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La gran nada

Cómo un chantaje se convierte en una cadena de muertes: un repaso completo de la comedia negra criminal de Charlie, Gus y Josie, desde que ponen la mira en un reverendo hasta los sucesivos giros de identidad y el desenlace

Título

La gran nada

Big Nothing

Año / Duración

2006 · 86 minutos

Género

Comedia / Thriller / Crimen

Dirección

Jean-Baptiste Andrea

Guion

Jean-Baptiste Andrea, William Rosenfeld

Calificación

Reparto

David Schwimmer (como Charlie Wood), Simon Pegg (como Gus), Alice Eve (como Josie McBroom), Natascha McElhone (como Penelope Wood), Jon Polito (como el agente Hymes)

La gran nada
Centro de atención telefónica de espacio abierto lleno de empleados y computadoras Un hombre con audífonos se reclina en una silla del centro de atención telefónica Varias filas de computadoras vistas desde arriba en el centro de atención telefónica Una mujer y dos hombres conversan en una habitación oscura Un hombre de pie en una cocina sostiene un cuchillo largo Una mujer de cabello negro sentada en un sofá sostiene una pistola
Aviso de spoilers: Lo que sigue cuenta la trama completa, los giros clave y el final. Puedes saltar por capítulos a la parte que quieras recordar.

La gran nada es una comedia negra criminal británico-canadiense dirigida y coescrita por Jean-Baptiste Andrea, con David Schwimmer, Simon Pegg y Alice Eve como protagonistas. La película se estrena en noviembre de 2006 en el Festival de Cine de Cardiff y llega a los cines del Reino Unido el 1 de diciembre del mismo año; dura 86 minutos.

Al 7 de octubre de 2026, la película tiene una puntuación de 6.7 en IMDb (33 301 calificaciones); en Rotten Tomatoes, cuenta con un 38 % de aprobación de la crítica (13 reseñas) y un 61 % de aprobación del público (más de 10 000 calificaciones). La valoración del público es claramente superior a la de la crítica especializada, por lo que la recepción general está dividida.

Un profesor desempleado se suma al chantaje

Un pequeño pueblo de Oregón vive atemorizado por un asesino en serie conocido como «el Enterrador de Oregón». Charlie Wood era profesor universitario, pero pierde el empleo debido a problemas de memoria que empeoran poco a poco. Además, espera que alguien publique el libro que escribió, mientras su esposa Penelope trabaja como policía y ambos deben cuidar a su pequeña hija Emily. Para mantener los ingresos familiares, Charlie empieza a trabajar en un centro de atención telefónica, pero lo despiden en su primer día.

Centro de atención telefónica de espacio abierto lleno de empleados y computadoras

Un hombre con audífonos se reclina en una silla del centro de atención telefónica

Charlie conoce a Gus en el centro de atención telefónica. Gus descubre que el reverendo Smalls visitó sitios web de pornografía ilegal y propone chantajearlo con revelar ese historial. Charlie vacila al principio, pero acepta participar al pensar en la situación de su familia. Josie, una joven que fue reina de belleza, escucha el plan de ambos, exige participar y se encarga de hacer la llamada de chantaje para evitar que las voces de Charlie y Gus delaten sus identidades.

Varias filas de computadoras vistas desde arriba en el centro de atención telefónica

Una mujer y dos hombres conversan en una habitación oscura

El cadáver equivocado en la casa del reverendo

Después de que los tres exigen el dinero, Gus va a la casa del reverendo para recogerlo y Charlie se dirige a un bar con el fin de proporcionarle una coartada. Charlie afirma que Gus fue a la gasolinera, pero descubre que el personal del lugar está en el bar celebrando un cumpleaños, así que su improvisada historia se desmorona de inmediato. Al llegar a la casa del reverendo, ve a un hombre tendido junto a unas manchas de sangre y cree por error que Gus mató al reverendo. Charlie arrastra al hombre inconsciente fuera de la casa, le ata un objeto pesado y lo arroja a la fosa séptica; solo después encuentra a Gus, herido de bala en una pierna.

Gus explica que el hombre armado le dispara primero y que él lo deja inconsciente de un golpe con un jarrón. Charlie se entera entonces de que el hombre que arrojó a la fosa séptica todavía estaba vivo. Mientras limpian la escena, también encuentran una colección de videos que muestra que el reverendo Smalls llevaba tiempo filmando y vendiendo grabaciones de torturas y asesinatos.

Un hombre de pie en una cocina sostiene un cuchillo largo

El ayudante del sheriff Garman llega a la casa en busca del reverendo y les cuenta que el verdadero reverendo Smalls murió tras recibir tres balazos. Charlie y Gus comprenden entonces que el hombre con quien se encontraron no era el reverendo, sino Max, el amante de la esposa de Smalls. Garman descubre las marcas de arrastre que llevan a la fosa séptica; Gus lo deja inconsciente y los dos no tienen más remedio que atarlo dentro de la casa.

Una mujer de cabello negro sentada en un sofá sostiene una pistola

La esposa del reverendo aparece después con una pistola. Admite que mató a su marido y que planeaba reunirse con Max y llevarse los dos millones de dólares que el reverendo había ganado con las grabaciones de torturas y asesinatos. Como cree que Charlie y Gus ya tienen el dinero, los amenaza para que le entreguen lo que ocultaron. Josie llega, la golpea con un hacha y luego encuentra en el horno la bolsa de viaje que contiene el dinero.

Una mujer rubia baja la mirada y sonríe bajo una luz roja

Una mujer rubia y un hombre de cabello negro miran en la misma dirección dentro de una habitación

Dos cadáveres y mentiras que no dejan de desmoronarse

Garman, todavía atado, consigue llegar hasta la puerta, pero los tres no tardan en atraparlo de nuevo. Pide usar el baño y, cuando intenta escapar por la ventana, se cae y muere al golpearse la cabeza contra el inodoro. Los tres meten por separado a Garman y a la esposa del reverendo en dos maletas con la intención de simular un accidente de tránsito y hacer pasar las distintas muertes como resultado de que Garman condujera ebrio.

Una mujer y dos hombres están sentados juntos en un banco

Mientras conducen hacia el lugar donde piensan abandonar los cadáveres, Charlie no deja de recitar datos inconexos. Les explica a sus compañeros que su enfermedad neurológica le arrebatará la memoria de forma progresiva y que esa es la razón por la que perdió su puesto como profesor. Después, en una tienda junto a la carretera, ve una copia de la supuesta foto de la «hija» que Gus guarda en su billetera y confirma que Gus inventó la historia de su familia y de los gastos médicos. Gus admite que es un estafador con antecedentes y que también pensaba quedarse con todo el dinero.

La discusión entre los tres casi provoca un accidente. Al llegar al acantilado, descubren que la maleta con la esposa del reverendo desapareció: ella no había muerto y logró escapar del maletero. Cuando los tres regresan a buscarla, Josie atropella a la mujer mientras pide ayuda y esta vez sí la mata.

Dos hombres y una mujer miran al frente uno junto al otro en la oscuridad

Una breve pausa en la estación de policía

Penelope y otro policía llegan por casualidad al lugar. Josie afirma que atropelló a la mujer por accidente y los tres son llevados a la estación de policía para interrogarlos. El agente Hymes, que acudió especialmente para investigar el caso del «Enterrador de Oregón», también está allí; es el mismo conductor con quien los tres estuvieron a punto de chocar antes. Tras examinar el cadáver, Hymes no relaciona de inmediato la muerte con Charlie y los demás, por lo que les permiten marcharse por el momento.

Un hombre con anteojos señala hacia delante

Charlie ve a su hija dormida en la estación de policía y la cubre con su abrigo. La placa que Garman dejó caer sigue en uno de los bolsillos, y Penelope la encuentra más tarde. Ella ya comprende que su marido podría estar implicado en la desaparición de Garman, pero de camino a casa arroja la placa desde un puente en vez de devolver la prueba a la estación de policía. Mientras tanto, Charlie, Gus y Josie todavía deben deshacerse del cadáver de Garman, así que conducen hacia un pozo de alquitrán junto a un antiguo patio ferroviario.

Identidades al descubierto junto al pozo de alquitrán

Hymes sigue a los tres hasta el pozo de alquitrán con una pistola. Charlie le dice que hay dos millones de dólares en el auto; mientras el agente se distrae, Gus le clava en el pie la aguja de insulina que Hymes lleva consigo y Charlie atrapa la pistola al caer. Hymes señala entonces que Josie probablemente sea otra asesina en serie, «la Viuda de Wyoming»: se acerca a los hombres y luego los hace beber whisky mezclado con una alta concentración de talio.

Dentro de un auto, un hombre mira furioso hacia un costado con la boca abierta

Josie saca una petaca del bolsillo, bebe un trago allí mismo, finge estar envenenada y luego se levanta riendo. Charlie y Gus creen que Hymes estaba equivocado, pero no se dan cuenta de que el agente ya escapó. Gus aprovecha para llevarse la bolsa con el dinero, pero Hymes lo intercepta y lo mata a tiros; después toma la bolsa y se dispone a marcharse en auto.

Una mujer rubia mira al frente con expresión seria

Josie se oculta en el auto de Hymes y, junto con Charlie cuando este llega, consigue someterlo. Los dos obligan a Hymes, que padece diabetes, a comerse una paleta con un alto contenido de azúcar, lo que lo sume en un coma mortal. Charlie se dispone a hundir todos los cadáveres y el vehículo en el pozo de alquitrán, pero Josie le apunta con una pistola, saca una segunda petaca y admite que en verdad es «la Viuda de Wyoming».

Un hombre de cabello negro mira al frente bajo una luz tenue

El final

Josie obliga a Charlie a elegir entre recibir un disparo y beber el whisky envenenado. Charlie elige el veneno y, antes de beberlo, le recuerda que no gaste todo el dinero de una sola vez. Josie abre la bolsa que Hymes se llevó y descubre que solo contiene los peluches de Emily: Charlie había intercambiado el contenido de las dos bolsas cuando estaban en la estación de policía. Charlie cae por efecto del veneno y Josie se queda sin el dinero.

A la mañana siguiente, una editorial llama a casa de Charlie para comunicarle que quiere publicar su libro, pero él ya no puede enterarse. Emily está sentada en casa, dibujando con lápices de colores sobre billetes de cien dólares, rodeada por los dos millones. Charlie no logra salvarse, pero le deja el dinero a su hija.

Una mano dibuja con un lápiz azul sobre un billete

Josie abandona el pueblo y consigue que un anciano en una camioneta la recoja al borde de la carretera. Antes de subir, saca la petaca que contiene el whisky envenenado; el anciano, por su parte, va a la parte trasera del vehículo y cubre con una lona una pierna ensangrentada, lo que revela que él es el «Enterrador de Oregón» a quien la policía lleva todo el tiempo buscando. La camioneta se aleja con dos asesinos que desconocen la verdadera identidad del otro.

Una mujer rubia camina hacia una camioneta azul detenida en una carretera junto al bosque