reparto
Alyla Browne (como Charlotte), Ryan Corr (como Ethan Miller), Penelope Mitchell (como Heather Miller), Robyn Nevin (como Gunter), Noni Hazlehurst (como Helga), Jermaine Fowler (como Frank), Danny Kim (como Erik John Kwong), Silvia Colloca (como Maria)
Sting: Araña Asesina (Sting) es una película de ciencia ficción y terror de 2024, coproducida por Australia y Estados Unidos, escrita y dirigida por Kiah Roache-Turner, y protagonizada, entre otros, por Alyla Browne, Ryan Corr, Penelope Mitchell, Robyn Nevin, Noni Hazlehurst, Jermaine Fowler y Danny Kim. Se estrena el 12 de abril de 2024 en Estados Unidos y Canadá, y dura 92 minutos.
Hasta el 14 de septiembre de 2026, la película tiene una calificación de 5.7 en IMDb, con 19 785 votos; en Rotten Tomatoes, el índice de aprobación de la crítica profesional es del 70%, sobre 115 reseñas, mientras que el Popcornmeter del público verificado es del 62%, basado en más de 50 calificaciones. La proporción de reseñas favorables de la crítica supera la nota de IMDb, mientras que los datos del público, por lo reducido de la muestra, solo sirven como referencia limitada.
Un meteorito cae en el cuarto de las muñecas
El sur de Brooklyn, en Nueva York, sufre una fuerte tormenta de hielo y las noticias atribuyen el clima a un enjambre de asteroides que pasó cerca de la Tierra el día anterior. Una masa en llamas atraviesa el techo de un viejo edificio de departamentos y cae en la habitación donde Gunter guarda su colección de muñecas; cuando la cáscara luminosa se abre, de ella sale una diminuta araña negra.


Charlotte, de doce años, conoce a la perfección los ductos de ventilación del edificio y los usa a menudo para esquivar a los adultos y entrar en otros departamentos. Cuando encuentra a la araña, se la lleva a su cuarto, la esconde en un frasco de vidrio y la bautiza «Sting», el nombre de la espada de El hobbit. Usa un silbido como señal de comida y Sting no tarda en aprender a imitar ese mismo sonido.
La mascota secreta crece a toda velocidad
Al principio Charlotte alimenta a Sting con cucarachas. La araña crece de golpe después de cada comida, pero ella sigue teniéndola en su cuarto. En el edificio empiezan a ocurrir cosas raras: desaparecen mascotas y de los ductos de ventilación salen ruidos extraños; además, el loro de Helga aparece muerto en su jaula. Frank, el fumigador contratado, concluye que el culpable no son las ratas y se prepara para fumigar todo el edificio.

Erik, el estudiante de biología que vive en el piso de arriba, ve a Sting y señala que ninguna araña común puede duplicar su tamaño en unas pocas horas ni cuenta con órganos para imitar sonidos. Con el pretexto de buscarle un terrario adecuado, se queda con el frasco de vidrio y después llama por teléfono a Ethan para advertirle que puede tratarse de una criatura desconocida, peligrosa y venenosa. Sting escapa pronto del recipiente y sigue moviéndose entre las paredes y los ductos de ventilación.

El cómic y las grietas familiares
Charlotte vive en el edificio con su madre, Heather, su padrastro, Ethan, y Liam, su medio hermano de seis meses. Ethan es a la vez el administrador del edificio y un dibujante que corre contra el reloj para terminar su cómic Fang Grrl; Charlotte suele comentar los personajes con él y retocar los dibujos. El recién nacido consume buena parte del tiempo de los padres, y Charlotte sigue viendo a su padre biológico, ausente desde hace mucho, como el modelo del «Profesor» del cómic, de manera que entre ella y su padrastro conviven la cercanía y la distancia.


Cuando Erik le explica el peligro que representa la araña, Ethan decide entregarla a las autoridades sanitarias. Charlotte siente que le quitó a su mascota sin consultarle y además descubre que Ethan eliminó al «Profesor» de la nueva versión del cómic. En plena discusión, Ethan le suelta que su padre biológico hace tiempo que volvió a vivir cerca y que en seis meses no ha ido a verla. Heather le reprocha a Ethan haberse excedido, y Charlotte, furiosa, vuelve a llamar a Sting y lo apura a seguir comiendo y creciendo.
Los vecinos del edificio caen uno tras otro
Sting ya es capaz de cazar animales más grandes y también personas. Maria es atacada en su propia cocina; Gunter, mientras busca a su gato perdido, entra en un espacio oscuro y la araña también la acecha. Helga, cuya memoria se deteriora, oye varias veces ruidos extraños dentro de las paredes, pero no logra retener lo que ha pasado. La tormenta de hielo bloquea las calles y la línea telefónica es inestable, de modo que a los vecinos les cuesta conseguir ayuda del exterior a tiempo.



Durante el día, Frank había revisado al loro muerto y había visto a Sting en el cuarto de Charlotte; entonces le advirtió a la niña que una araña no responde al cariño como lo haría un perro. Ya de noche, Helga vuelve a llamarlo para que se ocupe de los ruidos dentro de las paredes. Frank regresa al edificio en plena tormenta, sin saber todavía que aquello a lo que va a enfrentarse se ha convertido en una criatura gigantesca.

Sting se lleva a Liam
A Ethan le va mal en el trabajo y encima Gunter le avisa que a fin de mes dejará de emplearlo. Mientras la pelea familiar sube de tono, Sting, que ya se escapó del terrario, empieza a atacar a los padres de Charlotte y arrastra a sus presas con telaraña hacia las profundidades del edificio. Charlotte sale un momento del cuarto con su hermanito y el perro, y poco después descubre que el perro y su familia han desaparecido uno tras otro. Cuando se mete en los ductos de ventilación tras ellos, ve a la araña gigante acercarse a la cuna; al final Sting se lleva a Liam.

Charlotte vuelve con Helga para buscar pistas. Helga recuerda que aquella criatura «parecida a un perro negro» la esquivaba; Charlotte lo relaciona con la reacción que Sting tuvo antes al toparse con unas bolas de naftalina y prepara, disolviéndolas en agua, un líquido capaz de quemar la telaraña y a la araña. Le deja a Helga unas prendas con bolas de naftalina para que se defienda y ella misma se interna en el edificio a buscar a su familia.

El rescate en el nido de telarañas
Charlotte encuentra a Ethan en un conducto vertical cubierto de telarañas. Él cuelga en el aire y tiene que agarrarse primero de una hendidura del muro para que Charlotte pueda disolver, con el agua de naftalina, los hilos que lo sujetan. Una vez libre, Ethan se entera de que Heather y Liam siguen desaparecidos, y padre e hija deciden continuar juntos la búsqueda.


Frank también entra en el edificio en ese momento. Al principio solo quiere irse, pero las salidas ya están cerradas y no le queda más remedio que bajar junto con Ethan y Charlotte. Los tres hacen retroceder a Sting con el agua de naftalina que les queda y con la pistola de clavos de Frank; durante la pelea, una fuga de agua arrastra el líquido protector, la araña contraataca y Frank se separa del padre y la hija.


El final
Charlotte y Ethan llegan a la zona del compactador de basura del sótano, encuentran a Heather y a Liam atrapados en la telaraña y comprueban que el bebé todavía respira.

Cuando Sting se acerca de nuevo, Charlotte usa el viejo silbido de la comida para atraerlo hacia el compactador y Ethan la ayuda a encerrar a la araña dentro de la máquina. Los dos activan el mecanismo de compresión y aplastan hasta matarlo al gigantesco Sting.
Pasado el peligro, Charlotte, Ethan, Heather y Liam vuelven a reunirse. Charlotte se dirige por primera vez a Ethan llamándolo padre y él le responde. La película termina volviendo a la telaraña y a los huevos que dejó la araña: los sobrevivientes no se dan cuenta de que Sting ya puso varios huevos y de que uno de ellos empieza a eclosionar, así que la amenaza dentro del edificio no ha terminado del todo.