Yo maté a mi madre
Una relación entre madre e hijo que oscila entre el amor y el rechazo: un recorrido completo por las mentiras de Hubert, su relación amorosa, su vida en el internado, su huida y el final en el que su madre lo encuentra en la casa de su infancia.
Título
Yo maté a mi madre
J'ai tué ma mère
También conocida como: He matado a mi madre
Año / Duración
2009 · 96 minutos
Género
Drama / LGBTQ+ / Familia
Dirección
Xavier Dolan
Guion
Xavier Dolan
Calificación
Reparto
Xavier Dolan (como Hubert Minel), Anne Dorval (como Chantale Lemming), François Arnaud (como Antonin Rimbaud), Suzanne Clément (como Julie Cloutier), Patricia Tulasne (como Hélène Rimbaud), Niels Schneider (como Éric)
Yo maté a mi madre es una película dramática canadiense escrita, dirigida y protagonizada por Xavier Dolan, y también es su debut como director de largometrajes. Anne Dorval interpreta a Chantale, la madre de Hubert; François Arnaud, a Antonin, el novio del joven; y Suzanne Clément, a la profesora Julie. La película se estrena en el Festival de Cannes el 18 de mayo de 2009 y llega a los cines de Canadá el 5 de junio del mismo año. Tiene una duración de 96 minutos.
Al 18 de octubre de 2026, la película tiene una calificación de 7.4 en IMDb, con 32 884 votos; en Rotten Tomatoes, el 87 % de las 23 reseñas profesionales recopiladas son positivas y el Popcornmeter de la audiencia es del 81 %. Ambos indicadores muestran una recepción general favorable.
Una discusión en el auto y una mentira en clase
Hubert, de dieciséis años, vive con su madre divorciada, Chantale, en las afueras de Montreal. Admite que la ama, pero cada vez soporta menos vivir con ella. Los hábitos de Chantale al comer, su forma de vestir y la decoración de la casa le desagradan, y casi todas sus conversaciones terminan en una discusión. Richard, el padre de Hubert, vive cerca, pero apenas participa en la vida de su hijo.

Una mañana, Chantale lleva a Hubert a la escuela en auto. Él le reprocha que se maquille mientras conduce y, cuando la discusión se intensifica, ella detiene el auto y lo obliga a recorrer a pie el resto del camino. Ya en la escuela, la profesora Julie asigna una tarea sobre la familia y Hubert miente al decir que su madre murió. Cuando Julie descubre la verdad, le señala que, en su relato, es como si hubiera matado a su propia madre. La frase lleva a Hubert a titular su ensayo «Yo maté a mi madre».

Un plan para vivir solo y una relación que permanece en secreto
Hubert quiere mudarse a su propio departamento y le pide a su madre que le permita usar la herencia que le dejó su abuela. Chantale acepta al principio, pero al día siguiente cambia de opinión porque considera que es demasiado joven. Hubert siente que su madre vuelve a faltar a su palabra, y la breve calma entre ambos se rompe enseguida.
Hubert pasa más tiempo con su compañero Antonin. No solo son amigos, sino también novios, aunque Hubert no le ha contado a su madre sobre la relación. Envidia la forma más abierta y relajada en que Antonin convive con su madre, Hélène, y considera la casa de Antonin un refugio frente a los conflictos de su propia familia.

Más tarde, Hélène se reúne con Chantale y, como cree que ya conoce la relación de los dos jóvenes, revela la verdad sin querer. Chantale no rechaza a su hijo por su orientación sexual, pero le duele que Hubert nunca se lo haya dicho personalmente. Cuando él regresa a casa, ambos vuelven a atacarse desde la ira y la desconfianza; cuando Hubert intenta acercarse, Chantale todavía se niega a dejarse consolar de inmediato.
La partida de casa, el padre y el internado
Cuando el conflicto entre madre e hijo sigue intensificándose, Hubert se muda temporalmente a la casa de Julie, pero le miente a Chantale al decirle que se queda con Antonin. Julie es una de las pocas personas adultas con las que puede hablar con calma, aunque este arreglo provisional no resuelve los problemas con su madre.

Richard invita después a Hubert a reunirse con él. Hubert cree que por fin su padre quiere pasar tiempo a solas con él, pero al llegar descubre que Chantale también está presente. Sus padres ya decidieron enviarlo a un internado católico en Coaticook. A Hubert le enfurece especialmente que su padre, que por lo general solo aparece en Navidad y Pascua, participe ahora en esta decisión.

Hubert no puede cambiar la decisión y tiene que ingresar al internado. La vida comunitaria, desconocida para él, lo separa de Antonin, Julie y Chantale, y hace que interprete su partida como un rechazo de sus padres.

Éric, el regreso de madrugada y una breve reconciliación
En el internado, Hubert conoce a Éric y tiene un encuentro íntimo con él mientras aún mantiene su relación con Antonin. Éric lo lleva a un club nocturno con otros estudiantes, donde Hubert consume estimulantes y después regresa solo a la casa de su madre.

Mientras todavía está bajo los efectos de la droga, Hubert despierta a Chantale. Deja de lado por un momento su hostilidad habitual, le expresa su amor y ambos viven una breve reconciliación. Al día siguiente, Chantale lo lleva al lugar de trabajo de Hélène; Hubert y Antonin cubren una pared con salpicaduras de colores y luego retoman su intimidad.

Otro año en el internado y una nueva ruptura
La tranquilidad dura poco. Hubert descubre que Chantale ya lo inscribió en el internado para el siguiente año escolar y, enfurecido, destroza el dormitorio de su madre. Más tarde se calma y vuelve a dejar la habitación en orden, pero ambos discuten otra vez. Chantale le pide que pase la noche en casa de Antonin y Hubert regresa a la escuela al día siguiente.

Violencia escolar y huida
De vuelta en el internado, dos estudiantes golpean a Hubert. Como ya no quiere quedarse allí, deja una nota en la que dice que irá a «su reino» y escapa. La frase alude a la vieja casa donde vivió con sus padres durante la infancia.

El director del internado llama a Chantale para informarle de la desaparición de Hubert y, durante la conversación, critica a su familia y la manera en que lo educa. Chantale responde que no tiene derecho a juzgar con superioridad a una madre soltera. Mientras tanto, Antonin toma prestado el auto de su madre para ayudar a Hubert a alejarse de la escuela. En el camino, le señala que suele preocuparse únicamente por sus propios sentimientos, pero también le asegura que aún lo ama.
El final
Chantale deduce el destino de Hubert gracias a la pista de la nota y llega a la vieja casa junto al lago donde vivió la familia. Allí encuentra a Hubert y Antonin; después se acerca a su hijo y se sienta a su lado a la orilla del lago.


Al final, la película muestra una grabación familiar en la que Hubert, todavía niño, juega con su madre. El fragmento no borra el daño que ambos se han causado ni cuenta cómo viven después; simplemente detiene la historia en un recuerdo de la infancia, cuando su relación aún no estaba dominada por las discusiones constantes.
