Fragmentos de una mujer
Cómo un parto en casa cambia la vida de dos personas: recorrido completo por la trama de Fragmentos de una mujer, en la que Martha y Sean toman caminos distintos tras perder a su hija recién nacida, y ella enfrenta la presión de su familia, el juicio a la partera y su propio duelo
Título
Fragmentos de una mujer
Pieces of a Woman
Año / Duración
2020 · 126 minutos
Género
Drama
Dirección
Kornél Mundruczó
Guion
Kata Wéber
Calificación
Reparto
Vanessa Kirby (como Martha), Shia LaBeouf (como Sean), Ellen Burstyn (como Elizabeth), Molly Parker (como Eva), Sarah Snook (como Suzanne), Iliza Shlesinger (como Anita)
Premios
Festival de Cine de Venecia 2020: Copa Volpi a la mejor actriz (Vanessa Kirby); Premios Óscar 2021: nominación a mejor actriz
Fragmentos de una mujer (Pieces of a Woman) es una película dramática en inglés dirigida por Kornél Mundruczó y escrita por Kata Wéber, protagonizada por Vanessa Kirby, Shia LaBeouf, Ellen Burstyn, Molly Parker y Sarah Snook. Se estrenó en septiembre de 2020 en el Festival de Cine de Venecia, dura 126 minutos y llegó a Netflix en enero de 2021. Por este papel, Vanessa Kirby ganó el premio a la mejor actriz en la 77.ª edición del Festival de Cine de Venecia y obtuvo una nominación a la mejor actriz protagónica en la 93.ª edición de los Premios Óscar.
Hasta el 6 de septiembre de 2026, la película tiene una calificación de 7.0 en IMDb, con 60666 votos; Rotten Tomatoes reúne 240 críticas profesionales, con un 76 % de frescura y una puntuación del público del 84 %. Tanto la crítica especializada como el público reaccionan de manera mayormente positiva: las actuaciones y el largo plano secuencia del parto en casa con el que abre la película reciben bastantes elogios, mientras que las opiniones sobre los conflictos familiares y la trama judicial de la segunda mitad están más divididas.
Los preparativos antes de la fecha de parto
Martha y su pareja, Sean, viven en Boston y esperan a su primer hijo. Martha trabaja como ejecutiva en una empresa y Sean participa en la construcción de un puente sobre el río. Elizabeth, la madre de Martha, tiene una posición acomodada y les compra un auto familiar a través del concesionario donde trabaja Chris, su yerno. A Sean no le gusta que Elizabeth se meta con dinero en la vida de ambos, pero de todas formas va con Martha a recoger el auto.

De vuelta en casa, Sean enmarca la ecografía del bebé para colgarla en el cuarto infantil. Martha insiste en dar a luz en casa y los dos ya tienen reservada a la partera Barbara. Esa misma noche empiezan las contracciones y Sean la llama por teléfono, pero se entera de que está atendiendo otro parto y no puede llegar. Barbara manda en su lugar a otra partera, Eva.

Un largo parto en casa
Cuando Eva llega, revisa la dilatación de Martha y los latidos del bebé, y la acompaña a caminar por la casa y a meterse en la tina para aliviar el dolor. A medida que las contracciones se intensifican, Martha siente náuseas y vomita, y Sean la sostiene todo el tiempo. Ya en la última fase del parto, Eva nota que la frecuencia cardíaca del bebé baja de forma notoria durante las contracciones y le pide a Sean que se prepare para llamar a una ambulancia.

Eva les explica a los dos que quizá tengan que ir al hospital. Martha ya está muy cerca del alumbramiento e insiste en seguir pujando. La niña nace poco después y al principio llora; Sean y Martha la abrazan un momento. Eva se da cuenta enseguida de que la bebé se está poniendo azul, se la lleva de inmediato para revisarla e intenta reanimarla mientras apura a Sean para que llame a los paramédicos.

La pérdida a los pocos minutos
El estado de la bebé no se recupera. Cuando los paramédicos entran en la casa, la niña ya está en paro cardíaco, y los pocos minutos que pasaron con ella tras el nacimiento se convierten en una investigación por muerte. Eva queda después en la mira de la policía y de la prensa, y la gente empieza a preguntarse si demoró el traslado al hospital luego de que bajaran los latidos del bebé.

Un mes después, Martha se cruza con una niña pequeña en una tienda y su cuerpo todavía reacciona con subidas de leche. Quienes están a su alrededor le expresan compasión, y algunos afirman sin rodeos que Eva debería ir a la cárcel.

El resultado de la autopsia y dos decisiones distintas
Martha y Sean van a la oficina del forense para conocer los resultados de la investigación. El forense confirma que la bebé estuvo en un estado de falta de oxígeno, aunque por el momento no se puede determinar la causa. Sean, desesperado por saber quién debe responder, pierde el control al escuchar que no hay una conclusión clara y se va antes de tiempo. Martha se queda para preguntar por los trámites siguientes y decide donar el cuerpo de su hija a la investigación médica.
Elizabeth se opone a esa decisión. Quiere un funeral y una lápida, y también quiere que su hija colabore activamente con la acusación contra Eva. Martha, en cambio, vacía el cuarto del bebé y se niega a resolver el destino del cuerpo de su hija y el juicio según los planes de su madre.

Una relación de pareja que se va quebrando
Sean quiere conservar el cuarto del bebé tal como estaba, pero Martha va retirando una y otra vez las cosas relacionadas con la niña. Ninguno de los dos logra hablar de su hija de la misma manera, y también se les vuelve difícil cualquier acercamiento físico. En una de las peleas, Sean le lanza a Martha la pelota de ejercicio y ella después la revienta con un cigarrillo encendido. Más adelante, Sean devuelve al concesionario el auto que había comprado Elizabeth.

Sean tuvo en el pasado una adicción a las drogas y, después de años sobrio, vuelve a consumir cocaína. Además, se acuesta con Suzanne, la prima de Martha. Suzanne es justamente la abogada a cargo de la acusación contra Eva y le comenta a Sean que el caso también podría dejar una indemnización civil considerable.
La cena familiar y la partida de Sean
Elizabeth reúne en su casa a Martha, a Sean, a su hija Anita, a su yerno Chris y a Suzanne para una cena familiar. La charla en la mesa se convierte muy pronto en una discusión. Elizabeth exige que Martha declare en el juicio, porque está convencida de que solo si se le exigen públicamente responsabilidades a Eva su hija podrá empezar de nuevo. Además, le echa la culpa a Martha por haber decidido dar a luz en casa. Martha se niega a que su madre defina por ella la muerte de su hija y la acusa de querer controlar siempre su vida.

Elizabeth se reúne después a solas con Sean, le confiesa que nunca lo aceptó y le entrega un cheque con la condición de que deje a Martha y no vuelva nunca. Sean acepta el dinero. Más tarde, Martha lo lleva en auto al aeropuerto, desde donde parte rumbo a Seattle. A partir de ahí, la película ya no muestra a Sean regresando junto a Martha.

El juicio de Eva
Meses después, Eva es juzgada por la muerte de la bebé. La fiscalía centra sus preguntas en lo que hizo tras notar la caída de los latidos del bebé e intenta demostrar que no trasladó a tiempo a la madre al hospital. Suzanne comparece en representación de la acusación y los medios siguen cubriendo el caso.

En el estrado, Eva enfrenta los detalles de aquella noche. Reconoce que llegó a temer que el bebé estuviera sin suficiente oxígeno y explica que, al nacer, la niña parecía tener signos de vida y que ella intentó reanimarla al detectar algo anormal. La acusación y la defensa siguen interrogándola sobre si todo eso se ajusta a lo que se le exige a una partera.

Después de declarar, Martha sale del juzgado y recoge las fotos que se tomaron la noche del parto. Ve a su hija en esas imágenes y regresa a la sala antes de que termine la audiencia. El juez le permite hablar otra vez. Martha explica que, al nacer, su hija parecía sana; sostiene que Eva no debe responder por la muerte de la niña y deja claro que ella no la culpa.

El final
De vuelta en casa, Martha descubre que las semillas de manzana que tenía germinando en el refrigerador ya brotaron. Su relación con su madre también se suaviza: Elizabeth empieza a mostrar signos de pérdida de memoria y Martha deja atrás los enfrentamientos directos de antes.
Un mes más tarde, el puente en cuya construcción participó Sean ya está terminado. Martha sube hasta él con las cenizas de su hija y las esparce en el río.

Años más tarde, una niña llamada Lucianna se sube a un árbol cargado de manzanas y corta una. Martha la llama desde abajo para que baje, la recibe en sus brazos y entra con ella a la casa. La película no explica cómo transcurrió esa vida futura, sino que termina en el momento en que las dos se alejan del manzano.
