La La Land: Una historia de amor
Dos soñadores se enamoran en Los Ángeles y terminan tomando caminos distintos: recorrido completo por la trama de La La Land: Una historia de amor, desde el primer encuentro y los bailes hasta la bifurcación de sus carreras y el reencuentro cinco años después
Título
La La Land: Una historia de amor
La La Land
También conocida como: La ciudad de las estrellas: La La Land (España)
Año / Duración
2016 · 128 minutos
Género
Drama / Romance / Musical
Dirección
Damien Chazelle
Guion
Damien Chazelle
Calificación
Reparto
Ryan Gosling (como Sebastian Wilder), Emma Stone (como Mia Dolan), John Legend (como Keith), Rosemarie DeWitt (como Laura), J.K. Simmons (como Bill)
Premios
89.ª edición de los Premios Óscar: mejor dirección, mejor actriz, mejor fotografía, mejor banda sonora original, mejor canción original y mejor diseño de producción
La La Land: Una historia de amor es una película musical y romántica estadounidense escrita y dirigida por Damien Chazelle, protagonizada por Ryan Gosling, Emma Stone y John Legend. Se estrenó en 2016, dura 128 minutos y su historia gira en torno a un pianista de jazz y una joven actriz de Los Ángeles. En la 89.ª edición de los Premios Óscar obtuvo seis galardones: mejor dirección, mejor actriz, mejor fotografía, mejor banda sonora original, mejor canción original y mejor diseño de producción.
Hasta el 28 de agosto de 2026, la película tiene una calificación de 8.0 en IMDb, con unos 775 900 votos; en Rotten Tomatoes, el 91 % de las 471 reseñas profesionales que reúne es positivo, y la calificación del público es del 82 %, basada en más de 50 000 valoraciones según indica la página. En ambas plataformas la valoración general es positiva. A continuación se recorre, siguiendo la línea temporal de la película, todo lo que pasa entre Mia y Sebastian desde que se conocen hasta el reencuentro cinco años después.
El primer encontronazo en la autopista
Un atasco paraliza un paso elevado de Los Ángeles y la gente se baja de los coches a cantar y bailar. Mia Dolan repasa dentro de su coche el texto de una audición y no arranca a tiempo cuando avanza el vehículo de delante. Sebastian Wilder, el pianista de jazz que va detrás, hace sonar el claxon; después de una breve discusión cada uno sigue su camino, y ese es su primer encuentro.

Mia trabaja en la cafetería de los estudios Warner y dedica la mayor parte de su tiempo a las audiciones. Ese día interpreta una escena de gran carga emocional, pero una llamada interrumpe a la persona encargada del casting y la prueba no llega a nada. Por la noche, sus tres compañeras de piso la llevan a una fiesta en las colinas de Hollywood con la esperanza de que conozca a gente del medio; cuando termina la fiesta descubre que la grúa se ha llevado su coche y tiene que volver a casa caminando.

El piano del restaurante y el baile en la colina
De camino a casa, Mia oye un piano que sale de un restaurante. Quien toca es Sebastian. Bill, el dueño del local, le ha exigido que se limite al repertorio navideño acordado, pero él se lanza a improvisar el jazz que le gusta y lo despiden en el acto. Mia quiere acercarse a felicitarlo por lo que acaba de tocar, pero Sebastian, abatido, pasa de largo junto a ella.

Meses después, Mia vuelve a encontrarse con Sebastian en otra fiesta. Él toca en una banda de versiones y ella le pide a propósito una canción pop que él no quiere tocar. Al terminar la fiesta, los dos buscan juntos sus coches y, en una ladera desde la que se ve la ciudad, niegan cantando y bailando la atracción que sienten, aunque el rato que pasan juntos va desarmando poco a poco su hostilidad.

El estudio, el cine y el observatorio
Sebastian va a buscar a Mia a la cafetería. Ella lo lleva a recorrer el estudio y le cuenta cómo su tía la hizo aficionarse al cine desde niña y cómo más tarde dejó la universidad para irse a Los Ángeles a buscar trabajo como actriz. Sebastian la lleva a un club de jazz, le explica que quiere preservar el jazz tradicional y le cuenta que planea abrir su propio local en el sitio donde antes funcionaba un club antiguo. Mia incluso le diseña el logotipo de ese futuro club.
Sebastian invita a Mia a ver Rebelde sin causa. Mia ya había quedado a cenar con Greg, su novio, pero en mitad de la comida decide marcharse antes de tiempo para llegar al cine y encontrarse con Sebastian.

Cuando el proyector se avería, los dos van al Observatorio Griffith y siguen bailando y se besan en las salas de exposición y bajo la cúpula. A partir de ese momento empiezan a salir formalmente.

La vida en común y los planes de cada uno
Mia sigue encadenando audiciones fallidas. Sebastian la anima a salir de esa situación en la que siempre espera a que otros la elijan y a escribir ella misma una obra de teatro que interprete sola. Mia deja su trabajo en la cafetería y se pone a escribir y a ensayar; Sebastian, por su parte, toca con regularidad en un club de jazz. Los dos se van a vivir juntos y se apoyan en una etapa en la que ninguno ha conseguido todavía el éxito.


Laura, la hermana de Sebastian, se preocupa por que él no tenga una vida estable, pero Sebastian mantiene como meta abrir su club de jazz. Mia, por su parte, vuelca su propia experiencia en el monólogo y se prepara para costear la función por su cuenta.
La oportunidad con la banda y la grieta en la relación
Sebastian se encuentra con Keith, un conocido de otros tiempos. Keith lo invita a sumarse a una banda nueva que mezcla jazz y música pop y le ofrece un ingreso estable. A Sebastian no le gusta la dirección musical del grupo, pero, después de oír cómo Mia le explica a su madre la situación profesional de él, decide aceptar el trabajo. La banda consigue atención muy pronto y Sebastian entra en una larga rutina de ensayos, conciertos y giras.

Después de asistir a un concierto de la banda, Mia confirma que ese estilo comercial no es la música que Sebastian buscaba en un principio. Durante la gira, los dos discuten por las decisiones profesionales y por el tiempo que pasan juntos. Sebastian sostiene que el trabajo estable es justamente lo que ella quería para él, mientras que Mia considera que se está alejando de su objetivo de abrir el club. La discusión no resuelve las diferencias.
El fracaso del monólogo y la salida de Los Ángeles
El día del estreno del monólogo de Mia, Sebastian falta porque olvida que tiene una sesión de fotos con la banda. En la sala hay muy poco público y, al terminar la función, Mia todavía oye a alguien menospreciar su interpretación. Ni el dinero ni el esfuerzo que ha invertido dan el resultado que esperaba, y Sebastian tampoco aparece en la noche más importante.

Mia decide dejar de perseguir el trabajo de actriz y se va de Los Ángeles a casa de sus padres, en Boulder City, Nevada. Su relación con Sebastian también se interrumpe después de esa marcha.
La llamada del casting y la última audición
Un director de casting que vio el monólogo se pone en contacto con Sebastian porque quiere que Mia se presente a la prueba de una nueva película. Sebastian conduce hasta Boulder City y encuentra la casa gracias a una biblioteca que Mia había mencionado tiempo atrás. Allí convence a Mia, que ya no quiere volver a soportar otro fracaso, de que regrese a Los Ángeles y vaya a la audición del día siguiente.

En la audición no le dan a Mia un texto fijo, sino que le piden que cuente una historia. Ella canta cómo su tía la marcó con sus experiencias de vida y su sueño de subirse a un escenario. Cuando termina la prueba, Sebastian la anima a aceptar el trabajo que pueda llegar y a volcar sus energías en la interpretación. Ninguno de los dos sabe hacia dónde llevarán la relación la distancia y sus carreras; solo confirman que se siguen queriendo. Después, cada uno toma un camino distinto en la vida.
El final
Cinco años después, Mia es una actriz conocida, está casada con otro hombre y tiene una hija. Una noche, al salir con su marido, cambian de ruta y entran por casualidad en un club de jazz. Mia ve el letrero de la puerta y reconoce el diseño que ella misma dibujó años atrás para Sebastian; él ya ha cumplido su sueño y ha abierto un club llamado Seb’s.

Sebastian ve a Mia entre el público, se sienta al piano y toca la melodía que los dos conocen. La música se despliega en una fantasía: se besan en el restaurante del principio, viven juntos después y cada uno triunfa en su carrera. Lo que muestra la cámara es una vida alternativa en la que nunca se separaron, no lo que ocurrió en realidad.

Cuando la melodía termina, la imagen vuelve al club. Mia sigue a su marido hacia la salida, se detiene en la puerta y mira atrás. Ella y Sebastian se sonríen por encima de la gente y después ella se da la vuelta y se va. No retoman la relación, pero los dos han cumplido las metas profesionales que en su momento se animaron a perseguir, y la película termina con esa despedida silenciosa.