The Cycle
Un cadáver desaparecido durante treinta y seis años desafía la lógica forense: la investigación completa, el ciclo del monstruo y el desenlace final de The Cycle
Título
The Cycle
Año / Duración
2026 · 111 minutos
Género
Thriller / Terror / Crimen
Dirección
Jordan Downey
Guion
Jordan Downey, Kevin Stewart
Calificación
Reparto
Deborah Ann Woll (como Meg Garland), Jeffrey Donovan (como Marks), Will Hochman (como Ian), Jack Doolan (como Lenny), David Myers Gregory (como Peter Stump)
The Cycle es una película de crimen y terror de 2026 dirigida por Jordan Downey, quien también escribió el guion junto con Kevin Stewart, y protagonizada por Deborah Ann Woll, Jeffrey Donovan y Will Hochman, entre otros. Se estrenó el 19 de septiembre de 2026 en el Fantastic Fest de Austin, llegó a Shudder el 23 de octubre y dura 111 minutos.
Al 2 de noviembre de 2026, la película tiene una calificación de 6.4 en IMDb, con 5 647 votos; en Rotten Tomatoes, el 95 % de 41 reseñas profesionales son positivas, mientras que su índice de audiencia es del 68 %, con más de 100 valoraciones. La recepción de la crítica profesional es en general positiva, mientras que la del público está más dividida.
El cadáver desaparecido durante treinta y seis años junto a las vías
La antropóloga forense Meg Garland dirige en el Instituto de Ciencias Crichton una instalación dedicada al estudio de la descomposición de cadáveres y explica a los agentes del orden cómo afectan distintos entornos a los restos humanos. Tras un homicidio en el pueblo costero de Lester Bay, el agente Ian acude a pedirle ayuda: Stacy Ashford y su hija Rebecca, de seis años, han muerto en su casa con mordeduras y arañazos, y cerca de las vías del tren, fuera de la vivienda, también yace el cadáver desnudo de un hombre. El ADN revela que el muerto es Peter Stump, el padre de Meg, desaparecido cuando ella tenía cuatro años.
Meg siempre ha creído que Peter se llevó el automóvil y los ahorros y abandonó a la familia, así que al principio se niega a participar en la investigación. Después de revisar el expediente, cambia de opinión y acude al lugar con Ian y el padre de este, Marks. El cuello alargado y los pies hinchados de Peter indican que pudo morir ahorcado; sin embargo, el cuerpo casi no presenta la descomposición habitual ni actividad de insectos. Meg deduce que el cadáver permaneció varios meses en un espacio cerrado y que solo recientemente fue trasladado al exterior.

Un examen más minucioso muestra un tatuaje tosco en la palma de Peter, una herida de bala cicatrizada en el hombro, costillas y articulaciones que se han fracturado y reparado varias veces, y marcas de descargas eléctricas y quemaduras en las manos. Todas esas lesiones se produjeron mientras estaba vivo, pero no explican por qué no dejó ningún rastro documentado de vida durante treinta y seis años.

El incendio en la morgue y la muerte de Ian
Mientras el médico forense local Ratterman mantiene el cadáver bajo custodia, una criatura desconocida aparece en las instalaciones. Ian sigue el ruido para investigar y sufre un ataque repentino; durante el forcejeo activa el equipo y el fuego se extiende rápidamente por el lugar. Al principio, todos creen que el cuerpo de Peter se ha quemado, pero al hacer el recuento descubren que ha desaparecido.

Ratterman examina el cadáver de Ian y confirma que no hay hollín inhalado en su garganta ni en sus pulmones; la verdadera causa de muerte son mordeduras similares a las de Stacy y Rebecca Ashford. Tras perder a su hijo, Marks continúa ayudando a Meg con la investigación, y lo que parecía un homicidio causado por el ataque de un animal se convierte en un caso de cadáveres que se desplazan y muertes sucesivas.

El sobreviviente de 1991
Meg vuelve a examinar las heridas de Rebecca mediante imágenes fluorescentes y descubre tanto desgarros no humanos como un conjunto de marcas parecidas a dientes humanos. Ella y Marks se enteran por Joni, la madre de Meg, de que unos policías fueron a preguntar por Lou Bishop después de la desaparición de Peter. Lou es el sobreviviente que sufrió un ataque brutal el 26 de agosto de 1991; su corazón llegó a detenerse, luego permaneció en coma varias semanas y solo logró sobrevivir tras recibir una transfusión completa de sangre y someterse a más de cien cirugías reconstructivas.

En la grabación de la llamada de emergencia de aquella noche, un hombre que se identifica como Glendon Mathers pide a la policía que rescate a alguien cerca de la iglesia. Meg reconoce la voz de Peter y también oye a su yo infantil al fondo. Peter terminó la llamada, salió de casa esa misma noche y nunca regresó. Lou sufre pesadillas recurrentes por el ataque, y la transfusión completa que recibió se convierte más tarde en la única pista para explicar por qué se libró de una transformación similar.

Las grabaciones y la soga que dejó Peter
El cadáver de Peter vuelve a aparecer cerca de la escena de otro homicidio. Más tarde, Ratterman ve con sus propios ojos cómo el cuerpo se transforma y muere a manos de la criatura, mientras que Lenny, otro agente que participa en la investigación, también recibe una mordedura. Lou cree que el monstruo regresará a «casa», y esa pista conduce a Meg, Marks y Lenny hasta la vivienda donde Peter se ocultó durante años. Allí encuentran numerosas grabaciones que documentan los cambios de su cuerpo, sus métodos para encerrarse y sus intentos de hallar un tratamiento.

En una grabación dirigida a Joni y Meg, Peter explica que cada transformación le provoca un dolor intenso en los huesos y los dientes y que, al despertar, su cuerpo presenta nuevas lesiones. Probó balas de plata, nitrato de plata y un dispositivo electrificado, pero nada consiguió detener el ciclo. En el sótano están la jaula metálica y el circuito que construyó, además de una soga colgante; la silla volcada y los resultados de la autopsia demuestran que al final decidió ahorcarse, pero no eliminó al monstruo que habitaba su cuerpo.

Una grabación durante los créditos finales completa la historia de cómo se infectó Peter. En 1991 trabajaba en la plataforma petrolera Kilo 218, frente a la costa de Lester Bay. Después de que un pesquero sin identificación chocara contra la plataforma, subió a bordo para inspeccionarlo y una criatura encerrada en una jaula lo arañó. Tras su primera transformación, despertó cerca de la iglesia y vio a Lou, a quien había herido gravemente; entonces llamó a emergencias y abandonó a su esposa y a su hija para mantenerlas lejos del peligro. Más tarde descubrió que ni siquiera la muerte podía impedir que su cuerpo volviera a despertar con la luna llena.
La transformación de luna llena en el escondite de Peter
La noche de luna llena, el cuerpo rígido de Peter vuelve a adoptar una forma monstruosa. Lenny, aunque teme transformarse a causa de la mordedura, se queda para contener al monstruo y este termina matándolo. Meg y Marks se refugian en el sótano, pero la jaula diseñada por Peter no puede recibir corriente porque al circuito de seguridad le falta un conductor.

Marks coloca el reloj que Ian dejó en el hueco y restablece el circuito. Meg se encierra en la jaula para atraer al monstruo, Marks acciona el interruptor y la descarga eléctrica lo inmoviliza temporalmente, lo que da a Meg tiempo para huir hacia la costa; sin embargo, la electricidad no pone fin a las transformaciones recurrentes del cuerpo de Peter.

El final
Durante un breve desmayo, Meg ve a su padre y comprende que debe resistir hasta el amanecer y acabar por completo con el monstruo. Escapa por un pasadizo subterráneo hasta la playa cubierta de niebla, se corta la palma para atraerlo y después lo conduce al agua. El monstruo desgarra la barrera metálica que ella usa para protegerse y la obliga a volver a la orilla; cuando sale el sol, sus fuerzas comienzan a disminuir.

Meg toma en la orilla una vara larga con punta, espera a que el monstruo se abalance y lo atraviesa. La criatura recupera poco a poco la forma del cadáver de Peter, y una de sus manos cae sobre el hombro de Meg. Ella por fin comprende que su padre se marchó para proteger a la familia, pero no hace desaparecer el cuerpo.

Un año después, Marks sigue con vida y continúa investigando junto con Meg. Ambos esposan el cadáver de Peter, lo encierran en la jaula y, durante la luna llena, lo llevan al bosque para inyectarle un preparado de acónito con una concentración del 50 %. El rugido del monstruo vuelve a surgir de la jaula, lo que demuestra que Meg solo atravesó aquella transformación y que la maldición no ha terminado. La película concluye así: Meg no encuentra una cura, sino que retoma el experimento inconcluso de su padre y continúa buscando una forma de poner fin al ciclo.