La nave del terror
Una nave desaparecida durante siete años regresa desde Neptuno: un recorrido completo por el abordaje del equipo de rescate, la activación del motor gravitatorio, la propagación de las alucinaciones y la última decisión del capitán Miller en La nave del terror
Título
La nave del terror
Event Horizon
También conocida como: Horizonte final
Año / Duración
1997 · 96 minutos
Género
Ciencia ficción / Misterio / Terror
Dirección
Paul W. S. Anderson
Guion
Philip Eisner
Calificación
Reparto
Laurence Fishburne (como Miller), Sam Neill (como Weir), Kathleen Quinlan (como Peters), Joely Richardson (como Starck), Richard T. Jones (como Cooper)
La nave del terror es una película británico-estadounidense de ciencia ficción y terror dirigida por Paul W. S. Anderson y escrita por Philip Eisner, protagonizada por Laurence Fishburne, Sam Neill, Kathleen Quinlan, Joely Richardson y Richard T. Jones. Se estrenó en agosto de 1997 en Estados Unidos y el Reino Unido y dura 96 minutos.
Al 5 de septiembre de 2026, la película tiene una puntuación de 6,6 en IMDb; de las 96 reseñas profesionales reunidas por Rotten Tomatoes, el 36 % es positivo, y el índice de palomitas del público llega al 62 % (más de 50 000 valoraciones). La crítica profesional se inclina hacia lo negativo mientras que el público la califica bastante mejor, de modo que los datos cuantitativos muestran una división evidente.
La nave desaparecida en la órbita de Neptuno
En 2040, el Event Horizon desaparece rumbo a Próxima Centauri mientras realiza el primer viaje superlumínico de la historia. Siete años después reaparece de golpe en la órbita de Neptuno y emite una señal de socorro intermitente. El Mando Aeroespacial de Estados Unidos envía la nave de rescate Lewis & Clark, con el capitán Miller al frente de Starck, Smith, Peters, D.J., Justin y Cooper; el doctor Weir, diseñador de la nave, también parte con ellos.

Weir explica el motor gravitatorio
Solo cuando ya están cerca del objetivo, Weir les explica a los tripulantes cuál es la verdadera función del Event Horizon. Su motor gravitatorio puede crear un agujero negro artificial y plegar dos puntos lejanos del espacio hasta juntarlos, de modo que la nave recorra distancias enormes en un instante. El Event Horizon perdió el contacto hace siete años, justo después de activar el motor, y esta es la primera vez que la humanidad confirma que sigue existiendo.
Entre los gritos de la señal de socorro, D.J. reconoce una frase en latín y al principio la entiende como un pedido de auxilio. El rastreo de vida, en cambio, arroja un resultado contradictorio: hay lecturas biológicas por toda la nave, pero ningún cuerpo humano con una ubicación clara. Miller decide completar primero la búsqueda y evaluar después si pueden remolcar la nave.

El equipo de rescate entra en la nave vacía
Una vez que las dos naves terminan de acoplarse, Miller, Peters y Justin entran en el Event Horizon con trajes protectores, mientras Weir se queda en el puente de la Lewis & Clark para guiarlos. Dentro hace un frío extremo, por los pasillos flotan restos y manchas de sangre, y la tripulación original ha desaparecido por completo. Miller y Peters registran la zona habitacional de proa; Justin, en cambio, entra solo en la sección del motor gravitatorio, formada por un pasillo giratorio, una cámara circular y un núcleo esférico.

Cuando Justin se acerca al núcleo, la superficie de la esfera se convierte en una entrada de oscuridad líquida y lo absorbe. Poco después lo arroja de vuelta a la cámara; al mismo tiempo, la onda de choque que libera el motor atraviesa el casco, desgarra el blindaje de la Lewis & Clark y obliga a todo el personal a trasladarse al Event Horizon.


Justin regresa de la oscuridad
Cooper saca de la sala del motor a Justin, que ya no reacciona. Al despertar, Justin apenas alcanza a describir de manera entrecortada que otro lugar le mostró imágenes atroces, y dice que esa fuerza sabe lo que cada uno esconde por dentro. De pronto entra en la esclusa de aire y abre la escotilla exterior. Al abrirse, la corriente de aire expulsa al vacío a Justin, que no lleva traje espacial; Miller, que se había adelantado hasta el exterior del casco, lo atrapa y lo arrastra de vuelta. La descompresión brusca ya lo ha herido de gravedad, así que D.J. solo puede meterlo en una cápsula de animación suspendida para mantenerlo con vida.

El aire de la nave de rescate se escapa y el tiempo que les queda se acorta rápidamente. Smith y Cooper se ponen trajes espaciales para reparar el casco, mientras los demás se quedan en el Event Horizon a buscar depuradores de dióxido de carbono e intentan recuperar la bitácora de la nave original.

La nave despierta el miedo de cada uno
El Event Horizon empieza a actuar sobre los miembros del equipo de rescate uno por uno mediante alucinaciones. Peters ve a su hijo, que quedó en la Tierra, con las piernas cubiertas de heridas; Weir ve una y otra vez a Claire, su esposa, que ya se suicidó, con los ojos convertidos en dos huecos vacíos; Miller, por su parte, ve a Corrick, el tripulante al que abandonó años atrás en el accidente del Goliath, y vuelve a enfrentarse a la culpa de no haber podido salvarlo.


Tras volver a analizar la señal, D.J. descubre que la frase completa en latín no pide que alguien venga a rescatarlos, sino que advierte a quien la escuche que se salve a sí mismo del infierno. La bitácora de vuelo, una vez reparada, también muestra que la tripulación original cayó en una locura colectiva después de activar el motor gravitatorio y se hizo daño entre sí. Miller ya no considera recuperar el Event Horizon: ordena a sus compañeros replegarse cuanto antes a la nave de rescate y se prepara para destruirlo apenas se marchen.

La muerte de Peters y la transformación de Weir
Mientras busca los depuradores, Peters vuelve a ver la aparición de su hijo. Lo sigue hasta un pasillo elevado y la figura que tiene delante desaparece al salir de la plataforma; Peters pierde el equilibrio, cae al vacío y muere. Weir encuentra su cuerpo y queda rodeado otra vez por la imagen del suicidio de Claire. Acepta el llamado de la nave, se destroza los ojos y pasa a impedir que los demás se vayan.

El Event Horizon no regresó solo de otro espacio: la presencia que trajo consigo ya es capaz de usar el miedo de las personas para fabricar alucinaciones y de seguir actuando a través de Weir. Miller y los suyos todavía no saben que Weir ya arruinó el plan de evacuación.
La explosión de la nave de rescate y la despresurización del puente
Weir coloca explosivos en la Lewis & Clark. Cuando la nave de rescate estalla, Smith, que permanecía dentro, muere, y Cooper, que estaba afuera, sale despedido al espacio. Weir destripa y asesina a continuación a D.J., y después somete a Miller y a Starck en el puente, activa la cuenta regresiva de diez minutos del motor gravitatorio y se dispone a hacer que el Event Horizon vuelva a entrar en aquel espacio al que llegó antes.

Cooper usa el chorro de oxígeno de su traje espacial para regresar y choca contra la ventana del puente, por fuera. Weir le dispara, rompe el vidrio y provoca una despresurización que lo arrastra a él mismo al espacio. Después de sellar el puente, Miller, Starck y Cooper deciden volar el pasillo central para convertir la sección de proa en una cápsula de salvamento separada del motor gravitatorio.
El final
Miller va solo hasta el pasillo central a colocar los explosivos. Primero lo retiene la aparición de Corrick y después, en la sala del motor gravitatorio, se encuentra con Weir, que ha vuelto a aparecer con el cuerpo aún más destrozado. Cuando la cuenta regresiva está por terminar, Miller detona los explosivos y paga con su propia muerte la separación de la proa. La sección de popa, que lleva el motor gravitatorio, es tragada por la entrada abierta, mientras que la proa queda en el espacio normal.

Starck y Cooper acomodan también a Justin, que sigue en animación suspendida, y esperan a que alguien venga a rescatarlos.

Setenta y dos días después, otro equipo de rescate encuentra la sección de proa y abre las cápsulas. Al despertar, Starck ve por un momento a Weir en uno de los rescatistas y se debate aterrada, hasta que descubre que fue una alucinación pasajera. Cooper y los rescatistas tratan de calmarla, y la escotilla se cierra detrás de los tres sobrevivientes.
